Navidades sin tí


27 de diciembre de 2008

Mi muy querida hija

Es Navidad, cada año he soñado con unas Navidades de cuento infantil: todos juntos en una casita calentita por una gran chimenea, rodeada de abetos, de nieve y sobre todo de la gente que quiero, unas Navidades sin preocupaciones ni obligaciones con verdaderas vacaciones para todos en que hacer muñecos de nieve, comer mazapán, leer cuentos, cenar en familia o jugar al parchís fuera nuestro único objetivo, un tiempo familiar en el que disfrutar todos de todos y de todo y que se nos quedara para siempre en la memoria como las mejores Navidades de nuestra vida.
De pequeña recuerdo fragmentos de mis Navidades en familia, y aunque nunca fueron tan ideales como en mis sueños si que tengo recuerdos entrañables de ir a coger mis hermanos y yo con mis padres el árbol para decorar la casa a la montaña con nieve, montar el Belén e ir a ver pasar la cabalgata de Reyes también recuerdo como tradición comernos el roscón viendo una película de Walt Disney en el cine y algunas tardes de Juegos Reunidos en los que no me sabía mal perder.
Este año en nada se parece a lo que te cuento, no ya porque aquí no hay nieve ni abetos ni tenemos tiempo de vacaciones sino porque papá esta malito y yo estoy muy triste, el pasa dolor y malestar y yo sufro de verle así… ¿sabes? Por una parte no me atrevo ni a soñar contigo porque me da mucho miedo que sólo seas un sueño y nunca te conviertas en alguien real, y nunca formes parte de esa realidad familiar que tanto deseo conseguir, y por otra parte eres tu y el pensamiento de tenerte como hija lo que me da fuerzas para superar todo esto.
¿Ves mi niña lo importante que ya eres para nosotros? Hace mucho tiempo que ya te queremos y que luchamos por ti. Eres una niña muy deseada, y en estas Navidades además de tener ganas de tenerte nos estás ayudando mucho a pasar estos malos momentos de enfermedad. Creo que es importante que un día cuando leas esta carta y comprendas lo que te escribo te des cuenta de lo valiosa que eres. Eres mi Ángel de luz, la Princesa de las Nieves. Mi princesa.
Te quiero.
Mamá.

Un nudo rojo

Diciembre 2008

Mí querida hija:

Papá se ha puesto malito, muy malito, su enfermedad es como un catarro fuerte fuerte tanto, que hemos pasado unos días en un hospital y los médicos le han apagado la voz, ahora tiene que cuidarse mucho y yo tengo que cuidarle muy bien para que se ponga bueno y pueda volver a hablar aunque sea muy bajito. Eso no es importante porque, mi niña bonita, las palabras más importantes siempre se dicen bajito y no por ello pierden fuerza.
Ahora entiendo porqué no te hemos encontrado todavía, en el cielo sabían que esto le iba a pasar a papá y teníamos que esperar a que se pusiera bueno para poder conocerte.
Ya verás: ese mismo cielo sabe que somos tus papás y que tu eres nuestra niña y lo está preparando todo para que cuando sea posible tengamos dos alegrías muy grandes: que papá se habrá puesto bien y que iremos a conocerte.
Acuérdate del hilo rojo, esto no es más que un nudito enmarañado que nos hemos encontrado en el camino, pero estamos trabajando para deshacerlo y llegar hasta ti: nuestra hija. No te conozco, no sé cómo eres pero te quiero muchísimo y estoy deseando conocerte para demostrarte mi amor, nuestro amor. Ya lo verás, cuando el cielo nos lo permita vamos a ser muy, muy felices, seremos la familia más bonita del mundo.
Te quiero mucho hija mía.
Fdo: Mamá