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Mi particular "Leoteca"



Durante estos años de espera (que comenzaron desde el mismo día en que esperábamos a que nos llamaran para la primera reunión informativa sobre adopción) hemos leído mucho, de manera casi monotemática pero con una curiosa evolución.
En mi caso, yo empecé a leer libros sobre qué “significaba adoptar”, guías con estrategias educativas para padres adoptivos, ensayos sobre la adopción y su significado… Nuestra preocupación era la de asumir el rumbo que le estábamos dando a nuestra vida con plena conciencia, sabiendo de lo que se trataba en verdad la paternidad desde el punto de vista no solo visceral y afectivo: la humana necesidad de ser padres, de formar una familia, de tener hijos a los que dar nuestro amor y de los que recibirlo también.
Yo además por mi parte, quería saber que significado social y que matices psicológicos distintivos tenía ese paso que estábamos dando y la toma profunda de conciencia de todos esos matices posibles que abarca el criar y educar (y educarnos) con una personita especial como todos los niños lo son para sus padres, pero con el añadido de sus distintos orígenes y “la mochila” con la que vienen provistos.
Documentar con información las decisiones movidas por los sentimientos, no es solo aprender a argumentar con palabras la necesidad que te motiva, es además el tratar de conocer en lo posible todos los aspectos y realidades que conlleva una decisión tan importante y hacer que pase de ser algo visceral a ser algo corroborado por el intelecto, es enfrentarte a datos objetivos que matizan los colores de tus emociones despejándolos del rosa y tiñéndolos a menudo con la negrura de muchos de los hechos e informaciones que esas indagaciones te aportan.
Es someterse a un examen de conciencia profundo y valorar lo que deseas y porqué lo deseas.
Lo curioso es que tantos análisis y tanta información -si tu deseo es autentico-, no hacen sino reafirmarte en tus aspiraciones.
Forman una idea de la realidad a la que aspiras y alimentan tus deseos de conseguir esa realidad.
Así, como digo mi lectura iba dirigida a conocer el trasfondo social y psicológico de todo lo referente a la adopción.
Libros cómo: “Hijos del corazón”,”La aventura de convertirse en familia” “Su hijo adoptado”, “Adopción para padres e hijos”,”Niños adoptados”, “Esta es su historia” …
Luego mi interés fue dirigiéndose a conocer el proceso desde el punto de vista de los implicados en el proceso, algo mucho menos racional y más emotivo: experiencias narradas por los protagonistas de las historias de adopción: “En busca de Clara”, Venida de la lluvia”, “Mariposas”,”Muñecas de porcelana”, “La hija del Ganges”…
Historias emotivas todas ellas que con sus distintos matices aportaron también su luz al camino que estábamos iniciando. A medida que el proceso avanzaba y el tiempo se dilataba mis inquietudes volvieron a los libros sobre educación infantil, y manuales para padres, sin distinción entre biológicos o no,- ni los padres ni los hijos- padres y niños sin adjetivos que les acompañaran, desde el ¿porqué los niños preguntan tanto?, a un par de ensayos muy conocidos del doctor Estivil y sus discípulos como el de “Pórtate bien”, “Los niños vienen sin manual de instrucciones” o “tengo duendes en las piernas”, algunos de ellos con títulos engañosos pero llenos de ideas interesantes, como “Domar niños”, un refrescante “Madre al minuto”…
Los más interesantes los tengo bien localizados en la estantería y recurro a ellos de vez en cuando, cuando me asalta alguna duda cuando presencio alguna conversación entre madres , son conversaciones que en la mayoría de los casos nos dejan presenciar como a alumnos oyentes pero sin derecho a opinión, y es que el circulo de la maternidad es un circulo solo para socios en los que he podido comprobar que existen jerarquías marcadas, y donde nadie que no lo sea tiene voz ni voto reconocida. Eso si puedes preguntar lo que quieras, que cualquier madre estará encantada de aleccionarte, y tal vez opinar del caso de unos amigoa, vecinos, familiar o conocidos, pero nunca hablar en primera persona puesto que tu estatus de “madre/padre en espera” no te da licencia para ello. (Normalmente tus opiniones son zanjadas con un improtestable ya te enteraras cuando te toque”)
A los de consulta añadiré , los diversos métodos para aprender chino y ruso que he utilizado con más o menos éxito, sobre todo el ruso (Assimil, método Pons, “aprenda ruso en 15 días”, “Hablar ruso”, “Chino para viajar”,”Chino pinyin”….) pero que sin embargo me divierten mucho más que el perfeccionar mi inglés, que también he intentado hacerlo, pero el lograr aprenderme alguna estrofa de canción infantil en chino pinyin o en ruso, me llena infinitamente más que el mejorar mi expresión en el idioma anglosajón, el pensar que pueda cantarle una nana a mi pequeñita en s propio idioma, o jugar a “toca palmitas” y que me entienda, o el ser capaz de escribir una letra para una canción o una carta sólo escrita para ella en su propio idioma me motiva mucho mas que el desenvolverme mejor en un aeropuerto.
Y junto con mis métodos de aprendizaje de esos dos idiomas tan difíciles –para mi- pero tan entretenidos y tras tres años de espera mi interés ha evolucionado a los libros de lectura para niños, y los voy apilando en la estantería del “cuarto de los sueños” que espera junto con juguetes, muñecos de peluche y souvenirs que hemos ido comprando en los distintos sitios a los que hemos ido. Libros para niños de distintas edades (pues si bien tengo el convencimiento de que será una niña, no sabemos ni nos importa que edad ni raza tendrá) . títulos como: “Todos los besos”,”Se necesitan besos”, “El pequeño tesoro”” Llegué de China”,””Cuentos para antes de dormir” “ La historia de Ernesto”” Soy adoptada ¿y qué?”, “Te quiero niña bonita”” Nico es travieso”, “Amigos del alma” “los zapatos de Lulú” “la boda del ratoncito Chino”, “ No es la cigüeña”, por citar unos cuantos y muchos libros de “primeras palabras” donde junto a los dibujos de las cosas aparecen los nombres en español y a su lado hemos escrito la tradución en ruso o en chino, libros de letras, de números, de animales de granja o de la selva…
Libros todos ellos que, cada uno a su manera han llenado nuestra espera aportando conocimiento y han servido además para ir formándonos una idea del tipo de padres que queremos ser aclarando cualquier duda sobre la fuerza de esta necesidad tan natural y visceral que tenemos de ser padres.

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