Terapia de grupo

Tengo una amiga que se va a casar y lo va a hacer con el hombre de su vida, como quien dice ya está en capilla, se ha tomado su tiempo pero ha encontrado a la persona con la que forjar los cimientos de un futuro de una vida estable con planes importantes, esos cimientos son el amor, el respeto, la admiración y la confianza mutua, sólidos cimientos en los que crear una familia… pero en las 6 semanas previas al día más señalado los cimientos han empezado a tambalearse, cinco años de noviazgo feliz con discusiones breves e insignificantes desavenencias, se están convirtiendo en continuos enfados e incesantes tira y afloja que están empañando todos los preparativos y las ilusionantes vigilias.

Todo por "culpa" de la casa, la casa de sus sueños, el hogar que están decorando como nido de amor. Primero las reformas y luego la decoración, están sirviendo de caballo de batalla donde ya se discute por cualquier cosa. El no ve nada claro ninguna de las ideas que ella aporta para la casa, y ella lleva años mirando revistas de decoración y visitando tiendas de muebles, el tiene muy claras sus ideas y ceder no está en el vocabulario de ninguno así que tienen que negociarlo todo, negociar es bueno pero cuando de pronto las personas se convierten en lo mas parecido a un comercial de su propia vida y su espacio pues tal vez no sea lo mas positivo…sobre todo cuando el proyecto de "hogar dulce hogar" está a punto de convertirse en "hogar tenso hogar" o campo de batalla campal.

El caso de mi amiga, desde luego no es un caso aislado y es extrapolable a un montón de nuevas situaciones que ponen en riesgo la convivencia pacifica entre personas que se quieren.
-“¿Pero porqué...? ¿Porqué si es lo que ambos queríamos : crear un hogar... tener una casa propia donde vivir juntos…?”

Esta pregunta la hizo esta mujer en la última reunión de amigas, -que a veces parece más una reunión de brujas donde como hechiceras, nos intercambiamos pócimas y ungüentos para curar desde la garganta o las rodillas de los niños a un orzuelo, o verificamos en la más lanzada los últimos avances en mesoterapia, láser o botox.- Cuando nuestra casadera nos abre su corazón otra cuenta que exactamente le sucedió lo mismo a ella cuando se vinieron a vivir a casa los dos hijos que él tenía de un matrimonio anterior, todo se volvieron disputas de poder e intentos de establecer límites y fronteras en un matrimonio donde hasta hacía poco reinaba una satisfactoria armonía.

Cada uno intentamos cambios importantes en nuestra vida muchos de ellos propiciados por que nos creemos preparados para pasar a un "nivel superior": de pareja de hecho a matrimonio, de matrimonio a familia -por citar los ejemplos que nos ocupan-, y entonces comienzan los pulsos, las luchas intestinas por establecer o imponer nuestro criterio... ¿por cabezonería? ¡No! Porque "sinceramente creemos que es el más acertado” y se ponen de manifiesto las diferencias que nos separan de la persona a la que tan unida nos sentimos.
Cuando dos discuten por como estrujar la pasta dentrífica ¿es sólo la estética del tubo lo que está en juego? ¿O hay algo más detrás de esa desavenencia?
Otra amiga aportó su propia experiencia con una frase dilapidaria:
- “Pues si ahora discutís por esas tonterías veras cuando os vengan los hijos!”
(¡Ay madre! Que en esa situación me encuentro yo...) y siguió diciendo, mientras miraba el fondo de su taza de te como si lo que decía lo estuviera leyendo en sus posos, como una adivinadora…
-“....Empiezas discutiendo por el color de las paredes y acabas por no consultarle nada".Y ahí es donde empieza el problema! o cedes o negocias, lo de ceder es peligroso: (¿dos no discuten si uno no quiere?)
-“Si cedes acabas por aburrirte y le pierdes interés a todo: a la casa, a las vacaciones… da igual, al final va a ser lo que él quiere… o lo que quieras tu, con tal de no oírle u oírte…”

-“....Y el tener que negociar siempre produce un desgaste descomunal de tiempo y energías”…
Aquí llegamos a un punto muerto, cada una tiene por supuesto su teoría pero curiosamente no es productiva a la hora de aplicarla en su propio escenario aunque piensa que daría beneficiosos resultados en el de la prójima. Cada una lee como libro abierto al marido o a la situación de las demás pero solo ve borrones cuando se trata de leer su propia historia, y cada historia por idéntica que sea a la de la amiga que tiene al lado es personal e intransferible…

¿Cuál es la solución? Lo de intercambiarse los librillos no siempre vale porque… ¿Qué receta puede aplicarse a esas pugnas que se suscitan en momentos tan cruciales de la vida?

Una de las amigas aporta el sabio pensamiento de un sabio fruto de una sabia reflexión:
-“En tiempos de crisis no hacer mudanzas.” (*)
Y Otra contribuye con nuestra máxima favorita:
-“Señor, dame serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar las cosas que puedo cambiar y sabiduría para poder diferenciarlas.” (**)
La más drástica del grupo sentencia:
-"Pues yo creo que ni con la sabiduría de los siete sabios de Grecia..."
Se hizo un silencio y entonces la de los posos del te añadió:
-“….Pues entonces dame ¡una extraordinaria mano izquierda de torero con la que capear los temporales!.”

(*)San Ignacio de Loyola
(**) Reinhold Niebuhr

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