La Mochila

Todos conocemos su existencia, desde el primer día en que nos preparamos para adoptar ya sabíamos de esa realidad tan metafóricamente descrita. Particularmente, la palabra mochila me evoca peso, dolor de hombros, y me trae a la mente aquel anuncio publicitario en que los niños caían de espaldas por culpa del peso de sus mochilas.
¿Que traen en esas Mochilas? ¿Qué no traen? ¿Qué pesa más sus amargas vivencias o sus tremendas carencias?
Por muy bien que nuestros hijos se adapten, por bien que parezcan haber superado sus experiencias pasadas, nunca las dejan atrás del todo, esa mochila les acompañará siempre, como a todos nos acompañan nuestras vivencias infantiles. A nosotros nos toca ayudarles a atenuar sus angustias, -lo que se denomina duelo-, acompañarles en él y tratar de que miren al futuro con ojos nuevos y esperanzados.


Extracto de la Guía Adoptia de la Dirección de Bienestar Social del Gobierno Vasco:
El niño adoptado, la niña adoptada, viene con “mochila”

Errores más frecuentes:
_ Como son muy pequeños apenas tienen recuerdos.
_ Al principio contaba cosas pero últimamente ya no habla del tema y confunde los sitios, las personas, los hechos.
_ ¿Pero es posible que el pasado influya todavía?, pero si no se acuerda de nada.
_ A veces cuenta cosas terribles de su pasado, tiene recuerdos vagos.Es mejor que olvide las malas experiencias....

1. Su historia está marcada por el abandono, la institucionalización y frecuentemente por malos tratos, trato negligente y vivencias traumáticas. Una historia llena de dolor.
2. Estas experiencias repercuten en su personalidad, en sus comportamientos, en su carácter, en su forma de percibir la realidad, y también repercuten en su desarrollo y en la convivencia familiar.
3. La reparación de las secuelas de su historia previa va a suponer un enorme consumo de energías vitales, para el niño y la familia.
4. Los acontecimientos de esta historia previa son fundamentales para la tarea de revelación y, sobre todo, permitirán entender y trabajar más fácilmente sus secuelas, retrasos y trastornos.
5. La gestión de la historia previa del niño o de la niña adoptada es un elemento fundamental para llevar a efecto la tarea reparadora.
6. El olvido no resuelve los problemas, los agrava y les deja más impotentes y vulnerables.
_ No es correcto obviar el peso y las repercusiones de su historia previa.
_ Lo mejor es conocer lo más posible de los antecedentes, acontecimientos, daños, traumas y vivencias del niño y de la niña adoptada.
_ Con esa historia se construye la revelación. Desconocerla supone un impedimento. Nunca un beneficio.

“Sé que le pasa algo, pero no sé cómo medirlo ni evaluar su evolución: No sé muy bien “qué trae en la mochila”, pero me preocupa.”

1. Reconocer sus necesidades especiales significa ayudarle a crecer desde su posición.
2. El impacto del daño de su vida anterior depende de la interacción de varios factores de peso muy variable:
• Calidad del vínculo afectivo en los 12 primeros meses de vida.
• Intensidad de los tratos inadecuados.
• Calidad de las instituciones que le acogieron tras su abandono.
• Edad con la que se realiza la adopción.
• Presencia estable de cuidadores y cuidadoras cálidas afectivamente.
3. Los trastornos de apego, la privación y los traumas del pasado evolucionan bien cuando se abordan; y dependen del temperamento del niño o de la niña, de los recursos de ayuda disponibles y del significado o valor que dé al abandono.
_ Es importante evaluar la situación del niño o de la niña desde todos los ámbitos posibles de su desarrollo: físico, psicológico y madurativo, cognitivo e intelectual, social.
_ Si fuera preciso, evaluar los daños con ayuda profesional.



Extraído de:
diariovasco.com 16.05.10 - Entrevista de ANE URDANGARIN al Psicólogo y terapeuta familiar Alberto Rodríguez.
«Que la historia de un niño adoptado sea dura no significa que se deba edulcorar»

«Los niños adoptados llevan una mochila de experiencias dolorosas que no todas las familias están en condiciones de poder manejar»

¿Cuáles son las principales creencias erróneas sobre la adopción que aún siguen socialmente asumidas?
- En los últimos años, y gracias a espacios de formación para familias adoptivas organizadas por asociaciones de familias e instituciones públicas, han ido desapareciendo algunas, si bien sigue habiendo creencias erróneas que dificultan que muchas familias comprendan lo que sus hijos adoptados pueden necesitar en algunos momentos. Se sigue pensando que el amor lo puede todo, que es igual la crianza de un niño o una niña adoptada que la de un hijo biológico, que cuanto más pequeño en edad es el menor que se adopta menos dificultades va a haber en el día a día, que los menores adoptados necesitan lo mismo que el resto de los niños y niñas, cuando la realidad es que tienen necesidades específicas más costosas que cubrir, y que la adopción resuelve todos los problemas con los que muchos niños y niñas llegan a su nuevo entorno familiar. Asimismo, una gran mayoría de las familias adoptivas entiende la importancia de hablar con sus hijos sobre su historia, si bien la mayoría considera que no hay que adelantarse a las preguntas de los menores y que si no preguntan realmente es porque no les preocupa nada. Todas ellas son creencias que dificultan entender que más que amor los menores adoptados necesitan sentir la incondicionalidad de sus familias, que sienten y viven cosas diferentes a otros niños y niñas de su edad, que a menudo incluso se sienten diferentes y discriminados por ser distintos y que la adopción ayuda a resolver problemas previos pero no lo repara todo.


- Muchos de los adoptados dejan atrás historias muy duras, en las que suele haber un abandono. ¿Cómo deben abordar los padres esa 'vida pasada'?- Es algo de lo que se debe hablar. Hablar de ello no genera más dolor, sino que ayuda a los niños y niñas adoptadas a ser entendidas por sus familias. A veces para muchos niños y niñas ser capaz de llorar en compañía es muy reparador, sobre todo cuando lo que se lloran son aspectos tan claves como la vivencia de haber vivido un abandono. Que la historia sea dura no significa que no se deba explicar o que se deba edulcorar. Debe adaptarse la explicación a la edad de los menores, pero es importante que las familias sepan que un requisito fundamental para la adopción es que sean capaces de hablar siempre de una historia de la que realmente no cuentan apenas con información. No nos debemos inventar la historia y, sin embargo, con lo que se tiene el objetivo será enganchar emocionalmente con sus hijos.
- Entonces, ¿es conveniente recabar información del pasado de ese niño?
- Sin duda, hay que intentar recoger toda la información posible del entorno donde ha nacido, y también ayudan las fotos, vídeos, etc. Por ejemplo, muchos niños después de haber sido adoptados no son capaces de recordar cómo era la vida en los orfanatos si se les pregunta así de directo. Sin embargo, ver una foto les ayuda a conectar con vivencias que han podido tener.
- ¿Qué necesitan estos niños para crecer felices?
- Necesitan no tanto para ser felices, sino para que puedan mejorar. Necesitan lo mismo que los demás niños y niñas de su edad pero además necesitarán más cosas. Necesitan que sus familias les aporten estabilidad e incondicionalidad, se porten como se porten, mejorar su autoestima y confiar en que pueden hacer las cosas; necesitan entender lo que han vivido, elaborar su historia como adoptados y disponer de una historia lo más completa posible y coherente; necesitan que se les ayude a comprender que aunque son distintos eso no les hace peores sino todo lo contrario y que se les proteja de actitudes de discriminación que viven por ser adoptados o provenir de una raza o país diferente; necesitan que en el entorno escolar sus dificultades sean comprendidas y cuenten con apoyos específicos y, sobre todo, que se les acompañe a la hora de reconciliarse con su historia y reparar parte de los daños que el maltrato o abandono vivido ya les ha dejado y los llevan consigo mismos.
http://www.diariovasco.com/v/20100516/al-dia-sociedad/historia-nino-adoptado-dura-20100516.html

Nacho es muy pequeño, pero veo en sus rabietas a veces por nonadas y sus berrinches siempre desmesurados, la rabia que trae en sus alforjas, cada vez menos, pero hay veces que descubro en sus ojillos de media luna un puntito de rencor, pequeño pero ahí está… y yo se que ese rencor o esa rabia no van dirigidos a mí, que son anteriores a todo lo que le sucede ahora. Luego, al momento se le pasa y sonríe y de sus ojos profundos vuelven a emerger chispas de alegría e inocencia.Diana parece más empeñada en mirar hacia adelante que en revolver en su mochila, de vez en cuando me cuenta cosas, la mayoría son del estilo “En Kazajstán también teníamos de esto…o teníamos lo otro…” intento transmitirle que me lo puede contar todo y a veces le tiendo puentes. Por el idioma aún o porque tiene nuboso el recuerdo muchas de las cosas que me cuenta no son coherentes. Lo que si queda patente en ella es que es una niña muy afectiva y su mochila va cargada de falta de cariño. Todos los que la tratan les asombra tanto calor y tanta ingenuidad. Sus demostraciones de afecto, su manera de tocar a la gente que le cae bien y su necesidad de contacto continuo.

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