Nombre de valle, fuerza de roca



Hoy otra vez he tenido noticias preocupantes de una mujer que aunque no la conozco en persona es de esas personas con las que tienes muchas cosas en común, algunas amigas, lecturas, vivencias parecidas… y de la que te sientes muy cerca en muchas ocasiones, con la que has compartido experiencias y sentimientos y fotos, una mujer que se que me lee y ella sabe que yo la leo y por eso sé que está sufriendo ahora, que lo está pasando muy mal:

Una de sus hijas, una galletita pequeñita con nariz y ojillos de bombón, de esos que están diciendo continuamente “cómeme”, se ha puesto muy malita, fue de pronto y sin avisar como son estas cosas que te suceden y te provocan muchas preguntas de esas que no tienen respuesta.
La siento como una amiga y siento que sufre porque una de las personas que más quiere en el mundo está sufriendo y ni siquiera los médicos saben el porqué.

Me he asomado con su permiso a su vida y a sus fotos y a los comentarios de su vida y de sus fotos y de la gente que la quiere y que la conoce bien y de cerca y que ahora está a su lado físicamente.
He visto los ojillos de bombón de su galletita, los de antes y los de ahora y me he asomado al corazón de mi amiga virtual e invisible, y he leído su entereza y he admirado su fuerza, la fuerza de ella, la fuerza de su pequeña y me ha dado mucha rabia la vida, me han venido palabras feas que nada tienen que ver con la navidad, palabras de vileza, jugarreta, injusticia, traición…

La vida, esa que nos ofrece cosas maravillosas en forma de sonrisas y de sueños cumplidos a veces se te pone pendenciera y viene a recordarte que también tiene una parte dura, muy dura y fea muy fea.
La vida a veces hace absurdos experimentos con personitas que uno no se explica y pone pruebas sin sentido y trata de someter y tortura…. y ahora a vosotros se os ha vuelto cruel, cruel y malvada como un cuento de miedo.
Un cuento en que la vida se convierte de mariposa en gusano y el gusano en dragón.
Amiga blande tu espada, como haces ahora, busca un conjuro, un hechicero o un brujo con bata blanca y suficiente sabiduría para que rompa la magia del maleficio.
Y el maleficio se deshará y la princesa y todos nosotros nos despertaremos de este mal sueño y podrás un día contarles a tus hijas cómo una princesa con nombre de hermoso valle y corazón de roca, fue capaz de vencer a un dragón y todo esto se convertirá en historia pasada en un mal sueño, en un cuento…
Un cuento con un final feliz. Ya lo verás.



Los inocentes remedios caseros

28 de Diciembre día de los inocentes.
Esta es la cuarta Noche que no podemos dormir por culpa de la tos, tose Nacho, tose Diana, Nacho se despierta, (Diana es una marmotilla) y viene a mi cama, le doy jarabe a los dos (Diana sigue dormida) les arropo y hasta dentro de un rato que vuelve la tos o Nacho pierde un calcetín ( a veces los pierde los dos y viene a la cama para que se lo encontremos (he pensado en atraselos con esparadrapo¡¡!!) total que tantas y tan malas noches me han hecho ponerme las pilas y buscar un remedio en internet ya que la pediatra no da con él y -mira que la nuestra es buena-.

 Tecleo en el buscador:  “DOLOR DE GARGANTA Y TOSES NOCTURNAS”  e inmediatamente me lleva a la web del inminente doctor Inocencio Bromeo, de la prestigiosa clínica catalana 28 de Diciembre , el cual recomienda:
“[…] cuidarse la garganta con calor para lo cual  no hay mejor método que abrocharse la bata de casa al revés con lo que la parte del cuello queda bien protegida y así mismo ponerse las zapatillas a la inversa -la derecha en la izquierda y viceversa- para conseguir una mejor circulación con lo que nuestros pies en seguida entrarán en calor.”
Dicho y hecho cuando mis hijos han venido a la cocina enseguida me han preguntado por la novedad de llevar la cremallera a la espalda y les he explicado el plan curativo y como a los dos les molesta la garganta gustosos han accedido a cambiarse la bata y las zapatillas. 

Luego a la hora de ponerse la ropa de estar en casa los dos han venido con sus zapatillas al revés y su sudadera a que les ayude a ponerse la cremallera ya que ellos no llegaban.

 Mi madre decía  que los niños si todo va bien, llegan a este mundo con 5 sentidos y es obligación de los padres dotarlos o desarrollarles dos más: el sentido común y el sentido del humor.
En ello estamos.

Un trocito de Arco Iris

¿Casualidad? Esta semana les enseñaba a mis hijos la última parte del vídeo con la explicación sobre cómo se formó nuestra familia que termina con una metáfora de un arco iris. Siempre me gustó la idea de que al final de tantos y tan brillantes colores se encuentran todos los sueños esperándonos.
Ayer domingo estaba preparando el desayuno cuando Nacho entró muy excitado
- ¡Mamá , mamá, ven en el suelo hay colores!
Me cogió de la mano y me llevó al salón donde entre la mesa y el sofá había un reflejo con los colores del arco iris, en la mesa estaba mi teléfono y bueno....


Problemas con los copyright

Parece ser que el vídeo que he montado para mis hijos posee contenidos de otras personas (que por supuesto que son suyas y no pienso ni quitárselas ni lucrarme con ello) tales como 1 minuto y unos segundos de una canción de Beyoncé (preciosa versión remasterizada del Ave María de Schubert) 1 minuto y 27 segundos de "Can´t stop loving you" de Phil Collins y otro minuto escaso de la también remasterizada canción que cantara Judy Garland en la película el Mago de Oz ,"Over the rainbow", grabada por Israel Kamakawiwo'ole como "Somewhere over the Rainbow"
Así que he decidido reconvertirla y subirla como vídeo casero, sé que la calidad no es la misma pero no creo que perjudique a nadie económicamente con el uso que hago (que no considero indebido) de esos minutos musicales.
Al contrario creo que estas cosas contribuyen a difundir y dar publicidad a esas canciones y a esos cantantes... en fin ...


Os pongo la traducción de la canción "Over the rainbow" que me parece preciosa.


En algún lugar sobre el arcoiris
Por un camino muy alto
Hay una tierra de la que oí
Una vez en una cancion de cuna


En algún lugar sobre el arcoiris
Los cielos son azules
Y los sueños que te atreves a soñar
se hacen realidad


Algún día desearé sobre una estrella
Y despertaré donde las nubes están lejos
detrás de mi
Donde los problemas se derriten como gotas de limón
Lejos, sobre las cimas de las chimeneas
Ahí es donde me encontrarás


En algún lugar sobre el arcoiris
Los pájaros azules vuelan
Los pájaros vuelan sobre el arcoiris
Entonces porqué,oh porqué no puedo yo?


En algún lugar sobre el arcoiris
Por un camino muy alto
Hay una tierra de la que oí
Una vez en una cancion de cuna


En algún lugar sobre el arcoiris
Los cielos son azules
Y los sueños que te atreves a soñar
se hacen realidad.




Cuando os conocimos 3ª Parte: Diana y Nacho

Y esta es la tercera y última entrega de la narración en imágenes del encuentro en Ust-kamenogorsk con nuestros hijos. Las tres están hechas para mis hijos con la secreta intención de que asimilen -y asimilemos- nuestra historia, la de nuestra familia, la de cómo se formó .
 Me pareció una buena formula para normalizar una realidad dura como es la adopción (su amplio significado) y comparto estos momentos en este blog porque es una historia de la que estoy orgullosa. Estoy orgullosa de mis hijos, de lo mucho que hemos luchado por tenerlos, y de la historia que vivimos y que acompaña a las imágenes.
El mundo de la adopción está lleno de momentos duros, antes, durante y después, pero como todo en la vida hay que quedarse con los momentos maravillosos y aprender de los más difíciles.
Mis hijos no se cansan de verlos y se ríen y les encantan.
Quiero que ellos también estén orgullosos de la historia que han protagonizado.
Porque son, cada uno a su manera los protagonistas de una particular epopeya. 
Para mis hijos, mis héroes.


Jornada de reflexión, sirva para reflexionar...

En el magnifico Blog "Cuaderno de retazos"  Su autora ha plasmado la campaña de la fundación Children At Risk  - CARF

Bajo el título "Puedo cuidar de ti, pero de quien cuidara de mi..." Gregory J Smith, expone una realidad que llega por lo menos a las vísceras de quien contempla sus imágenes, cargadas de dulzura, de ternura de inocencia y de denuncia...

No se cual de los dos cachorrillos que aparece en cada foto es más ingenuo y confiado…. Tantas personas deseando tener a quien amar, tantas parejas y personas monoparentales con dolor de brazos de aguantarse las ganas de abrazar y de cuidar para siempre a un niño...y tanto burácrata e interés creado dilatando procesos de adopción y acogida.

Algo en este mundo va mal….muy mal… y esas fotos son una denuncia de ello. Pero todo cambia tan lento y ellos crecen tan deprisa y tan solos!.


Os remito a este enlace:
http://cuadernoderetazos.wordpress.com/2011/11/18/puedo-cuidar-de-ti-pero-quien-se-encargara-de-mi-gregory-j-smith/#comment-1608


Allí podréis ver el resto de fotos.
Feliz jornada de reflexión, todo es politica...pero tras la politica están las personas, las de a pié...o las que viven de rodillas, algunas a veces tienen oportunidades, detrás de esas oportunidades sobre todo están las personas que creen que  a pesar de todo... "es posible la vida", pero ¿qué clase de vida....?

Diana cumplió 9 años:


Dos de los cuales ha vivido con nosotros, dos... de nueve.
Estos dos años han sido muy importantes porque:

Diana con nosotros ha  aprendido a hablar… español, con un puntito de acento andaluz y su dulzura tan especial.
Ha aprendido a andar... por la calle, aunque aún no controla muy bien los semáforos.
Ha aprendido a leer y lo más importante a comprender lo que lee y a gustarle la lectura.
Ha aprendido a escribir  -con una letra muy bonita además-, a contar  a sumar y restar multiplicar y dividir, ha aprendido a responsabilizarse de pequeñas cosas y sigue siendo un desastre para otras que siempre pierde o no encuentra, pero es que en nuestra familia las mujeres -todas- somos muy despistadas…

En el colegio le están enseñando muchas cosas y algunos conocimientos que seguro que olvidará como espero que le suceda con muchas de ellas que aprendió en el pasado y que ya no le hacen falta:
Como besar, abrazar y acariciar indiscriminadamente a las personas que se le acercaban, para procurarse su simpatía en una llamativa forma de solicitar cariño y atención.
 ...Ahora sigue siendo simpática y cariñosa pero de manera más natural y más selectiva.


No pensar, aunque aún le cuesta estructurar su pensamiento con la nueva lengua, está aprendiendo a razonar a explicarse y se esfuerza por hacerlo.


Creer que una familia o un domicilio es algo temporal o eventual. Ahora comprende la estructura familiar y lo que significa.



 Y aunque sigue conformándose con lo que le toque, ha aprendido a escoger, a dirimir lo que le gusta y lo que no.


Ahora sabe que hay suficiente comida para saciar su hambre y que a lo largo del día hay suficientes raciones para poder dejar de preocuparse por su estómago, inclusive está aprendiendo a decir “basta”, aunque a veces parece no tener tope.



y aunque ya era una niña alegre y divertida ha tenido que entender el sentido del humor español, e incluso gasta bromas aunque muchas veces me sigue preguntando: 
-Me estás tomado el pelo mamá?
¡Ha cambiado tanto su vida! ¡Y tantas veces!

Ha vivido 7 años en otro país, otra sociedad con otras personas con otras ideas, con otras costumbres. 
Aún no sabe bien cruzar una calle ni se maneja con el dinero y todavía cree en hadas, princesas, en el ratoncito Perez y en los Reyes Magos.
Creo que pronto la desengañarán como me sucedió a mí, como nos sucedió a todos y tendremos que tener una charla en la que “recuperar” un poco su confianza y su ilusión.
 Yo nunca las perdí –ninguna de las dos-y me sigue emocionando la cabalgata de los Reyes .
Recuerdo perfectamente el día y la persona que me dijo aquello de “los reyes son los padres”.
 Recuerdo que para desvelarme tamaño secreto, me hizo apagar las luces de mi cuarto y yo me enfadé tanto...!tanto que la empujé fuera de mi cuarto y hasta de mi casa y no la creí y acudí a mi madre y su explicación me dejó tranquila y me hizo prometer que no revelaría el secreto que cada padre guarda con cuidado, haciéndome participe de él para que mis hermanos, -ignorantes aún- no sospecharan nada.


 Yo tenía 7 años y mi hermano y yo estuvimos confabulados con mi madre 5 años más hasta que el pequeño también perdió la ingenuidad sobre los regalos de los reyes y nos descubrimos todos a todos que ya lo sabíamos en una discusión típica de “yo-se-algo-que-tu-no-sabes-chinchaté”.
Pero yo sigo creyendo en la historia y en que los padres no son sino unos meros pajes al servicio de la ilusión de los niños y quisiera poder trasmitirle a mi hija lo que mi madre me trasmitió a mí, que nunca perdí la ilusión por tan mágica noche.

Mi hija ha aprendido muchas cosas desde  importantes a muy importantes, pero lo asombroso de mi hija no son sus ganas de aprender, sino el libro intacto con el que vino. No sabía es verdad, ni contar ni leer ni escribir, pero tampoco sabía de maldades ni malicias y las naturales preguntas que se formula tienen explicación y su memoria lo corrobora.
De momento y si nadie lo estropea, está tranquila con respecto a sus orígenes, conoce su pasado y le satisfacen las explicaciones a sus incógnitas.
Está tan ocupada en vivir el presente, con su vida social: sus amigas, su familia, sus estudios en los que –lógicos intentos de escaqueos aparte- va cada día mejor, en los pleitos entre amigas para alcanzar su estatus, en quien está enamorada de quien y como, en lo guapísimo que es Justin Bieber, en aprender nuevas canciones y juegos, nuevos pasos de baile o nuevos ejercicios de gimnasia, que apenas queda tiempo para desempolvar el pasado, sus dibujos son armoniosas figuras de hadas modernas y sus juegos son con muñecas y vestidos.
Ya perfectamente adaptada, la normalidad ha llegado y se ha instalado en la vida de mi hija  a los nueve años, toda la vida por delante y un presente continuo.
Para celebrarlo, el sábado iremos al cine con sus 4 o 5 mejores amigos del cole, y –como cayó entresemana- hicimos una comida favorita especial nosotros cuatro, con globos y un cartel muy pasteloso que me pidió a última hora:

-Mamá este año me harás también un cartel que me felicite?



Y ahí me tienes la víspera a última hora corriendo a comprar cartulina y pegatinas de princesas y letras de colores para improvisar un cartel como el que yo no recordaba haberle hecho el año anterior y ni mucho menos podía pensar que le hubiera gustado tanto.

Y una cena en familia, con una exquisita tarta hecha por su tía Ana, con forma de corazón –Diana los pinta constantemente para decorarlo todo, a veces con ojos de largas pestañas y amplias sonrisas, otras con brazos abiertos, pies y alas de angelitos-.

Y regalos de muñecas de trajes majestuosos y alguna ropa bonita para la niña más bonita que pude nunca soñar.

Truco y trato

Una vez más al llegar Noviembre  en el colegio se celebra la fiesta de Halloween, las madres del a.m.p.a. se esfuerzan y nos vuelven a reunir en el -un poquito ostentosamente llamado- pabellón de deportes, vamos que lo es, pero que no siempre que se dice “pabellón de deportes”  uno piensa en las medidas ni las instalaciones del del cole de mis hijos…
Al tema, las madres de la asociación de padres se lo curran con cariño y eso se nota, hacen ellas mismas unos dulces que venden al módico precio de un euro con bebida incluida (zumo o batido o vaso de cola o refresco de naranja o limón de botella de litro y medio) y los niños comen además de sano, rico y lo sirven las propias madres que -para más nota-, tienen el humor de disfrazarse de brujas, vampiras etc, con mucha gracia y más imaginación.
Se merecen el cielo.

Consiguen cada año (este es nuestro segundo) reunirnos como digo, en esa nave cuya acústica es inenarrable entre la reverberación infernal de lo que  retumba por los altavoces (no puedo acordarme de ninguna de las “canciones” que pusieron) el grito de niños, madres y padres intentando comunicarnos los unos con los otros y contra los nuestros, pequeños monstruos que vestidos de seres de ultratumba se empeñan en subirse a las barras fijas de las paredes o arrancar los imaginativos adornos que las madres también se procuran.

Con ruido incluido y afonía segura yo me lo paso muy bien, veo a esas madres entusiastas, a los niños con todo tipo de disfraces desde el más elaborado, hasta el más sencillo, todos tienen algo del sello del cariño de los que los disfrazan, nadie se conforma con colocar sin más el vestido tal y como sale de la bolsa del chino de al lado de casa, de Carrefur, Alcampo  o HM, todos llevan un sello particular que los hace originales, diabólicos, monstruosos, infernalmente encantadores.
 Brujas de todos los tipos desde preciosas brujitas buenas hasta brujas maléficas, novias de ultratumba, esqueletos mofletudos, traviesos  diablos y diablesas, Dráculas y draculinas, vampiresas y vampiros, que hacían recordar el poema de Goytisolo:

Erase una vez
un lobito bueno
al que maltrataban
todos los corderos.


Y había también
un príncipe malo,
una bruja hermosa
y un pirata honrado.

Todas estas cosas
había una vez.
Cuando yo soñaba
un mundo al revés.



Me lo pasé de cine , aunque  estoy bastante en contra de importar e implantar tan cinematográfica tradición. A lo mejor el año que viene, recupero a Zorrilla y en vez de cadáveres y diablos voy y les difrazo de Don Juan Tenorio y de Doña  Inés y tal vez hasta les enseñe la versión que en mi infancia recitábamos de la escena del sofá:
“No es verdad ángel de amor que en esta apartada orilla …están friendo una morcilla y hasta aquí llega el olor...?”




Me recuerdo en uniforme con aquella falda de tablas y aquellos horribles calcetines con los zapatos gorila y mis amigas de entonces de la EGB, todas muy  dramáticas, como era colegio sólo de chicas la que que hacía de Don Juan se anudaba el babi al cuello atándose las mangas a modo de capa y la que representaba a Doña Inés se abotonaba la misma prenda enmarcándose la cara como una toca y muy en nuestro papel en el recreo no parábamos de parodiar aquello de la morcilla que tanta gracia nos hacía.

 Lo dicho el próximo año Nacho de Don Juan y Diana de Doña Inés…- si quieren…claro-.



Desde el otro lado


Este tiempo, este camino que hemos recorrido hasta aquí juntos se me asemeja como un saco lleno de sorpresas que metes la mano y sale algo maravilloso y otra vez la metes y cambia y es un disgusto o un susto, otra vez bueno, dos y medio regular, ahora uno mejor y ahora una ceja rota, ahora un me he caído y ahora un no quiero, ahora un ¿mamá me quieres? Y ahora un ya-no-soy-tu-amigo….y así cada día salen del saco trescientas situaciones distintas de media…dependiendo del tiempo que estemos juntos, entre semana la media baja bastante y los fines de semana puede ser un torbellino… como torbellino es Nacho, que cada vez se parece más a bebé TAZ ese simpático diablillo de Tasmania de la Warner que se hace un remolino y cambia en un segundo.

Diana tiene un saquito más liviano, pero tampoco está exenta de sorpresas, sus cambios de humor no son tan drásticos y la verdad es que trata por todos los medios de compensar sus bataholas y pone tanto empeño en hacer y en aprender que es muy fácil bajar la guardia y tal vez por eso los descalabrillos o desatinos por no esperados te cogen más desprevenida.

El caso es que por esa constante tensión, esos pulsos, ese medir los limites “hasta donde” que no cesa, termina una envarándose y con la sensación de estar recortando límites y formulando normas constantemente porque entre noes y tiras y aflojas se pasan los días con muchas dudas e inseguridades en el personal e intransferible método educativo, siempre en estado mutante (ahora aflojando, ahora tensando), donde ya una se cuestiona si matar en presencia de los niños una araña peluda que se pasea campante por la moldura de la pared , es incitarles a la violencia.


Mi madre padecía aracnofobia con lo que solíamos ser nosotros los que acabábamos exterminando al bicho, normalmente por el método no siempre aséptico del zapatillazo y hasta la fecha creo que ninguno de los tres somos sádicos ni sanguinarios, incluso somos amantes de los animales, pero ahora todo es susceptible de provocar daños irreparables en las mentes infantiles, con lo que añado más inseguridades a mi proceder.
Dudas aparte y volviendo a los vaivenes de la maternidad, lo que priman por supuesto son esos momentos impagables, esos besos de compota de Nacho y esos abracitos de Diana -mi niña tierna, mi niña querida-,por detrás cuando estoy trabajando en la cocina, y  “mamá te he echado de menos” y mamá “yo soy tu bebé” " y mamá no te "valles"-cuando tengo que irme a trabajar y Nacho se me cuelga del cuello…
Y en estos es en los que quiero pararme hoy, ahora que de pronto me creció el bebé y la niña casi está de alta como yo, ahora que estoy sensiblona con las fechas en las que estamos, que parece que el otoño acaba de volver (o al menos asomarse tímidamente) me he parado a repasar qué recuerdos son los que perduran en mi memoria de hija sobre todas las cosas.
Sobre todas las cosas lo que recuerdo y que más añoro, tiene que ver con la proximidad, con el tacto,el calor... su mano fría en mi frente cuando me subía la fiebre, o su manita tibia en mi barriga como haciendo olas, si era esta la que me dolía.
Y me he acordado de cuando de vuelta del cole buscaba a mi madre por toda la casa y me gustaba notarla calentita y de como me calentaba las manos y me decía “¡estás helada!” o al revés cuando ella volvía de la calle envuelta en frío, un frío que potenciaba su olor, un personal y maravilloso olor a perfume Madame Rochas que nunca me ha vuelto a oler igual sin ella, ni lo reconozco en nadie más. Tal vez por eso anoche que regresé tarde, antes de entrar al dormitorio donde ya dormían los niños me rocié con un poquito de perfume, del que uso siempre,que me había puesto temprano a la mañana, para que también ellos inconscientemente o no, puedan tener un recuerdo parecido.
Recuerdo vivamente, la sensación de refugio que me producía el contarle los contratiempos que tenía en el colegio y en cambio la necesidad de protegerla para que nada le pasara, hasta el punto de que cuando al regresar del cole, si nos la cruzábamos cuando ella salía,-entonces teníamos cole por la tarde y salíamos ya de anochecida de clase de guitarra, gimnasia o baile-, siempre le decía que si le pasaba algo que gritara muy fuerte, muy fuerte, que yo la oiría y correría a rescatarla… y me quedaba preocupada o al menos mi recuerdo es el de quedarme preocupada por la soledad con la que mi madre iba a su misa diaria. Muchas veces me empeñaba tanto que tenía que llevarme con ella y si no lo conseguía,trataba de no irme a la cama antes de que ella volviera, o de permanecer despierta.
Nacho, esta madrugada vino a mi cama a acurrucarse a mi lado, como hace cada vez que no les doy “el beso” de buenas noches antes de dormir. Lo del beso es un decir, porque nunca es uno sino mil repartidos -eso si-, equitativamente entre los dos, que parece que los cuenten.
-Ahora a mí...!
-Ahora a mí...!
-En la barriga...!
-A mi también en la barriga…!(y me enseñan el ombligo)
-Uno de tortuga!
-Yo uno de pez!...
-Ahora a mi bebé (y Diana me da a besar a su muñeca)
-Y ahora a mi caballo…
Cuando Nacho viene a la cama de madrugada, en ese acurrucarse a mi lado reconozco la calidez del abrazo desde el otro lado, lo que no recuerdo es si mi madre –como ahora hago yo- imponía sus condiciones.
Las mías son: no chuparse el dedo para dormir y no subirse a la cama sin haber hecho antes pipí.(Esta norma está dictada por humedecidas experiencias anteriores) y con la condición –una más-, que cuando se quede dormido lo devuelvo a su cama.

Esta es la que más trabajo costó negociar pero anoche no hubo ningún problema, tras el momento mimosito y cuando su respiración llevaba un ratito sonando profunda lo cogí en brazos (ahí es donde más noto cuanto ha crecido) y aunque se despertó un momentico cuando lo arropaba en su camita, fue para decirme lo mucho que me quería, pero creo que cuando me agaché a darle un besito ya volvía a respirar profundamente recogidito en su postura favorita.
De más pequeñito intentaba dormir con nosotros y le gustaba subirse encima de mí y dormir hecho una ranita sobre mí pecho, ahora ya se ha puesto grande y se sale por todas partes y acaba hecho un tetris con sus piernas como “sentado” en mis piernas, su cabeza sobre mi brazo muy pegadito a mí y le da igual que haga calor como que haga frío la postura es siempre lo más achuchadica posible y es algo que me encanta..., tanto que me cuesta llevarlo a su cama al ratito de dormirse, pero sé que acabaríamos teniendo un problema de superpoblación durmiendo los cuatro en nuestra cama.
Cuando éramos pequeños y mi padre salía de viaje, nos rifábamos entre los hermanos el dormir con nuestra madre, y no disimulábamos nuestra alegría cuando nos enterábamos de que se iba de viaje porque nos encantaba dormir con mamá, además estaba el valor añadido de que en la habitación de mis padres había tele (en blanco y negro) y si el programa no tenía rombos mi madre nos dejaba verla un ratito abrazaditos a ella antes de apagar la luz.
Es posible que mi deseo de crear recuerdos venga inspirado por la ausencia de mi madre, porque son lo que tengo de ella y sé lo importante que es atesorarlos. En mi niñez más temprana, en los recuerdos más tiernos, todos tienen como co-protagonista a mi madre, que por ser la mía era única y especial.
Hoy me veo en mi papel de madre, repasando recuerdos de hija y momentos entrañables que estoy atesorando como madre y me aflige el que no puedo preguntarle a la mía por sus recuerdos,por los míos, por mis cosas de niña, por sus estrategias para enseñarme.
Seguramente el día de mañana mis hijos tendrán sus momentos pasados favoritos y ojalá que yo esté en ellos y ojalá podamos cotejarlos.

Dos años desde que nos conocimos

Yo creo en la memoria histórica, pero no en esa con la que nos martillean por televisiones y medios de comunicación, tal vez porque a tanto no me alcanza, ni tan siquiera recuerdo que mis padres hicieran mención a la guerra y mis abuelos si acaso, contaban anécdotas referentes a carencias y a ingeniosas maneras de superarlas. En mi casa, por suerte, no hubo caidos de ningún color, ni perdidas ni rencillas ni rencores.
Por eso para mí la memoria histórica es aquella que cómplice 
de mi inconsciente me manda teletipos, flashes de imágenes o un estado de ánimo raro que me hace preguntarme sobre lo que me sucede. Muchas veces el calendario me da la respuesta.
En estos días he estado especialmente nerviosa(tutoría incluida) con la sensación constante de que se me olvidaba algo o que algo importante me dejaba por hacer o se me estaba pasando…
Llevo todo al día y he resuelto con días de antelación cosas que podía haber dejado para más adelante, que siempre dejo para después y aun así he seguido con la sensación de que tenía algo por solucionar.
Me he asustado una docena de veces pensando que me había dejado a la pobre perra sin comer o sin subir al coche, y que lo mismo me estaba olvidando de alguna cita médica de los niños o nuestra, alguna onomástica, o algún encargo importante.
Al mismo tiempo cualquier cosa extra me parecía enormemente gravosa, y andaba –y aún ando- con la sensación de ir sobrecargada y que algo se me escapa,”debe de ser el cambio de estación”, me comentaban aquellas personas –pocas- a las que les hablaba de mis sensaciones, aquí a día de hoy no hemos bajado de los 30 grados a medio día y no hay más estaciones que la de autobuses o las de servicio, ni siquiera las higueras han empezado a despoblarse…
Algo que suele pasarme cuando estoy abrumada de trabajo o preocupaciones es que de pronto y por unos instantes mi mente me transporta (se escapa) a momentos precisos de alguno de mis viajes pasados y me trae a la memoria las mismas sensaciones o pensamientos de ese momento vivido, nada especial ni espectacular, un paseo por una calle vacía o una sentada en el césped de un parque, un asomarse a una barandilla en un puente o un golpe de viento al subir a un avión…cosas así.

En los últimos días he vuelto a encontrar tremendas similitudes a las áridas montañas que rodean esta ciudad que me ocupa con las de Ust-kamenogorsk (la ciudad donde conocimos a nuestros hijos).
Ust-kamenogorsk
 Una ciudad rodeada de montañas tan peladas y desoladas, como las que veo cada mañana al conducir hacia la ciudad donde trabajo, se parecen muchísimo.
Me veo sentada en aquel mono-volumen y recuerdo que comentamos sorprendidos el parecido días después   de empezar las visitas en sendos orfanatos, una vez que pude relajarme y fijarme en el paisaje que nos acompañaba en cada ida y venida que hacíamos para convivir unas horas con los niños. No sé porqué esperaba unas montañas más fecundas.

Luego la nieve cambiaría por completo el paisaje y acabaría con las similitudes, pero los primeros días allí, el otoño había conseguido uniformarlo todo de color marrón, como marrón es el paisaje Almeriense y las montañas sin vegetación y por su forma eran tan parecidas!


La gran diferencia en el paisaje eran sus dos ríos el Irtish y el Ulba que confluían en Ustka, y cada día encantados atravesábamos los dos ríos, tanto de ida como de vuelta y de nuevo de ida y de nuevo de vuelta, para estar con los niños, que casi eran nuestros pero todavía no.


Evelyn me llamó para preguntarme si íbamos a hacer algo especial para el segundo aniversario de conocer a nuestros hijos. Esta es la primera fecha importante, luego está la de su llegada a España,el 22 de diciembre, a casa, -su casa-, que solemos celebrarla con  mi hermano Carlos y Ana.
Claro está que hay mucho que celebrar y probablemente mi reloj interno no hacía sino ponerme en aviso como en aquellos días de fuerte tensión y nervios en que todo eran preparativos y preocupaciones por dejarlo todo “atado y bien atado” para lo que iba a ser una ausencia de un mes y a más de 7500 kilómetros de distancia(11100 si fuéramos en coche). Un mes que cambiaría nuestras vidas –la de todos- para siempre.
Lo celebramos reuniéndonos para comer, sin dejar de hablar de aquellos días, de las emociones, de los sentimientos encontrados, de lo que nos pareció bien y lo que no estuvo tan bien, recordamos malos y buenos momentos, y momentazos.
Después de comer nos fuimos a la playa hasta que con la caída del sol empezó a refrescar y ya en casa pusimos los vídeos de aquellos días...
Los tres niños miraban los vídeos divertidos, con algarabía cuando salía uno u otro y con curiosidad y sin atisbo de tristeza o resistencia a los recuerdos ni a los lugares o las personas que salían en ellos. 


Nosotros vimos a tres niños tan distintos  dos años después y recordamos mas momentos y compartimos de nuevo nuestros recuerdos como quien comparte una baraja enseñando sus cartas, sin ases en la manga, tan al unísono vivimos todas las cosas y tan unidos estuvimos allí que no había ninguna carta desconocida para ninguno, ninguna incidencia pasada por alto, repasamos nuestras historias y son la misma historia,repasamos las emociones, las sensaciones, las buenas y las malas –que también las hubo, claro-.
Con todo ya superado recordamos con cariño a todas las personas con las que compartimos cada día de aquel mes y nos hablamos por teléfono y nos vimos por Skype con Luba, Carmen y Juan, que viven en Barcelona, nuestra otra parte de la familia de Ust-kamenogosrk. 
Recordamos a las que vivieron con nosotros en vivo y en directo la experiencia, pero no se nos podía olvidar aquellos que siguieron con nosotros desde España nuestra "aventura". 


Mi familia, en especial mi hermano Carlos y Ana, su mujer, que lo vivieron con honda preocupación y procuraban estar al otro lado del Skype cada día -pese al desfase horario- para que les contáramos todo y recibían nuestras fotos y se angustiaban y alegraban con nosotros y Elena nuestra amiga que desde Zaragoza hizo tandem con mi hermano y se iban pasando datos y noticias y Sonia en la tienda lo mismo, pendiente de nosotros y  llevando el negocio y defendiéndolo sola lo mejor que pudo.
Celebramos, cenamos y brindamos y Evelyn y Nikita se quedaron a dormir y por la mañana cuando después de desayunar se marcharon, Diana y Nacho se pusieron a jugar y Eduardo a sus cosas y yo aproveché un momento a solas para releer la sentencia por la que nos convertimos legalmente en padres de nuestros hijos, nuestros hijos para siempre que conocimos hace dos años. Caprichoso es el tiempo que me parece tan poco...