El maestro de Nacho quiere hablarnos....

Estoy preocupada, el lunes pasado Nacho al parecer tuvo en clase un estallido de genio totalmente desproporcionado, al parecer no le gustaba la actividad propuesta por su maestro...
Cuando a medio día lo recogí en el colegio Joaquín -su maestro-, con palabras tranquilizadoras me contó el episodio : “todo bien pero….” Y brevemente me puso en antecedentes, también me indicó la necesidad de que el niño viera que padres y educador estaban en la misma onda de lo que estaba bien y lo que no era admisible. Algo de lo que no cabe duda, también me citó sin falta el próximo lunes en tutoría e incluso tuvo la amabilidad de amoldarse a mi horario –siempre canalla-. Parecerá algo exagerado pero esa cita es algo que toda la semana me tiene preocupada.
Tengo que adelantar que tenemos como maestro una persona altamente cualificada, con la que desde que le conocimos el año pasado como profesor de apoyo, tenemos, tanto nosotros –Eduardo y yo- como Nacho, un gran feeling, particularmente a mi me parece una persona con cuya ayuda vamos a poder contar para conseguir los progresos que Nacho necesita hacer.
Cómo estoy nerviosa tengo que mentalizarme a dejar que sea él el que hable, que sea él el que me aporte datos –siempre me parece que me faltan datos sobre mi hijo-.
Pero no quiero que se me olvide nada, no quiero dejar de explicarle que Nacho tiene reacciones desproporcionadas porque no ha aprendido a responder adecuadamente a muchas  situaciones que sin ser extraordinarias rompen su inercia.


Con sus cumplidos 4 años sus grandes progresos en psicomotricidad y sus avances lingüísticos, aún nos queda mucho por recorrer hasta alcanzar su edad corporal.
Por ejemplo Nacho “es un llorón”, no es una etiqueta, es una realidad, sus cuidadoras en kaz ya nos avisaron veladamente “desde que ustedes vienen ya no llora tanto…”, sus llantos los interpreté como una manera del niño para conseguir lo que necesitaba.
En una institución con un montón de niños con hambre el que más llora consigue que le den antes de comer para que se calle por ejemplo, pero hoy con más datos sobre mi hijo y con más datos sobre lo que suele pasarles a los niños que fueron adoptados, creo que es por algo más que por salirse con la suya. Lloran, muchas veces por cualquier cosa, algo que resulta desesperante cuando es continúo y sin motivo aparente, pero creo que la gran mayoría de las veces lo hacen porque no saben expresar de otra manera su frustración o sus emociones.

No paramos de leer u oir cosas como “Algunos niños no son capaces de tolerar la más mínima molestia, contratiempo o demora en la satisfacción de sus deseos y no soportan ningún sentimiento o circunstancia desagradable. Es decir, no toleran el hecho de sentirse frustrados.“
Pero Nacho llorón como es, si que acepta esperar a conseguir algo, y la mayoría de las veces se conforma con otra cosa, comprende las negociaciones y acata el aplazamiento en la satisfacción de su deseo sin grandes problemas…
¿Y si todo se debiera a una mala integración sensorial?
“El niño con problemas en el procesamiento sensorial puede tener problemas conductuales, que pueden ser explicados por las dificultades sensoriales. Los niños pueden ser explosivos, poco flexibles a los cambios (horarios, distribución…), o pueden tener dificultades en las transiciones (cambios de una actividad a otra, de un lugar a otro…). El niño puede mostrar una irritabilidad inexplicable, o puede llorar repentinamente sin motivo aparente… Pero en realidad la causa suele ser un desajuste sensorial, debido a cambios bruscos del tipo de estimulación, que el niño percibe como una agresión.
Vi a Nacho reflejado en ese párrafo: sus despertares de la siesta, sus quejumbrosas recogidas de juguetes, sus llantinas cuando no quiere dejar de hacer algo que le gusta, su geniecillo o su “fuerte carácter”…
¿Qué diferencia hay entre “baja tolerancia a la frustración” y problemas de integración sensorial?
¿Qué son problemas de integración sensorial? Y sobre todo ¿Qué es integración sensorial?
“La integración sensorial es un proceso complejo por el que el sistema nervioso analiza, ordena, prioriza e interpreta lo que los sentidos le transmiten, de este modo el cerebro comprende lo que pasa a nuestro alrededor y puede reaccionar apropiadamente.” (Beatriz San Román)
Los niños que carecieron de una pronta estimulación sensorial, algo tan natural como por ejemplo ser acunados, acariciados o jugar con ellos con unas llaves, pueden presentar estos problemas de no saber procesar adecuadamente lo que perciben, porque sus sentidos han carecido de estímulos para aprender a procesar datos básicos, para aprender a interpretar y ordenar en su cabeza lo que sus sentidos perciben, lo que da lugar a respuestas desacertadas o desproporcionadas ante estímulos que pudieran parecernos normales, ellos no saben reaccionar ante ese estímulo porque no lo procesan bien (no lo entienden o decodifican bien) de la misma forma que nosotros no sabemos reaccionar o descifrar su disonante y desmedida respuesta.
Una de las cosas que más me impactaron de las tradiciones kazajas es la costumbre de inmovilizar a los niños, a los bebés. Ya de por si la cuna tradicional kazaja es bastante peculiar y os remito a esta dirección para quien quiera informarse y formarse una opinión sobre dicha costumbre al margen de la que pueda tener yo.

http://tierradenomadas.blogspot.com/2008/02/cuna-kazaja.html


A parte de esta tradición kazaja, está la práctica común de envolver a los bebés en una mantita como si fueran momias a la hora de la siesta o por la noche, con lo que permanecen horas inmovilizados “para que no se hagan daño”, según explicación de las cuidadoras del orfanato, la fotocon la cuidadora la hizo Pilar (madre de Lucas y Monica Mei) en el orfanato de Uralsk .
Recien llegada mi hija Diana los reyes le regalaron una muñeca bebé y lo primero que hizo para acostarla a dormir fue envolverla de esa forma. Yo me he llegado a preguntar si esa forma chata de las cabezas orientales se debe a esa postura, a estar inmóvil durante horas sobre su cráneo blandito.

En nuestra sociedad damos por hecho tantas cosas que no se nos pasan por la cabeza a la hora de adoptar. Si que tenemos en cuenta y asumimos la casi segura posibilidad de la mal nutrición (ahí es nada) una deficiente atención y una escueta higiene. Tambien cargamos mucho las tintas en lo psicológico, “la mochila” con la que nuestros pequeños y no tan pequeños cargan,y con la que se trata de dar explicación a muchos de sus disonantes comportamientos pero qué poca información tenemos de la mala praxis prenatal y posnatal, del descuido en la estimulación de los procesos neuronales tan importantes para optimizar su desarrollo mental, sensorial, social y afectivo.
“Los niños para “normalizarse” necesitan sobre todo mucho amor y buenos alimentos”.Es el primer mandamiento de los niños adoptivos: 
-Amarás a tu hijo sobre todas las cosas y lo nutrirás con todos los alimentos.

Y es cierto, nuestros hijos en menos de dos años han superado ampliamente los percentiles normales para su edad, y nosotros nos felicitamos por que son niños sanos y de nobles sentimientos.Pero el mundo de la adopción internacional resulta ser muy pequeño y hasta estrecho en las relaciones sociales, y resulta que además del amor y de la comida una gran mayoría necesita neuropediatras, logopedas, psicólogos, psicoterapeutas y una lista interminables de cuidados que añaden preocupaciones muy serias a la alegría de ser padres.
Y lo peor es que muchos de esos profesionales no tienen ni idea todavía de las dolencias y carencias de los niños adoptados internacionalmente y todos nos quejamos de lo mismo : cuando las madres y los padres vamos a sus consultas en vez de profesionales dispuestos a escuchar y entender nos encontramos con que nos toman por neuróticos de la red y ni siquiera nos ofrecen el beneficio de la duda.
Hay niños en nuestro país procedente de paises del este con FAS o SAF (síndrome de alcoholismo fetal) y FAE( efectos del alcoholismo fetal) que no han sido diagnosticados y si lo han sido han pasado por niños con otros problemas como el TDAH (trastornos por déficit de atención con o sin hiperactividad). Y además lo minimizan porque hoy es un trastorno que llega a considerarse casi como común.
Una pena, porque no es lo mismo necesitar un logopeda que estimulación sensorial y no es lo mismo que un niño tenga problemas de aprendizaje o adaptación por falta de habilidades debido a que su cerebro no sabe trabajar de forma funcional, porque no tiene las habilidades necesarias para integrar la información sensorial que –como le ha sucedido a una compañera con su hija china- le diagnostiquen una lesión cerebral. O al revés que diagnostiquen un TDAH y en realidad se trate de algo mucho más serio como consecuencia de una exposición al alcohol durante la gestación de esos niños.

Para los padres por adopción nuestros hijos son los grandes desconocidos, las condiciones en que se desarrolló el embarazo, su nacimiento, sus primeros meses o años de vida son una absoluta y desconcertante incógnita.
A veces resulta tan dolorosa la ignorancia de todos esos importantes datos que procuramos pensar que esta carrera empezó desde el momento en que los hicimos nuestros, pero  tan malo es la venda que tratamos de poner ante nuestros ojos como las gafas de aumento con la que a veces los observamos.
Hay muchas incógnitas sobre su desarrollo, hay muchas preguntas que han quedado desiertas cada vez que hemos ido a un reconocimiento rutinario de salud.
Yo sé que mis hijos han pasado por carencias afectivas y nutricionales y todo lo que pueda ir asociado a ello, y sé la gran suerte que hemos tenido por cómo son y por cómo están, pero esa parte ignota me pesa como una losa.
En estos días cumplimos el segundo aniversario desde que los conocimos o mejor dicho desde que empezamos a conocerlos.Cuanto más los conozco cuanto más los quiero,mayor es mi inquietud por lo que desconozco, y mas y mejor definidas son las preguntas que me hago. 





3 comentarios:

  1. A lo mejor Nacho es llorón y punto. Yo tengo dos hijos uno bío de 2 y medio y otro adoptado en Kaz de cuatro. Desde luego, el más llorón, más rabioso, más desobediente y más "frustrante" es el biológico. Yo creo que algunas veces bajo el escudo de la adopción buscamos porqués a demasiadas cosas. No digo que sea tú caso, pero el mío sí lo es, te lo puedo asegurar.
    Y por cierto, casualmente este lunes tengo reunión con la tutora de mi hijo pequeño (bío) porque no hace las tareas de clase PORQUE NO LE GUSTAN. ¡¡¡ Con un par el pequeñajo!!!

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  2. Muchas gracias por participar y por el comentario, sigo tu blog y la historia de cómo se formó tu familia me parece entrañable.
    Si, muchas veces tratamos de buscar tres pies (o cinco) al gato, es a lo que me refería con lo de las gafas de aumento con las que les observamos, pero en otras ocasiones, cuando sumas dos y dos y desconoces la respuesta por que no te sale cuatro, tiendes a buscarla para tratar de ayudarle o ayudarte, o simplemente buscas estrategias por otros caminos. Yo a esas hipótesis les llamo "airbags",te puedes estrellar pero al menos vas preparada y si te la das pues amortiguan mucho...

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  3. Hola Mercedes, dos años es muy poco (desde mi experiencia y modesta opinión)si tu hijo llora será por algo... lo mismo si llora un niño biológico. No conozco a nadie que llore por gusto o por fastidiar (bueno quizás algun adulto para manipular y esto ya habla de que algún problema tiene). Siempre digo que somos detectives, madres-detectives investigando, reuniendo datos, pistas...
    Dos años es poco tiempo para normalizar cualquier situación tan compleja como la de nuestros hijos.... tuvieron que pasar tres para que mi hija me aceptara...a los tres años surgieron problemas de salud... ahora nos toca enfrentarnos con el tema colegio... y cada vez algo nuevo surge de su chistera-mochila.

    Nosotros hicimos integración sensorial y fue bueno... no definitivo... luego hemos hecho otras muchas cosas... entre todo algo conseguimos poner en su sitio.
    Espero que la reunión haya ido bien. Ya nos contarás.
    un abrazo

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