Conocer, asumir, compartir.


“Hay muchas familias adoptivas en las que todo transcurre de forma suave y sencilla. Muchas. Pero hay muchas otras también que cada día se enfrentan a todos los dolores que un hijo con problemas lleva consigo. Familias que descubren un día que la familia de sus sueños ha cambiado y tienen que asumir la nueva situación. Cuando esto ocurre en una familia biológica, es muy duro. Pero cuando lo hace en una familia adoptiva, puede serlo más aún porque se enfrentan a más retos, son más observadas, y encuentran más dificultades para afrontar los problemas.
Para ellas y para las que algún día se sientan flaquear es este post" .


http://enesteprecisoinstante.blogspot.com.es/2012/05/la-maleta.html

Montse, una de las madres de la que hablaba en el post anterior, ha escrito en su blog una entrada imponente, por lo que dice y cómo lo dice. Sus palabras son como su rincón en la red profundo y necesario, como necesario sería el que escriba más, este post se llama "Conocer para asumir"  y en el comparte de una manera muy clara y directa su visión acerca de la importancia de la preparación practica y real de los padres a la hora de adoptar, profundizando y aportando razones para reflexionar sobre la realidad de los niños.

“Los niños que nacen sin amor esperando, permanecen en la soledad de la falta de cariño en los momentos más delicados de su vida…”


 No es fácil mirar a ese lado de la adopción, y mucho menos hablar o escribir sobre él.
Porque a todos nos afecta mucho.

“Nuestros hijos merecen padres fuertes, que peleen por ellos y estén dispuestos a levantarse cada día de la cama preparados, no para ser los padres que soñaron, sino los padres que sus hijos necesitan.”

Todos cuando tomamos la decisión de adoptar sabemos que los niños a los que aspiramos pertenecen la mayoría a duras realidades sociales, ¿pero somos verdaderamente conscientes de lo que esto significa?

“Procedentes de situaciones cuando menos complicadas, los embarazos no suelen ser controlados, no son mimados como el preludio de lo que será un nacimiento feliz y los cuidados prenatales pueden ser inexistentes. Y en esas circunstancias, el nacimiento se convierte en una prueba de fuego para la salud de los niños.”

Muchas madres adoptivas hablan a sus hijos del increíble acto de amor de la mujer que les engendró al darlo en adopción, y desde luego que a nuestros hijos hay que hablarles se ello de forma y manera para que no se sientan culpables por haber sido abandonados por ellas (todos tienden a pensar que tienen algo malo o que no son lo suficientemente “buenos”, y por eso los abandonaron) sin por ello dejar que idealicen a quien no pudo o no quiso hacerse cargo de su hijo.
En China la política del hijo único, es un argumento que en principio puede resultar convincente y exculpatorio.
En mi barrio hay una frutería regentada por una familia que proviene de China, un matrimonio y cuatro hijas.
 Hace poco una amiga me comentaba que su hija de siete años le había dicho que cómo era posible que “esos chinos” tuvieran cuatro hijas y a su madre de China no la dejaran tener más de un hijo…
Ella le dijo que probablemente por eso estaban aquí, para poder tener todas las hijas que quisieran.
-Pues si mi madre de China me hubiera querido lo suficiente también se hubiera ido de allí...

No es fácil explicar lo que no sabes, porque además muy poco o nada se suele saber de la historia de nuestros hijos y ellos hacen preguntas y aún es peor si no nos las hacen.

Mi hijo a veces habla de cuando era bebé y estaba en mi barriga, yo le digo que no, que el no ha estado ahí sino más arriba, en el corazón. Ahora mismo no tiene que saber nada más.
Entonces dice que estaba muy pequeñito  en el cajón de las pilas, para él el corazón es nuestra caja de pilas, como la de los juguetes y si alguien se muere es que se le han acabado las pilas.
Mi hija sabe su historia y yo la sé por medio de ella, no se la verdad, se su verdad, a veces –muy pocas- me cuenta y yo la dejo y la acompaño, y trato de que no note mi avidez por saber.  
Saber… 
Saber por ejemplo, si determinados rasgos del carácter de cada uno –tan distintos uno del otro- son debidos a la genética, la memética o a las vivencias que ambos han tenido, que también han sido distintas por lo distinto de sus edades.
Cuando las madres comentan cosas sobre sus hijos como que tardaron en echarse a andar, o que aún no les han salido los dientes...o cuando consiguieron que abandonara el chupete o el pañal o cosas por el estilo, siempre van acompañadas de historias familiares en las que apoyarse,  "a mi hermano "de chico", le pasó igual", " mi suegra dice que su padre de niño hacía lo mismo", "yo hasta tal fecha no dejé de mojar la cama" "Yo era muy mala para comer" o al contrario "su padre era igual de tragón..."  

http://cuadernoderetazos.wordpress.com/2012/05/25/tengo-hambre-y-no-lo-se/



A veces consigo relajarme con sus reacciones particulares y no preocuparme porque uno u otro no consigan realizar alguna de las cosas que a su edad otros niños tienen más que superadas, a veces recelo y pierdo mi sentido del humor cuando patinan en alguna sencilla cavilación o les falla alguna de las habilidades y destrezas con las que se supone deberían contar. Pero ahora tengo más herramientas para no alarmarme como me sucedía al principio.
Ahora les voy conociendo, ahora sé lo mucho que han avanzado en estos dos años y medio, y también sé un poco más del funcionamiento de un niño, no son robots hechos en serie, son niños y cada uno tiene un reloj distinto, algunas veces ese reloj tiene unas manecillas que avanzan corriendo que se las pelan y otras van lentas hasta dar la sensación de haberse parado y que no van a seguir avanzando y otras hasta atrasan. 
Tal vez su historia haga que su reloj tenga un horario especial.
 ¿A donde llegarán? Eso sólo el tiempo lo dirá, yo espero que lleguen a ser sobre todo felices.


¿Pero qué podemos hacer para que lo consigan? fomentar y acrecentar en ellos algo que sin duda traen consigo: la resiliencia.
La resiliencia tiene muchas definiciones, pero a mi la que más me gusta es "el tener la fuerza interior para poder con cualquier desafío".
Resiliente es la persona que tiene una personalidad resistente, no sólo es sinónimo de superviviente, creo que el concepto va más allá y se refiere a las personas que han sido capaces de soportar y vencer situaciones vitales extremadamente duras y salir interiormente fortalecidas.
Siempre hablamos de las mochilas de nuestros hijos, tan llenas de carencias, pero seguro que en ella hay también una gran cantidad de esa fuerza, sin duda es la que les ha permitido no sucumbir, y la buena noticia es que no es algo que sea estático sino que podemos potenciarselo.

"Si alguien te preguntara que es lo que querías en tu vida para tus hijos, puede que dirías felicidad, éxito escolar, amistad, una familia cariñosa, una profesión gratificante. Aunque no puedes dar todas estas cosas a tus hijos, puedes desarrollar en ellos el rasgo que es la clave para alcanzarlos: la resiliencia." del libro "Niños que si pueden" (Can do kid) autores:  Robert Brooks y Sam Goldstein  .Doctores de Psicología.





Boris Cyrulnik. Un hombre con una vida interesante, un autentico resiliente.
Es neuropsiquiatra, psicoanalista y  es uno de los fundadores de la etología humana. Según él "Empezar mal en la vida no determina que tu vida tenga que ser desgraciada." Y lo sabe de primera mano, porque su infancia fue dramática. 
Habla de la resiliencia en palabras sencillas y con un gran sentido común "una infancia feliz no garantiza una vida adulta feliz. Ni una infancia desgraciada nos condena a una vida desgraciada." ¿Quien no está de acuerdo? 
En su libro "Autobiografía de un espantapájaros" rompe con los silencios y los tabúes que las sociedades imponen a la desdicha y explica por qué es necesario hablar, dejar hablar y saber escuchar y comprender a los que sufrieron situaciones traumatizantes: un libro lleno de esperanza y coraje.
La historia explica el presente pero nunca cierra el futuro.

Mi madre decía que los niños -si todo va bien-, vienen al mundo con cinco sentidos y que los padres teníamos que ayudarles a desarrollar dos más: el sentido común y el sentido del humor. 
Ahora sé que además tenemos que ayudarles a potenciar esa maravillosa cualidad que traen en sus mochilas: la resiliencia.






5 comentarios:

  1. Cuando leo tus post siempre me queda la sensación de que hay tantas cosas que me gustaría leer y aprender que el tiempo se vuelve insuficiente. Me mueves siempre y me ha encantado tu post. Y gracias por citarme. Es todo un honor.

    ResponderEliminar
  2. Creo que hacemos un buen tándem,este Post lo has promovido tu, tu magnifica exposición en tu última entrada. Me enseñas,me pones a pensar, me mueves a leer, investigar, escribir . Me pones el listón muy alto y consigues con todo ello enriquecerme. A esto le llamo yo una amistad provechosa! :-)

    ResponderEliminar
  3. Buenísimo este post!! Lo he sentido tan nuestro, tan cercano a lo que nosotros hemos vivido!! Llevo seis años leyendo, investigando, recopilando información sobre adopción. Tal cual dices, estos blogs son nuestra preparación real y práctica para saber a qué nos vamos a enfrentar, o cuando ya lo hemos enfrentado, saber que no somos los únicos, que muchas situaciones se dan en la adopción, etc. Es valiosísimo todo este intercambio de información, al paso que voy tendré que dejar de trabajar para poder leer y trabajar todo lo que quisiera sobre este tema que me apasiona. Te mando un abrazo desde México!!

    ResponderEliminar
  4. Qué alegría saberte ta lejos y tan cercana,es maravillosa esa cualidad de la red. Te agradezco tus palabras y te envío otro abrazo entrañable!

    ResponderEliminar
  5. ¡Pero qué entrada más más más acertada y bien descrita! Plas, plas, plas... un aplauso para ti.
    Me encantan las palabras de tu madre: sentido común y sentido del humor. Antaño no se conocía la resiliencia aunque muchos de nuestros padres nos enseñaron a crecer con ella.
    Un abrazo fuerte

    ResponderEliminar

Me encanta que me cuentes lo que piensas