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Explicar la muerte a los niños

Mi hermano pequeño falleció en Noviembre del año 2012.

Nuestros hijos sabían que su tío Carlos estaba malito, no porque fuera evidente, que la mayoría del tiempo no lo era, salvo hacía poco tiempo, ni porque mi hermano se quejara jamás. 
Estaba hecho un campeón.

Unos días antes de marcharse fuimos a verle, al final si que le agotaban las visitas... pero no quiso perderse el truco o trato de Nacho y Diana y cuando la tarde posterior a Halloween le mandé las fotos de nosotros en casa disfrazados, enseguida me mandó un wasap para que fuéramos a verle y darles a los niños los caramelos que les tenían preparados...


Fuimos y pasamos un rato genial, Nacho inclusive le ayudó a pelar un caramelo "mira tito es muy fácil  ves?" y se lo puso en la boca con un cariño y una delicadeza que suele guardar para momentos que convierte en tiernos, entrañables e inolvidables.

El día que mi hermano se marchó mis hijos presenciaron sin remedio el trajín de médicos y ambulancias y luego mi hijo me explicaría: 
-Mamá, mamá!  “dos policías” se han llevado a tito Carlos, porque se ha caído y se ha hecho daño... hacían iiiuuu...iiiuuuu...
Le explicamos que no eran policías,sino médicos y que los coches eran ambulancias...
Al día siguiente de su muerte nos reunimos  a comer en nuestra casa y después del postre hablamos con Nacho y Diana.
En nuestro salón tenemos un cuadro de mi madre en el que está guapísima y mis hijos saben que ya no está y porqué, saben del cáncer y saben que también hay personas que luchan y le ganan, -como su padre- y  Nacho sabe que no está porque de luchar contra esa enfermedad  tan grave se le acabaron "acabando las pilas"...
-Sabéis quien es la mujer de ese cuadro?
-Sí, la abuela Petra, tu mamá, la de tito Pedro y la de tito Carlos..., dijeron al unísono.
-Eso es... y sabéis donde está?
- En el cielo!
Nacho dijo...”se le acabaron las pilas..."
-Eso es...
-Bien, pues tito Carlos se ha ido con ella, porque a él también se le han acabado las pilas.
Diana lo entendió enseguida y vino a abrazarse y me preguntó si no lo íbamos a ver mas... y mientras estaba sentada en mi regazo (qué grandota es) y dejaba fluir sus emociones, Nacho dijo una frase que lleva oyéndome mucho tiempo:
-“Aquí no se muere nadie!” (yo además solía añadir “está prohibido morirse!” ….cosas que una dice, coletillas…tontadas…)”No es verdad, tito Carlos se lo ha llevado la policía porque se ha caído y se ha hecho daño!”
-Se lo llevó la ambulancia porque estaba muy malito.
-Y después se le paró el corazón?
-Sí...
-Se le acabaron las pilas?
-Y está durmiendo?
-No, cariño se ha muerto…
-Y ya no respira más?
-No, ya no…

Diana llorando preguntó si “ya no estaba más “ y si “lo íbamos a ver más” y le explicamos que lo verían siempre que lo recordaran, que era muy fácil pensar en él y verlo.
-Y está con tu madre?
-Sí, que también es su mamá…
Y Nacho dijo:
-Quiero jugar a un video juego!
Lo dijo con tal desparpajo, que nos hizo relajarnos a todos. No fue un “no quiero saberlo” sino más bien como diciendo, “vale,…entonces está bien.”
Luego cada día vendrían las preguntas de y ya no está más? Y no lo vamos a poder llamar?
Y Diana preguntando cómo era morirse, si se dejaba de respirar, si era como dormirse y si tito Carlos podría soñar….
Y cuando llamamos a tita Ana por la noche, para saber cómo seguía, Nacho le preguntó que si estaba triste porque tito Carlos se le había apagado el corazón..
Y esta mañana sin más me ha vuelto a preguntar si ya no lo vamos a ver…
Con Dianan hablo mucho y me pregunta todo lo que se le pasa por la cabeza y yo trato de contestarle y me ha visto llorar, ella sí ha visto a mi hermano malito, en los últimos días, y sabía de mi preocupación y sabía porque a veces no volvía a dormir a casa o me iba después de darles de cenar acostarlos y regresaba tarde, muy tarde.
No sé si se lo hemos explicado bien o no,nada había preparado, en estos casos a veces puede que los manuales sirvan de ayuda, pueden ser una referencia o a veces tienes que dejar que tu intuición sea la que dicte como hacerlo, porque la verdad es que la vida cuando no se presenta fácil, resulta tan difícil de explicar cómo la muerte. 





 

Monica, de la fundación Izas la princesa guisante madre de Izas e Ixeya me ha hecho llegar esto, ella sabe lo que es, lo que supone, tener que tratar de explicar lo inexplicable.
Yo traté con mis palabras de consolarla a ella, de acercarme un poco a su dolor,desde el que yo ya conocía, pero ahora releyendo lo que le escribí en aquel post "la sombra del dragón era negra y alargada" me doy cuenta de lo lejos que me encontraba...

Cómo ayudar a los niños  en la muerte y el duelo por un ser querido


Fuente: New York University Child Study Center
Fecha de publicación: 15/11/2012
La muerte de un abuelo, un padre, un hermano o un amigo es un trance por el que se puede pasar durante la niñez. No se debe ocultar la realidad a los niños ni protegerlos de la muerte, pero sí ayudarlos en el proceso de duelo. Te explicamos cómo.
La muerte, para un niño, significa algo más que la pérdida de la presencia física de la persona. También puede sufrir algunas pérdidas secundarias:
  • Pérdida (y cambio) de su identidad o la personalidad. Puede cambiar, además, su rol en la familia.
  • Pérdida (y cambio) de la seguridad en sí mismo, tanto a nivel emocional como físico.
  • Pérdida (y cambio) del significado de algunas cuestiones. El niño puede reestructurar y reevaluar las metas y los sueños de su vida.
Los niños suelen expresar su dolor ante la muerte a través del comportamiento, de las emociones, de las reacciones físicas y de los pensamientos. Su respuesta depende de varios factores: el tipo de muerte, la reacción de sus padres o personas cercanas, su personalidad o incluso la estructura y la relación entre los miembros de su familia. Los problemas de aprendizaje o patologías de salud mental pueden resultar ser un factor que complique la reacción del niño o del adolescente en estos momentos de dolor.

En todo caso, se puede ayudar a los niños a sobrellevar el duelo de diferentes maneras. Ten siempre presente la edad del niño, la situación y el contexto de la muerte:
  1. Dile la verdad al niño. Ocultarles información confunde a los niños y acaban por desconfiar de lo que se les cuenta.
  2. Sé simple y directo. No uses eufemismos del tipo “se ha quedado dormido” o “lo hemos perdido” cuando te refieras a la persona que ha fallecido.
  3. Tranquilízale si sugiere de alguna manera que tiene la culpa de la muerte. Este es un sentimiento recurrente en los niños.
  4. No ocultes tus emociones y explícale qué sientes tú. Esto le ayudará a comprenderse a sí mismo. Guárdate los sentimientos más intensos y dramáticos para los momentos privados en presencia de otros adultos.
  5. En la medida de lo posible, déjale participar en las rutinas del hospital, si se trata de una persona enferma, o asistir al funeral. Le ayudará a comprender mejor la muerte.
  6. Anímale a que hable y haga preguntas acerca de la muerte. Pídele que te explique cuáles son sus sentimientos y pensamientos.
  7. Consuélale siempre que manifieste alguna emoción fuerte.
  8. Déjale que se exprese. Por ejemplo, sugiérele que escriba y plasme lo que siente en un diario personal o que lo haga usando cualquier otra expresión artística.
  9. Acepta y normaliza las expresiones de emoción del niño.
  10. Habla con él o ella siempre que le haga falta.
  11. Ofrécele apoyo extra en sus tareas escolares y sus obligaciones sociales durante el periodo de duelo.
  12. Intenta comprender cuál es su manera de hacer frente a la muerte.
  13. Habla y busca el apoyo de otros adultos (profesores, entrenadores, monitores…) que estén en contacto con el niño.
  14. Controla la respuesta del niño en el tiempo. Tras el primer año después de la pérdida, un 10% o un 15% de los niños puede sufrir problemas, principalmente en forma de depresión. En caso de necesidad, hay que consultar a un especialista en salud mental.
  15. Explícale que conservar los buenos recuerdos que ha vivido con su ser querido, y mantenerlos, le ayudará en el futuro.
Los niños, al igual que los adultos, experimentan la pena y el dolor a su manera. Los sentimientos cambian con el tiempo pero, en ocasiones, el proceso de duelo continúa durante toda la vida. Sin embargo, a medida que pasan las semanas y los meses, el enfoque emocional intenso y los sentimientos pierden importancia ya que se restablece el equilibrio en la vida y, sobre todo, los niños y adultos refuerzan los recuerdos positivos.

Fuente FAROS Sant Joan de Deu:
http://faroshsjd.net/item.php?id=2482&hash=31e77694905f37de4d9d5cb39a5cbf8b&idioma=1#.UKTMNeu_gGo.facebook


(Gracias Monica por el enlace)







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