Si no fuera por ellos




Me quejo, me quejo constantemente de mis hijos, de la guerra que dan, de los ruidos, de cuando se ponen chinches, se chinchan entre si, Diana a Nacho, Nacho a Diana, los dos constantemente, Nacho y su actitud retadora, echando pulsos continuamente con todos, con sus maestros, con su tía, con su padre, conmigo, a cada paso….pocos momentos de paz ni la hora de la siesta, siempre interrumpida, menos descansada, cada vez más corta,  si acaso llegara a cerrar un ojo parece que lo presienten…
Y cuando consiguen (tantas veces) saltarme los plomos, de manera instantánea me salen los galones, los siento emerger debajo de la piel, también de la de los hombros y me recuerdo a Mazinguer Zeta, en un momento me convierto en un sargento que grita más que ellos, que los reprende, que los castiga, se acaba la tregua  a base de reprimendas  y mandatos regresa la calma tensa…y pasados unos minutos se vuelve a firmar el armisticio.
Vuelven los besos, las risas y los abrazos No podemos vivir enfadados ninguno, aunque Nacho sigue tomándome la medida –no cesa de hacerlo- pero ahora por estos momentos sabe que no puede pasarse mucho…y afloja…
Pienso en que si no fuera por ellos, por sus risas y ocurrencias, por sus ingeniosidades, por las buenas y por las menos buenas también, este duelo, hubiera sido mucho menos soportable, benditos niños y la guerra que nos dan!


1 comentario:

  1. Me encanta el collage que has hecho :)
    Me he reido un montón y es verdad de nuestros hijos nos hacen dejar todo en segundo plano, incluso nuestras emociones más intensas. Un placer leerte. Lo hago siempre aunque no comente.
    un abrazo
    Itsaso

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