Kintsugi: el arte de hacer bello y fuerte lo frágil.Resiliencia

A todos los que nos movemos por el mundo de la adopción, a todos los que la vida ha roto alguna vez...a todos.


Cuando los japoneses reparan objetos rotos, enaltecen la zona dañada rellenando las grietas con oro. Creen que cuando algo ha sufrido un daño y tiene una historia, se vuelve más hermoso.

El arte tradicional japonés de la reparación de la cerámica rota con un adhesivo fuerte, rociado, luego, con polvo de oro, se llama Kintsugi. El resultado es que la cerámica no sólo queda reparada sino que es aún más fuerte que la original. En lugar de tratar de ocultar los defectos y grietas, estos se acentúan y celebran, ya que ahora se han convertido en la parte más fuerte de la pieza. El kintsugi añade un nuevo nivel de complejidad estética a las piezas reparadas y hace que antiguas vasijas pegadas sean aún más valoradas que las que nunca se han roto. Kintsukuroi es el término japonés que designa al arte de reparar con laca de oro o plata, entendiendo que el objeto es más bello por haber estado roto. En lugar de considerarse que se pierde el valor, al reparar la cerámica se crea una sensación de una nueva vitalidad. Dicho de otra forma, el tazón se vuelve más bello después de haber sido roto y reparado. La prueba de la fragilidad de estos objetos y de su capacidad de recuperarse son lo que los hace bellos.

Llevemos esta imagen al terreno de lo humano, al mundo del contacto con los seres que amamos y que, a veces, lastimamos o nos lastiman. ¡Qué importante resulta el enmendar! Qué importante entender que los vínculos lastimados y el corazón maltrecho, pueden repararse con los hilos dorados del amor, y volverse más fuertes.

La idea es que cuando algo valioso se quiebra, una gran estrategia a seguir es no ocultar su fragilidad ni su imperfección, y repararlo con algo que haga las veces de oro: fortaleza, servicio, virtud… La prueba de la imperfección y la fragilidad, pero también de la resiliencia —la capacidad de recuperarse— son dignas de llevarse en alto.




fuente:MUNDO CONSCIENTE 
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7 comentarios:

  1. Me encanta esta entrada. Y esa filosofía me parece tan hermosa! Gracias Mercedes.

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    1. A mi me encantas tu! Gracias Montse por encontrar tiempo para asomarte y comentarla. Un besazo enorme.

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  2. Además el pueblo japonés valora lo único e irrepetible, y el objeto roto y reparado alcanza una mayor individualidad. ¡Cuántas formas de mirar y de ver una situación¡ Y lo mejor es que a veces podemos elegir o aprender a mirar algo de otra manera.
    Aquí también se reparaban los objetos de barro, de cerámica... tazas, tinajas, pucheros, botijos... eran caros y no se podían tirar por una simple rotura. Había reparadores que iban por los pueblos arreglando los cacharros rotos. Claro que detrás no había esta filosofía, pero tampoco se despreciaba lo roto.
    un abrazo
    Itsaso

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    1. Por mi barrio de vez en cuando se oye el "chiflo del afilador,con su aerófono tan característico y gremial, hay muchas cosas que se desechan al estropearse o porque no han llevado bien el paso del tiempo y no sólo las materiales...el consumo está educando en lo nuevo..aunque tal vez este varapalo económico nos devuelva un poco el sentido por cuidar y reparar.
      Hace poco hablaba con alguien sobre la resilencia y las mochilas que nuestros hijos traen pero que todos llevamos, todos tenemos un rotico o un desgarrón por algún lado que hemos tenido que reparar o con el que hemos tenido que aprender a vivir , la manera en la que rellenemos ese remiendo,, esa cicatriz es la que nos hace más valioso.
      Un abrazo grande y gracias por pararte a reflexionar un ratito conmigo.

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  3. Que preciosidad de entrada Mercedes!!! Como otras tantas me la que si en mi repertorio, para mis niños.
    Gracias

    Un besazo
    María J.

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    1. Gracias a ti, me trasmites muchas cosas con este comentario que te agradezco infinito. Un beso muy fuerte también para ti.

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  4. ¡Que hermoso! Es cierto, sobre todo cuando pasamos este aprendizaje a nuestras vidas. Nuestras imperfecciones nos hacen bellos, nos vuelven únicos; los momentos en que nos rompimos nos han vuelto más fuertes, no hay porque avergonzarse de haber sido débiles, de cometer errores, saquemosles provecho y sintámonos orgullosos de que nos hicieron quienes somos ahora. <3

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