Regreso a Kaz

Una breve introducción:

Mónica Sarasa es madre de Ixeya una niña nacida en kazajistán y de Izas, una niña engendrada en kazajistán, en el viaje que ella y su marido Jorge hicieron para convertirse en padres de Ixeya.
Izas es la promotora de una asociación llamada Izas la princesa guisante, que busca fondos para la investigación y mejora en las condiciones de la enfermedad llamada Gliomatosis cerebri que se la llevó en apenas tres meses. Temiendo el aniversario de su partida este año decidieron "escapar" a Kazajistán.
Esta es una carta que Mónica nos ha escrito a los integrantes de un foro al que pertenecíamos muchos de los que aspiramos a adoptar en Kazajistán y Mónica era una de sus integrantes más activa, ayudando con su experiencia a todos los que estábamos en proceso. Con su consentimiento paso a reproduciros su carta y su experiencia porque me parece interesante y enriquecedora.


Hace justo 7 años hicimos nuestro primer viaje a Kazajstán, hace 7 años conocimos conocimos a nuestra hija Ixeya, que entonces tenía 6 meses y medio, y hace 7 años, en ese mismo país, supimos que estábamos embarazados de nuestra hija Izas.

Cuando Izas tenía sólo 3 años y 3 meses enfermó, Gliomatosis Cerebri, un cáncer intratable e incurable, nuestra hija pequeña murió sólo 3 meses después, desde entonces la vida es muy difícil sin ella, y las navidades son insoportables, de manera que "huímos" a países en los que no existe o no se vive de la misma manera que en España.

Este viaje, fue el reencuentro de nuestra hija Ixeya con sus orígenes, y de todos como familia, Izas también.


Nuestra adopción, como muchas en el momento, no fue fácil, pero la experiencia, no sólo por conocer a nuestra hija fue maravillosa.
Fuimos a Shymkent, al sur del país, por protocolo público (por libre), porque para nosotros era la manera de poder tener más control sobre todo el expediente, tanto en España como en Kaz.
Allí estuvimos en un apartamento...para dormir, porque tuvimos la suerte de encontrar a David, un español que trabajaba en el universidad, a Zhanna y a Daniel, kazajos, a un grupo de americanos...y realmente, vivimos el país.
Hemos mantenido durante todo el tiempo fuertes lazos, tanto, que David y Zhanna son unos grandes amigos, que año tras año han venido a nuestra casa a pasar temporadas más o menos largas.
Cuando Izas enfermó, teníamos previsto ir a la boda de ambos en marzo, era la gran ilusión de Izas, sí, más que de Ixeya, pero no dio tiempo, por eso este viaje tiene un valor añadido para nosotros, más allá de la adopción y los orígenes.
Pero este post va de adopción, y aquí va la experiencia:
En nuestro modelo de familia nunca han cabido las evasivas, los subterfugios...y siempre hemos respondido a todas las preguntas de Ixeya, preguntas como...

-¿Me querían en el orfanato? No lo sé, nos gustaría creer que sí, pero realmente no lo sabemos.

-¿Por qué me abandonó mi madre? No lo sabemos, quizá no supiera cuidarte, o no quisiera, o no pudiera.

Y así un largo etc que los que ya tenéis hijos seguro que conocéis muy bien.

No, nuestra hija no estuvo en buenas condiciones durante su etapa en el orfanato, en absoluto, pero la causa no la sabemos ¿cultura? ¿precaria economía? ¿corrupción que impedía que el dinero llegara al orfanato? no lo sabemos.
Nos habían dado permiso para ir al orfanato, aunque telefónicamente se mostraron muy recelosos, no entendían qué queríamos, nos anticiparon que no nos dejarían ver la habitaciones, algo que no nos sorprendió, pues nosotros nunca tuvimos más acceso que la sala de música donde hacíamos las visitas.
Nosotros estuvimos dos meses en Kaz, pues no nos fuimos en todo el proceso, y en esos dos meses nunca vimos nada más que esa sala.
Como padres teníamos miedo, ¿cómo no tenerlo? ¿qué podía encontrar Ixeya? ¿cómo lo iba a digerir? ella misma la noche de antes hizo la gran pregunta:¿y si soy como Anni? (ya sabéis, la película). Nuestra única respuesta fue: eras un bebé, no podían hacerte fregar el orfanato.
Pero es su vida, su historia, y pasara lo que pasara, lo asumiríamos...tenemos ya demasiada experiencia en ello, aunque yo todavía no haya asumido la muerte de Izas.
Sorpresa: fuimos muy, muy bien recibidos.
Estuvimos más de 1 hora con la directora, charlando, a los 5 minutos sus recelos se habían disipado.
Nunca había vuelto ninguna familia al orfanato, le sorprendió que Ixeya conociera sus orígenes, en Kaz, como en España hace 20 años, las adopciones son ocultadas. Estuvo hablando con ella, se interesó por su salud, sus aficiones, el cole, sus amigos, y sus relaciones familiares.
Respondió a todas las preguntas de Ixeya, y al acabar, la directora le preguntó:
- ¿Qué sientes ahora?

Ixeya dijo: FELICIDAD, y todos lloramos, ¿cómo contenerse ante esa respuesta?



Después nos invitaron a ver las habitaciones en las que ella estuvo, jugamos con los bebés, nos los hubiéramos llevado a todos.
Más tarde, como buenos kazajos, tocó tomar el té, y nosotros pedimos ver el expediente completo de Ixeya, para nuestra sorpresa de nuevo, nos lo leyeron completo, y no había nueva información. Sí, la teníamos toda. Aún así hicimos más preguntas, pero lamentablemente, ellos no tenían tampoco la respuesta.
Se extrañaron de nuevo por que quisiéramos leerlo delante de Ixeya, pero...ya habían comprendido que los secretos no son lo nuestro.
Nos hicimos fotos y más fotos, y nos invitaron con mucho interés a la actuación navideña, a la que asistía el presidente de la región, lamentablemente, nos íbamos ese mismo día, pero decidieron hacer un ensayo al que asistimos al día siguiente, no sin antes regalarle a Ixeya una gran tortuga de peluche, a la que ha llamado Ribionka (niño), ya que el orfanato ha cambiado de nombre, antes sólo tenía un número y ahora es "la casa de los niños".

Cuando adoptamos a Ixeya, el día que nos la llevamos del orfanato, nos pidieron regalos, a lo que nos negamos: consideramos que no habían cuidado bien de nuestra hija, y no se lo merecían. En esta ocasión...salimos de allí directos a la tienda de juguetes para llevar regalos a los niños y a la pastelería para llevar pasteles a las cuidadoras. Ha cambiado todo tanto... que nos sirve.
Asistimos al ensayo, y pudimos comprobar que los niños ríen, reían de verdad, sonreían, y las cuidadoras también. Muchos de nuestros hijos tuvieron que aprender a sonreír.
Cuando nos despedimos, tras esos dos días tan intensos en el orfanato, Ixeya lloró, mucho, muchísimo, las emociones habían sido muy intensas, fue ese llanto que alivia, que relaja, que te prepara para seguir andando.
Todos los niños adoptados vienen con una mochila más o menos cargada, y hemos sentido verdadera felicidad al comprobar que los niños de ahora la tienen menos cargada que nuestros hijos, muchísimo menos
Como si fuera un personaje famoso, le pidieron a Ixeya que escribiera en el libro de visitas, David lo tradujo debajo al ruso, y después escribimos nosotros. Las palabras de Ixeya nos impresionaron a todos,pero nos lo quedamos para la intimidad.
Ella ha podido construir su identidad, ha resuelto dudas que ni siquiera sabía que tenía, ha asumido que algunas dudas seguirán allí, pues nadie sabemos la respuesta, pero le hemos dado la posibilidad de tener recuerdos propios, historia propia.
Sí, la realidad que nosotros vivimos y que Ixeya vivió sus primeros meses es diferente a esta que hemos conocido, pero por fin tiene una HISTORIA que nadie le cuenta, sino que ha vivido ella, y si nosotros fuimos capaces de perdonar al instante, si a nosotros nos compensa ver como cuidan y tratan ahora a los niños, esta es nuestra nueva realidad.
Hicimos una reconstrucción completa del viaje, fuimos a los juzgados, al apartamento en el que estuvimos, al de David, le enseñamos donde vivía Zhanna, comimos en el restaurante en el que celebramos el juicio, nos hicimos la manicura como en el primer viaje, incluso me depilé con hilos para que Ixeya lo viera, comimos los helados en el mismo lugar que la primera vez, también fuimos a la farmacia en la que compramos nuestro primer test de embarazo...

Este post no prentende ser un alegato a la vuelta a los orígenes, ni a la verdad sin restricciones, sólo queremos compartir esta experiencia, que es sólo nuestra, que responde a nuestra forma de ver la vida, de afrontarla, y que como he explicado para nosotros tiene un significado superior, pues ha sido volver a nuestros orígenes como familia.

Cuando conocimos a Ixeya, Izas estaba dentro de mí, aunque no lo sabíamos, ahora, está en los corazones de los tres. 

De nuevo, hemos estado los cuatro juntos en Kazajstán, y en ambas ocasiones, Izas ha estado dentro de nosotros.

Izas, la princesa guisante




5 comentarios:

  1. ¡Qué experiencia tan enriquecedora! Un saludo

    ResponderEliminar
  2. Madre mía!!!!! Precioso. Que llorera he llevado. Sois increíbles y os merecéis lo mejor.

    ResponderEliminar
  3. Un beso enorme!!

    ResponderEliminar
  4. Sois valientes y sinceros. Ningún niño podría pedir mejores padres. Ixeya tiene la suerte de ser maravillosa y de aprender de los mejores. Besos. Mar

    ResponderEliminar

Me encanta que me cuentes lo que piensas