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Dando alas a nuestros hijos.

Acaba de ver la luz el cuento"¿De qué color es mi mariposa?"

Se trata de un cuento para ayudar a los niños a explicar su adopción de una manera sencilla, franca, natural.

 Valentina, su protagonista,  es una niña que habiendo sido adoptada y estando perfectamente integrada en su casa y en la escuela, un día tiene que contar la historia de su familia en el colegio, como deben hacerlo todos los demás niños, y Valentina no hubiera tenido problemas en contarlo pero de pronto, se siente insegura porque un niño le ha dicho que sus padres no son sus padres de verdad…

No es una fábula, no es ficción, nuestros hijos han de enfrentarse a situaciones parecidas con frecuencia: “tu madre te abandonó”, “ tu madre no te quería”, “esa no es tu madre de verdad, esa es tu madre falsa” “esa es tu madre postiza”, más aún si las diferencias étnicas  son acusadas, esto les debilita y les hace sentirse incómodos cada vez que toca hablar de la familia en círculos como la escuela, el equipo de: gimnasia, natación, futbol, baloncesto, judo, aikido (táchese lo que no proceda).

Las madres lo vivimos con frecuencia, a veces los niños lo comparten y otras tenemos que adivinarlo. No es difícil, regresiones, irascibilidad, malos comportamientos, retraimiento,  y con un poco de suerte y mucha mano izquierda, terminamos enterándonos, pero ¿qué pasaría si nuestros hijos pequeños pudieran contar su historia de una manera fácil, si ponemos en valor su biografía y además les inculcamos lo maravillosamente especiales que son?

Si desde pequeños normalizamos ese trozo de su vida que ha resultado diferente, le quitamos hermetismo y les dotamos de palabras, les invitamos a que se sientan importantes,  les recalcamos que fueron muy deseados y les mostramos que su realidad tan sólo es distinta y que pueden hablar de ello con seguridad, poco a poco irán adaptando sus respuestas a su momento madurativo, pero con una base de confianza que les ayude a construir una autoestima fuerte y sólida.

Este cuento ha nacido de las sinergias que nos impulsan a trabajar para dotar de herramientas a los niños que las necesiten para poder contar su historia, ayudándoles a ponerla en valor, empezando por nuestros propios hijos.

María Martín Titos tuvo la idea, y quería elaborar una historia que narrara las dificultades y trabas con las que nuestros hijos tienen que lidiar y además le hacía ilusión que fuera un cuento trabajado en equipo y cuando me presentó la historia para que la elaboráramos…Se produjeron una serie de “coincidencias”, de esas “casualidades” que hacen que las cosas se hagan realidad necesariamente. Por ejemplo a las dos nos gustaba el mismo nombre para la protagonista y la visualizamos de forma muy similar. María además dio nombre a la mariposa que su imaginación había dado vida y yo di vida a la mascota de la protagonista a la que sin tener ni idea la llamé como la primera mascota que María había tenido… Ella en Granada y yo en Almería pero de nuevo fue tan fácil trabajar juntas en esa maravillosa idea suya, elaborarla y realizarla, que enseguida quisimos hacerla realidad.
Así coincidimos en pedir su colaboración de Iratxe Serrano para el prólogo y que fue la primera persona con la que quisimos someter a prueba nuestra historia, como pedagoga, y adulta adoptada, quisimos conocer su opinión y no pudo ser mejor. Y para las ilustraciones contamos con Mª José Sánchez Megía,  que aunque su profesión está relacionada con el mundo de la arquitectura, su vocación creativa fue la que  dio color y vida a Chano en ¿Yo tengo dos mamás?Y que ha trabajado mucho junto a nosotras para que Valentina y su mariposa Monarca tuvieran vida y color en el papel, esa expresividad tan especial que ha conseguido y esa magia que ha sido capaz de plasmar en cada escenario, en cada momento de nuestra historia.

Hemos hecho un gran esfuerzo, han sido muchas horas, muchas reflexiones, muchas risas también, muchas horas robadas al sueño, las tres madres adoptivas con dos hijos cada una y sin parar unas vidas agitadas ya de por sí. Pero creemos que todo el esfuerzo ha merecido la pena. Estamos muy orgullosas y sobre todo convencidas de que este cuento ha de llegar a la escuela, a los niños, adoptados o no, para que entiendan y normalicen la adopción. Tema que abordamos en "¿De qué color es mi mariposa?" sin ambages y estamos convencidas de que esta historia tendrá, como dice María, alas para volar muy alto y muy lejos.

Mercedes Moya.



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