Amigas/hermanas

Han pasado 15 días desde que el juez dijo si, lo que quiere decir sentencia firme, ya Diana y Nacho son hijos nuestros sin discusión. Cada día los siento un poco más nuestros, ahora que voy lavando y guardando ropa, alguna nueva que les compramos entre risillas su padre y yo, como dos bobos:
-Mira, mira….!
-No mira tú,….
-Y esto…?
- Oye has visto esto….?,
-Pero y tú has visto esto otro…?
Y en la tienda pasamos de una percha a otra alucinados, -particularmente yo- como una cría en una juguetería, como si de vestir a la Nancy se tratara.
Otra ropa es cedida. Las amigas, esas hermanas escogidas forman una peña en plan ONG SOS MADRE PRIMERIZA y te van surtiendo de todo lo imaginable:
-La trona? Ni se te ocurra comprarla que tengo nueva la de mi hermana muerta de asco en el trastero, le das un manguerazo y como nueva…
-El carro? Oye mientras si mientras no, tengo yo el de mi Javi que está como nuevo.

Luego tengo está la que me asiste a muchísimos kilómetros de distancia, que me escucha, que me habla cuando sabe que no me apetece hablar que busca solución a dilemas que me angustian, que entiende mis preocupaciones y aplaca mis nervios.
Y la de toda la vida, que es un puñado de años más joven que una y que de pronto se ha convertido en mi hermana mayor y me llama para hablarme del Dalsy y el Apiretal y me ha pasado un montón de ropa preciosa para Diana que ella guardaba para cuando su niña fuera mas grande.
Benditas hadas madrinas, amigas constantes con las que cuento en cada etapa de mi vida, en las buenas y en las malas, en las que me han visto sufrir y han sufrido conmigo los avatares de la vida y los pesares y de la adopción, los pesados e interminables pasos. MIS AMIGAS tan dispares y todas tan incondicionales, cada una a su manera y a su estilo, siempre pendientes siempre leales, para lo bueno y para lo malo, tan diferentes!

Yo que no tengo hermanas, que mi madre hace mas de dos décadas que me falta (y ahora me falta más que nunca) tengo la suerte de contar con ese puñadico de afectuosas mujeres que pese a sus quehaceres y ocupaciones, pese a sus propias familias y problemas siempre encuentran la manera de aparecer en mi vida cuando saben que las necesito.
Mis queridas hermanas del corazón, que por fin tras este año tan angustioso que os hemos dado, podemos compartir esta alegría de la paternidad tan deseada, gracias por todo pero sobre todo gracias por la generosidad y el cariño con la que estáis compartiendo vuestra sabiduría conmigo.
Os quiero.