Cuantas veces me he preguntado si mi cabeza,está perfectamente "amueblada” esa metáfora tan popular que expresa tan bien el que un cerebro tenga los instrumentos necesarios para un perfecto funcionamiento, esté bien equipado para andar cómodo por el mundo y esté favorecido con los mecanismos suficientes para poder defenderse. Frente a una hoja en blanco soy capaz de ordenar mis ideas lo suficiente para expresar con aceptable claridad lo que quiero decir. Oralmente es distinto, en discusiones o conversaciones con cierta tensión emocional que suponen un debate o una controversia, me cuesta mucho sintetizar y ordenar las ideas para poder expresar claramente lo que quiero comunicar. Me acogoto, me apabullo, me atranco y me resulta frustrante no ser capaz de rebatir claramente y defender mi posición. Al rato –tarde, demasiado tarde casi siempre-, cuando repaso la conversación en soledad es cuando me vienen las ideas fluidamente, los argumentos que debería haber utilizado y las exposic...