Mañana será otro día, y otro año, pero en realidad sólo habrán pasado unas horas que tendrán de especiales lo que nosotros queramos concederles: nostalgia, tristeza, alegría, risas, ilusión... pero al día siguiente, cuando estrenemos un nuevo calendario, nuestra vida seguirá D.m. en el mismo punto exacto donde la dejamos el año anterior, el día antes. Cada cual mañana tendrá que reconstruir su cara en el espejo apartando de su frente los recuerdos que no les dejan avanzar, componer nuestras miradas con el enfoque justo para que nos permita seguir mirando en los corazones de aquellos seres que nos ayudan a mejorar y todos, -unos más que otros-, nos vestiremos de esperanza, y saldremos a la vida, esa que a veces nos ata con cordones que aprietan el alma y otras nos invita a danzar descalzos sobre cristales rotos, sobre verdades a medias de un mundo posible en el que ya nadie acaba de creer. Y con la resaca de un año mal destilado, saldre...