Desde aquella noche, cuántas veces le he preguntado al viento qué hacer en cada decisión importante de mi vida, en cada proyecto, en cada fracaso. Cuanta pena contenida en ese vacío que notas cuando miras alrededor y apenas queda nadie que te sostenga, alguien tan del todo incondicional con toda la paciencia y sin apariencias con quien compartir si o sí las penas y también las risas, las propias y las de mis propios. Esas pequeñas y grandes cosas. Cuánto daría por saber qué piensas de mí ahora que tengo la edad con la que te marchaste. Con tu serena sabiduría, qué me ayudarías a perdonarme y qué me animarías a hacer... T engo t ambién millones de " no hagas esto" que dejaste en mis oídos cuando niña y adolescente y que ahora ya no son tuyos, sino míos, y me toca recibir con el mismo tono de fastidio los “vale mamá lo que tú digas” y oigo a mis hijos con mi voz y mi postura de entonces y no te busco porque te llevo dentro, ahora soy madre como tú y te tomo el relev...