Me tropiezo con este vídeo en las redes (abajo), una niña pequeñita en la playa que descubre por primera vez su sombra y lejos de asustarse la observa,trata de tocarla, de cogerla, toca la arena oscura y le habla. Me fascina, miro el vídeo embelesada, sonriendo, me llena de ternura... y me escuece. Me escuece en el alma no haberlo vivido con ninguno de mis hijos. Tengo que reconocerlo hemos vivido muchas primeras veces, y atesoro cada una de ellas. Pero a nosotros nos tocó despejar sus miedos a las sombras y a las brujas (babaikas) sus primeras palabras en español, sus primeros pasos en la arena, su primera vez en el mar. La primera vez que subieron a un ascensor. La primera vez que chuparon un limón... Aprender a atarse los zapatos, a montar en bicicleta, en patín o monopatin. Sus primeros Reyes Magos, sus primeros dientes caídos y el ratoncito Pérez. Los primeros tacones de Diana, los primeros amores de los dos y creo que el tesoro más valioso de todos: sus prim...