Tesorosy reflexiones

En estas leyendas que Gloria (kazajstán blues) nos regala, en este legado cultural que nos ayuda a atesorar para nuestros hijos y que nos servirá para preservar sus señas de identidad, me resulta por lo menos curioso, -y me sirve de reflexión- que miremos a nuestros hijos kazajos, y veamos en ellos rasgos ancestrales en su carácter, esa huella de su raza y su país incluso, en el caso de nuestros hijos, de la región de la que proceden. Repaso entonces un poco mi propia historia, la de mi familia de castellanos viejos y me doy cuenta de lo poco que se de mi, de nosotros, de nuestra propia historia y la de nuestros ancestros, además en mi familia ya no hay mayores que nos la puedan rememorar.

En estos tiempos de globalización donde el legado cultural se diluye en el ritmo frenético de una vida llena de obligaciones y compromisos y poco comprometida, nuestros hijos nos han devuelto un poco el sentido del quienes somos, de donde venimos y hacia donde vamos que también se nos empezaba a diluir. Gracias Gloria una vez más.
La leyenda de Okzhetpes y Zhumbaktas en Kostanay
Esta leyenda ocurrió hace mucho, mucho tiempo, cuando los pueblos nómadas de Kazajstán y los Kalmyk se enfrentaban en las estepas kazajas.
Un valiente batyr llamado Abylai Khan llevó a cabo un audaz ataque en la invernal Kalmyk, incautando un enorme botín: rápidos caballos kalmyk, oro, plata y armas.
Poco después, los guerreros se detuvieron a descansar en uno de los lugares más hermosos de la estepa, llamado Burabay, para dividir el botín entre ellos.
Allí vieron a una joven muchacha Kalmyk que poseía una belleza sin igual y tres valientes batyres fijaron sus ojos en la hermosa joven.
Todo el botín fue compartido entre los batyres de Abylai Khan, pero no pudieron llegar a un acuerdo sobre quien se llevaría a la hermosa muchacha.
Mahmudzhan, el guerrero, dijo: "¡La muchacha debe pertenecerme a mí, porque soy un valiente batyr!"Zaurbek, el guerrero, dijo: "Supongamos que tú, Mahmudzhan eres el más valiente, pero yo soy el más fuerte batyr y la muchacha debe pertenecerme!"El guerrero Meyrambek sentenció: "¡ No discutais vosotros dos, yo soy el más viejo, así que soy el más valiente, poderoso y ágil batyr! ¡Yo me llevaré a la muchacha!"Los valientes guerreros de Abylai Khan, discutieron durante largo tiempo, pero no pudieron decidir quién se llevaría a la muchacha. Cada uno de ellos era un hombre valiente e inteligente y todos pretendían a la hermosa joven kalmyk.
La discusión creció entre los batyres y para que no surgiese la enemistad entre ellos, Abylai Khan decidió intervenir en la controversia.Abylai Khan dijo: "¡Dejad de discutir! Que esta hermosa Kalmyk elija al batyr que desee."Hermosa y audaz, quizá la bella joven Kalmyk se hubiese resignado a su destino y daría su corazón a uno de los valientes, pero ella amaba intensamente a otro y no deseaba vivir sin libertad, como un pájaro enjaulado.La muchacha los miró y dijo: "Cada uno de vosotros es un valiente y fuerte batyr y merece que yo le pertenezca, permítame sabio Abylai Khan, que sea yo quien establezca un duelo entre sus batyres.Subiré a lo más alto del acantilado llevando en mis manos un pañuelo y aquel que lo atraviese con su flecha, me tendrá para siempre ".Los batyres consintieron el duelo. Cada uno de ellos era un preciso tirador y podría decidir su destino con su flecha. El primero que decidió probar fue Mahmudzhan. Tomó su arco, tiró de la tensa cuerda , pero la flecha no voló a la cima de la montaña. Meyrambek intentó probar suerte después y antes de llegar a la cima, su flecha perdió fuerza y quedó atrapada entre las rocas.
Tampoco pudo alcanzar con su flecha el pañuelo el batyr Zaurbek. Ninguna de las flechas de los batyres llegó a su destino.
Los batyres discutían de nuevo a quien pertenecería la bella muchacha. Pero entonces, la muchacha kalmyk, siguiendo a su corazón y a su libertad, y segura de que debía pertenecer sólo a aquel a quien verdaderamente amaba, se arrojó inesperadamente desde el acantilado y se hundió para siempre en las aguas del lago.
Cuenta la leyenda que en él apareció la roca que los kazajos llaman Zhumbaktas, de formas similares a la hermosa muchacha kalmyk y el alto acantilado recibió el nombre de Okzhetpes, que significa "donde la flecha no alcanza".



Con mucho cariño para Kristina, Diana y la pequeña Aigul, para que siempre recuerden el país en el que nacieron.

Del blog Kazajstán Blues.
Gracias Gloria, por esta leyenda que atesoro para mi hija, que ya aspira a ser princesa, y es que también me la recuerda, si hacemos una lectura sonriente veremos que es ella, la bella kazaja de la leyenda quien impone sus reglas a los rudos batyres,y tampoco me resulta extraño que acabe convertida en roca...¡que duros y testarudos son estos kazajos!!Un entrañable abrazo.

Una leyenda kazaja para Nachete

Nuestra amiga y compañera Gloria, desde su blog kazajstanblues, -que para nosotros es el mejor trabajo recopilatorio de datos y guía imprescindible para conocer al país que nos dió a nuestros hijos-, nos ha hecho un regalo precioso. Gracias Gloria, por abrirnos puertas y allanar el camino, resolviendo con tu generosidad dudas y preocupaciones y gracias por este regalo, especial para mi guerrero, nuestro superviviente que a veces, por testarudo me recuerda a la inmutable montaña en las que se convirtió el batyr Zheke.

Entre las tribus nómadas que pastoreaban sus rebaños en las tierras de Kazajstán, dicen que hubo un guerrero batyr, tan grande y orgulloso que parecía una montaña. No tenía amigos ni necesitaba un ejército de valientes guerreros que le acompañasen y luchaba solo contra todos sus enemigos.Fue por eso que la gente le llamaba Zheke el batyr, el guerrero solitario.
Mientras vivió, defendió con fuerza a su pueblo y ningún enemigo se atrevió a conquistar las estepas de Kazajstán. Zheke el batyr tenía un arco tan alto como una montaña, que alcanzaba el cielo y su flechas, largas como un abedul, podían recorrer largas distancias y alcanzar a sus enemigos.Llegó el tiempo en que los enemigos atacaron al batyr Zheke como una nube de hormigas y comenzó una batalla, que se divisaba a lo lejos como una enorme luz sobre la estepa, desconocida hasta entonces.Pero las flechas no atravesaban la armadura del valiente Zheke, que rebotaban en su armadura de hierro matando a sus enemigos.Aún así , en una batalla sin precedentes, llegaban más enemigos que lanzaban nuevas flechas de acero.
Pero nadie asistía al batyr, que contínuaba luchando mientras la sangre fluía de sus heridas para vencer al enemigo. Ese era su carácter kazajo, él era un valiente batyr.
El día se convirtió en noche y la noche en día de nuevo y Zheke, el incansable guerrero, seguía enfrentando un ataque tras otro.Sabía que tras él dejaba pueblos indefensos de niños y ancianos nómadas. El guerrero Zheke disuadía a los enemigos sin dejarlos llegar a su tierra nativa.
Allí reunío sus últimas fuerzas y su furia y se abalanzó sobre su enemigo, tratando de inflitrarse en el centro de su ejército.Con la certeza de que ese sería su último intento, el batyr Zheke gritó "¡ No dejaré que nuestros enemigos lleguen a nuestra tierra, me convertiré para ellos en una montaña inexpugnable!. "Y así fue como el batyr cayó entre dos montañas que se unieron para convertirse en una fortaleza inexpugnable que durante siglos, ha impedido a los enemigos llegar a la estepa de Saryarka.Zheke el batyr desapareció entre aquellas montañas, conviertiéndose en una altiva y orgullosa colina en tierras kazajas.
Desde lejos, al mirar la montaña, aún puede verse su casco batyr, sus cejas pobladas, su gran barba, su pecho de hierro y sus poderosas piernas con botas de cuero.
Para Nachete, Diana y sus papás, Mercedes y Eduardo, que nacieron por segunda vez en la lejana Ust, con todo mi cariño.