Mucho y lejos.

Procuro escribir las anécdotas divertidas o no, de lo cotidiano porque no quiero que se pierdan en el olvido, hace años que nadie puede contarme como era yo misma o mis hermanos de pequeños: si buenos, si trastos y cómo de trastos…
Apenas quedan en mi memoria un puñado de “historias” y pequeñas “fechorías” de las que a veces no tengo muy claro la autoría.
Desde que están aquí mis hijos las desempolvo, las repaso… como si de una vieja fotografía, o un viejo pergamino con el mapa de mi infancia se tratara, pero son muy poquitas las anécdotas y cuando trato de recordar tirando del hilo de la memoria o de la lógica se desvanecen en contextos incongruentes por lo que vuelvo a guardarlas en el fondo del corazón, sin añadir ni una coma a las palabras que quedan para recordarme aquellas situaciones que me contaran un día, procuro no añadir ni un solo adorno semántico, para que no pierdan veracidad aquellas frases que quedaron más o menos fielmente grabadas en mi memoria. Pienso que si dejo constancia escrita, un día mis hijos puedan acudir a ello para saber cómo eran de pequeños, cosas que no recordarán aunque hayan sido los protagonistas, yo encuentro mucho a faltar que alguien me cuente peripecias que protagonicé, que me digan en que me parezco a aquella niña pequeña que fui y reconocerme o no en esos íntimos episodios cotidianos que hacen de nuestra infancia algo para recordar y sonreír.
El pasado fin de semana, estando en el despacho de pronto Eduardo se dio cuenta de que “alguien” había arrancado un trozo de papel pintado de la pared, la sorpresa dio paso al enfado y llamé al culpable que enseguida se delató haciéndose pequeñito –más aún- con una “estudiada” carita de pucherines: boquita fruncida, ojitos lánguidos, barbilla abajo, un echar los brazos y un “te quiero mutto mami…”
Le respondo con un furibundo “yo también te quiero….¡¡pero lejos!!” (traducción infantil del tradicional “¡fuera de mi vista o te mato!”)
Pasada la primera impresión, y cuando casi se me ha olvidado la faena compruebo que la funda del sillón que les hice con todo mi cariño para su dormitorio, para que hiciera juego con las colchas, las cortinas y la cenefa de papel pintado de su cuarto, ahora está “decorada” con unas rayas a lo cebra hechas por mi “artista” con un rotulador de punta gruesa indeleble, el mismo que uso para retintar los zapatos que se pelan jugando en los recreos…Naaaachooooo…..!!!! La misma carita de he-sido-yo-pero-tu-no-me-regañes-porque-mi-pucherito-es-irresistible…
-¿¿¿¿Qué es esto???? ¿¿¿¿Esto se hace??????
-“Te quiero mutto mami…mutto...mutto…”
Y le repito furibunda a punto de explotar “¡No...si yo también te quiero! ¡pero Lejosssss ….LEJOSSSSS!.
Dos días después en la hora de la siesta, apunto ya de dormirse –ahora se resiste a hacerlo porque sabe que me voy a trabajar y luego no estoy-, me agacho para besarle y me pide que me meta con él en la cama… “tapití mami, tapití…” se trata de una diminuta cama de 70 cm de ancho, con lo que me arrodillo en el suelo,y como si me acostara con él boca abajo, meto medio cuerpo y apoyo la cabeza en su almohada, casi nariz con nariz y por si hubiera holgura compartimos espacio también con una burrito de tela azul de estampado psicodélico con el que suele dormir. Para hacer como que el burro duerme Nacho le tapa los ojillos con las orejas y a mí se me ocurre hacer lo mismo –no con las orejas claro!- sino con el pelo, me tapo los ojos y entonces Nacho va y le pregunta al burro: -¿Ondestá mamá? como si al taparme los ojos hubiera desaparecido o estuviera escondida…
Se ríe de su propia ocurrencia, y yo lo estrujo de tanta ternura que me provocan sus ocurrencias, el me corresponde con un abrazo de pulpo del que no hay quien se suelte,le doy muchos besitos y le digo muchos “te quieros” uno tras otro muy seguidos, el entonces me “inmoviliza” apretándome más en su abrazo y así agarrado a mi cuello -yo casi asfixiada- oigo que me dice al oído muy bajito:-“Yo también mamá, te quiero mutto y lejos…”
Jajajajaja…. ¡¡Pobrecito mío, debió de pensar que “te quiero mucho y LEJOS” debía de ser lo más grande en cariño que se puede expresar, si aún habiendo sido tan travieso y estando tan enfadada aun le decía que le quería mucho!!!
Y es que Nacho..es mutto Nacho.

Celebrar el apego (Nacho)

Ayer fue otro de esos días de marcar el calendario con rotulador rojo, como día de fiesta.Un día señalado de íntima celebración.
Ayer era domingo y fuimos al parque pero a un tramo nuevo con los mismos columpios que ahora hay en todas partes, pero en el que aun no habíamos estado.
Apenas tres niñas y los míos, y al momento se marcharon no sin antes sacarle la lengua la más descarada de las tres a mi sorprendida Diana, que vino corriendo toda contrariada a contármelo.
-¡Mamá una niña me ha sacado la lengua…!
Me salió en un primer flash el instinto asesino… luego miré para el grupo que se alejaba y vi a las tres niñas con sus padres, a cada cual más pequeña, mi hija le sacaba más de la cabeza a la más grande de las tres…
-Bueno cariño, a veces esa es una manera de saludar o de interactuar entre niños,.
-Y yo que hago?
-…Errr… pues tu si ves que no es con simpatía le puedes decir algo como “¿uish que fea te pones!”
-¿Y si ella me dice que la fea soy yo?
-Pues tu vas y le dices que “tururú”.
Palabro que le hizo mucha gracia a Diana (No se me ocurrió otra cosa…)
-¿Y entonces se reirá?
-Pues esperemos que si, por lo menos se sorprenderá…
Luego se quedaron los dos solos jugando en los columpios y yo –que me estaba quedando pajarito- busqué con los ojos algún sitio donde diera el sol y estuviera resguardado del viento que soplaba frío pese a lo brillante del medio día, empezaba a resentirme de la garganta, había un parterre un poquito más allá de donde jugaban los niños y cuando iba para allí de pronto Nacho se baja del columpio y viene corriendo llamándome:
-¡Mamá!¡ Mamá! ¡No te vayas mamá!...
-¡Pero si no me voy…!
Y con su media lengua:
-¡Ven, ven mamá…. “ame la mano…” -me cogió de la mano y me condujo al banco más cercano a donde estaban ellos jugando
- “Séntate” aquí mamá ¿vale?
Y allí me quedé helada de frío, pero con el corazón calentito, flotando en una nube, creo que en el rincón más umbrío y ventoso de todo el parque…
Lejos quedaron aquellas veces que en ese mismo parque un Nacho recién llegado y con paso inestable echaba a caminar justo en dirección contraria a donde estuviéramos, como si quisiera huir de nosotros y de todos sin mirar hacia atrás ni contestar, por muchas veces que le llamáramos y al final no había más remedio que ir a por él y traerlo a regañadientes enfadado y berreando.También atrás han quedado las veces en que se alejaba sin cuidado en las grandes superficies o en las tiendas y me escondía para ver si me buscaba o le daba miedo el haberse perdido justo para contemplar desolada como pasaba olímpicamente y echaba a andar sin pararse ni hacer el más mínimo asomo de buscarme con la mirada o de preocuparse por quedarse solo.
Ya hace un tiempo –no mucho- que ha empezado a pedirme que no me vaya sin él a la calle, o que me busca por la casa, si hace un rato que no me ve, aparece por la puerta donde estoy planchando, o en la cocina, o en el despacho y me dice-¿”questaciendoss”?

A veces se queda conmigo, otras simplemente me da un beso con esos morretillos de patito que me pone-que me lo comería a besos- y se va a seguir jugando, o a por su juguete para traerlo y jugar donde esté yo trabajando.
Hace un tiempo también que ya no se va con cualquiera indiscriminadamente como al principio y me dice adiós como para que me vaya y lo deje con quien quiera que en ese momento le haya tomado en brazos.
Hace más de un año que están aquí, y ayer fue el primer día en que sentí que necesitaba que estuviera allí, que era importante para él que estuviera cerca mirándole y ningún columpio le distraía el que yo estuviera ahí.
En este nuevo momento de pertenencia en que vivimos, en el que me hace sentirme “suya” yo aún lo siento más mío y la palabra madre aún toma un significado –si cabe- más profundo.

Apoyo a 240 Familias Adoptantes ante Kazajstán


REUNIÓN DE COMISIÓN KAZAJA EN MADRID.
Ultima hora sobre los expedientes paralizados en Kazajstán.


"Muy importante para todas las familias afectadas por la devolución de expedientes desde Kazajstán y para todos aquellos que nos quieran apoyar:
MAÑANA JUEVES 17 DE FEBRERO A LAS 9 DE LA MAÑANA, EN LA C/PILAR DE ZARAGOZA,96, BAJO DE MADRID (sede de Interadop) se va a celebrar una REUNIÓN ABIERTA a todo el que quiera asistir, con una comisión que ha venido desde Kazajstán, integrada entre otros por la Sra. Raisa Sher, responsable del Comité sobre la Protección de los Derechos del Niño del Ministerio de Educación y Ciencia de Kazajstán.
Por lo que hemos podido saber, la finalidad de dicha reunión es explicar cómo van a ser los procesos de adopción a partir de ahora y responder a las preguntas que los asistentes les quieran plantear.
También quieren conocer la situación de los niños kazajos adoptados en España.
Es una OCASIÓN ÚNICA para poder plantear a esta comisión todas las dudas y preguntas que nos han surgido desde que conocimos la decisión de Kazajstán de devolver todos los expedientes de adopción que aún no habían recibido la asignación de un menor.
Nuevamente os queremos agradecer a todos el enorme apoyo que estamos recibiendo las 240 familias afectadas. "
Firmado : Lluis Toyos

Si eres afectado o quieres apoyar a los afectados, puedes unirte a en Facebook:
http://www.facebook.com/familiasAdoptantesKazajstan
o en twitter:
http://twitter.com/adopcionesKaz

En un dos por tres

No nos queremos creer lo que puede cambiar la vida en un dos por tres.
Ayer pudo ser uno de esos días que te parten la vida –otra vez- en un antes y un después.
Ayer fuimos a que nos dieran un resultado sobre la salud de Eduardo. Esperábamos que todo fuera –como cabía la posibilidad- un error.
El informe del último TAC de Eduardo había resultado tan desfavorable, que no podía ser verdad.
Un informe desfavorable, que paralizó la operación de implante de la prótesis fonatoria que iba a devolverle la facultad de comunicarse con sonido a Eduardo. Saltaron las alarmas se reunieron los oncólogos y otorrinos, le mandaron nuevas pruebas medicas y ayer era el día para que nos dieran el veredicto…
Porque la sensación debe de ser la misma que cuando en una sala de lo penal el juez hace levantarse al acusado para oír el veredicto…inocente o culpable, enfermo o sano.
Cuando empezó a hablar la doctora los dos entendimos que el veredicto no nos iba a ser favorable y a mi me flaquearon las rodillas que ya me temblaban cuando nos llamaron a consulta (tuvimos que esperar una hora desde la hora en la que nos habían citado) En la sala de espera yo no podía leer, no me concentraba, esa sala, ese mismo ambiente, los mismos enfermos con diferentes caras… No se si llegué a creerme que todo esto ya se había quedado atrás para siempre.
La doctora con gran corporativismo no llegó a admitir que el informe anterior estaba equivocado, que no pertenecía a Eduardo, al contrario, su exposición resultó tan ambigua, que –como digo- en un principio creíamos que nos estaba dando la peor de las noticias.
_”Vamos a ver… el informe del Tac hablaba de una masa de tres centimetros…la masa está ahí…pero parece ser que estaba ahí antes…”
… pero al fin la oímos pronunciar algo claramente, “no es tumor… y el PET es normal”…
Los dos exhalamos el aire que estábamos conteniendo ¡por Dios deberían darles a los médicos un curso para dar buenas noticias!

Un informe equivocado… que nos ha tenido en vilo casi veinte días con sus noches.
Quieres cerrar el capitulo y no puedes, esta enfermedad pende siempre como una espada sobre tu nuca y te tiene un poco de rodillas cada vez que toca revisión, pero esta vez estábamos asustados de verdad.
Tampoco podía dejar de pensar que alguien andaba por ahí tan tranquilo sin saber que estaba enfermo, y por el tamaño del tumor muy enfermo…
Salimos de la consulta como en una nube, después de ver al doctor Fernández Noguera (nuestro faro de luz en esta enfermedad, que nos dijo sin reparos que creía que el informe era de otra persona)
Cuando salimos del hospital con la promesa de que pronto le realizarán el implante, nos abrazamos y nos besamos como dos crios, locos de contentos y luego al pasar por enfrente del imponente edificio del hospital (el Virgen de las Nieves de Granada) los dos miramos a la décima planta, a la ventana desde la que mirábamos pasar a la gente que ahora como nosotros transitaba libremente por “La Caleta”, nos pasábamos horas en esa ventana del descansillo de la planta de oncología, Eduardo con el pijama del hospital, atado a una maquina de perfusión, un descansillo donde a veces vimos salir alguna fria camilla de acero con un cuerpo envuelto en una sabana blanca.
¡Qué días mas terribles pasamos allí!
Ayer fue como si tras ese segundo en el que se nos paró el corazón al unísono, volviera a latir más fuerte y lleno de vida, agradecidos de que fuera un error, dejando atrás el miedo que pasamos.
Nos fuimos a comer solos, por primera vez desde que los niños están con nosotros, a celebrar la noticia y a hablar abiertamente de lo que no nos habíamos dicho en estos veinte dias –y sus noches- de angustia, - Eduardo no tiene voz, el se expresa vocalizando, pero curiosamente a mi es un “detalle” que se me olvida y a veces le pregunto cosas desde otra habitación o incluso le llamo por teléfono para comentarle algo, cuando repaso nuestras “conversaciones” en mi cabeza sigue sonando el mismo tono de voz del que me enamoré e incluso a veces nos hablamos con la luz apagada. Brindamos por el futuro, y lo más importante por la alegría de una noticia que nos permitía continuar con nuestra vida, la de ahora, tan diferente de la que teníamos cuando le hicieron el primer diagnostico, que tan cerca hemos tenido estos días como si el destino hubiera hecho un doblez en el tiempo y el espacio.
Como quien después de un tropiezo se levanta se estira la ropa y se sacude el polvo del camino…nos hemos zafado de este episodio que tan asustados nos ha tenido en estos últimos días.
Ahora podemos centrarnos en las cosas importantes de la vida...como por ejemplo en tratar de atrapar chispitas de sol.


Aprendiendo a recitar



El primer poemita que Diana ha memorizado:

LA TOS DE MI MUÑECA
Como mi linda muñeca
tiene un poquito de tos,
yo, que en seguida me aflijo,
hice llamar al doctor.
Serio y callado, a la enferma
largo tiempo examinó,
ya poniéndole el termómetro,
ya mirando su reloj.

La muñeca estaba pálida,
yo temblaba de emoción,
y al fin el médico dijo,
bajando un poco la voz:
-Esa tos sólo se cura
con un caramelo o dos.

(Germán Berdiales)