Jornada de reflexión, sirva para reflexionar...

En el magnifico Blog "Cuaderno de retazos"  Su autora ha plasmado la campaña de la fundación Children At Risk  - CARF

Bajo el título "Puedo cuidar de ti, pero de quien cuidara de mi..." Gregory J Smith, expone una realidad que llega por lo menos a las vísceras de quien contempla sus imágenes, cargadas de dulzura, de ternura de inocencia y de denuncia...

No se cual de los dos cachorrillos que aparece en cada foto es más ingenuo y confiado…. Tantas personas deseando tener a quien amar, tantas parejas y personas monoparentales con dolor de brazos de aguantarse las ganas de abrazar y de cuidar para siempre a un niño...y tanto burácrata e interés creado dilatando procesos de adopción y acogida.

Algo en este mundo va mal….muy mal… y esas fotos son una denuncia de ello. Pero todo cambia tan lento y ellos crecen tan deprisa y tan solos!.


Os remito a este enlace:
http://cuadernoderetazos.wordpress.com/2011/11/18/puedo-cuidar-de-ti-pero-quien-se-encargara-de-mi-gregory-j-smith/#comment-1608


Allí podréis ver el resto de fotos.
Feliz jornada de reflexión, todo es politica...pero tras la politica están las personas, las de a pié...o las que viven de rodillas, algunas a veces tienen oportunidades, detrás de esas oportunidades sobre todo están las personas que creen que  a pesar de todo... "es posible la vida", pero ¿qué clase de vida....?

Diana cumplió 9 años:


Dos de los cuales ha vivido con nosotros, dos... de nueve.
Estos dos años han sido muy importantes porque:

Diana con nosotros ha  aprendido a hablar… español, con un puntito de acento andaluz y su dulzura tan especial.
Ha aprendido a andar... por la calle, aunque aún no controla muy bien los semáforos.
Ha aprendido a leer y lo más importante a comprender lo que lee y a gustarle la lectura.
Ha aprendido a escribir  -con una letra muy bonita además-, a contar  a sumar y restar multiplicar y dividir, ha aprendido a responsabilizarse de pequeñas cosas y sigue siendo un desastre para otras que siempre pierde o no encuentra, pero es que en nuestra familia las mujeres -todas- somos muy despistadas…

En el colegio le están enseñando muchas cosas y algunos conocimientos que seguro que olvidará como espero que le suceda con muchas de ellas que aprendió en el pasado y que ya no le hacen falta:
Como besar, abrazar y acariciar indiscriminadamente a las personas que se le acercaban, para procurarse su simpatía en una llamativa forma de solicitar cariño y atención.
 ...Ahora sigue siendo simpática y cariñosa pero de manera más natural y más selectiva.


No pensar, aunque aún le cuesta estructurar su pensamiento con la nueva lengua, está aprendiendo a razonar a explicarse y se esfuerza por hacerlo.


Creer que una familia o un domicilio es algo temporal o eventual. Ahora comprende la estructura familiar y lo que significa.



 Y aunque sigue conformándose con lo que le toque, ha aprendido a escoger, a dirimir lo que le gusta y lo que no.


Ahora sabe que hay suficiente comida para saciar su hambre y que a lo largo del día hay suficientes raciones para poder dejar de preocuparse por su estómago, inclusive está aprendiendo a decir “basta”, aunque a veces parece no tener tope.



y aunque ya era una niña alegre y divertida ha tenido que entender el sentido del humor español, e incluso gasta bromas aunque muchas veces me sigue preguntando: 
-Me estás tomado el pelo mamá?
¡Ha cambiado tanto su vida! ¡Y tantas veces!

Ha vivido 7 años en otro país, otra sociedad con otras personas con otras ideas, con otras costumbres. 
Aún no sabe bien cruzar una calle ni se maneja con el dinero y todavía cree en hadas, princesas, en el ratoncito Perez y en los Reyes Magos.
Creo que pronto la desengañarán como me sucedió a mí, como nos sucedió a todos y tendremos que tener una charla en la que “recuperar” un poco su confianza y su ilusión.
 Yo nunca las perdí –ninguna de las dos-y me sigue emocionando la cabalgata de los Reyes .
Recuerdo perfectamente el día y la persona que me dijo aquello de “los reyes son los padres”.
 Recuerdo que para desvelarme tamaño secreto, me hizo apagar las luces de mi cuarto y yo me enfadé tanto...!tanto que la empujé fuera de mi cuarto y hasta de mi casa y no la creí y acudí a mi madre y su explicación me dejó tranquila y me hizo prometer que no revelaría el secreto que cada padre guarda con cuidado, haciéndome participe de él para que mis hermanos, -ignorantes aún- no sospecharan nada.


 Yo tenía 7 años y mi hermano y yo estuvimos confabulados con mi madre 5 años más hasta que el pequeño también perdió la ingenuidad sobre los regalos de los reyes y nos descubrimos todos a todos que ya lo sabíamos en una discusión típica de “yo-se-algo-que-tu-no-sabes-chinchaté”.
Pero yo sigo creyendo en la historia y en que los padres no son sino unos meros pajes al servicio de la ilusión de los niños y quisiera poder trasmitirle a mi hija lo que mi madre me trasmitió a mí, que nunca perdí la ilusión por tan mágica noche.

Mi hija ha aprendido muchas cosas desde  importantes a muy importantes, pero lo asombroso de mi hija no son sus ganas de aprender, sino el libro intacto con el que vino. No sabía es verdad, ni contar ni leer ni escribir, pero tampoco sabía de maldades ni malicias y las naturales preguntas que se formula tienen explicación y su memoria lo corrobora.
De momento y si nadie lo estropea, está tranquila con respecto a sus orígenes, conoce su pasado y le satisfacen las explicaciones a sus incógnitas.
Está tan ocupada en vivir el presente, con su vida social: sus amigas, su familia, sus estudios en los que –lógicos intentos de escaqueos aparte- va cada día mejor, en los pleitos entre amigas para alcanzar su estatus, en quien está enamorada de quien y como, en lo guapísimo que es Justin Bieber, en aprender nuevas canciones y juegos, nuevos pasos de baile o nuevos ejercicios de gimnasia, que apenas queda tiempo para desempolvar el pasado, sus dibujos son armoniosas figuras de hadas modernas y sus juegos son con muñecas y vestidos.
Ya perfectamente adaptada, la normalidad ha llegado y se ha instalado en la vida de mi hija  a los nueve años, toda la vida por delante y un presente continuo.
Para celebrarlo, el sábado iremos al cine con sus 4 o 5 mejores amigos del cole, y –como cayó entresemana- hicimos una comida favorita especial nosotros cuatro, con globos y un cartel muy pasteloso que me pidió a última hora:

-Mamá este año me harás también un cartel que me felicite?



Y ahí me tienes la víspera a última hora corriendo a comprar cartulina y pegatinas de princesas y letras de colores para improvisar un cartel como el que yo no recordaba haberle hecho el año anterior y ni mucho menos podía pensar que le hubiera gustado tanto.

Y una cena en familia, con una exquisita tarta hecha por su tía Ana, con forma de corazón –Diana los pinta constantemente para decorarlo todo, a veces con ojos de largas pestañas y amplias sonrisas, otras con brazos abiertos, pies y alas de angelitos-.

Y regalos de muñecas de trajes majestuosos y alguna ropa bonita para la niña más bonita que pude nunca soñar.

Truco y trato

Una vez más al llegar Noviembre  en el colegio se celebra la fiesta de Halloween, las madres del a.m.p.a. se esfuerzan y nos vuelven a reunir en el -un poquito ostentosamente llamado- pabellón de deportes, vamos que lo es, pero que no siempre que se dice “pabellón de deportes”  uno piensa en las medidas ni las instalaciones del del cole de mis hijos…
Al tema, las madres de la asociación de padres se lo curran con cariño y eso se nota, hacen ellas mismas unos dulces que venden al módico precio de un euro con bebida incluida (zumo o batido o vaso de cola o refresco de naranja o limón de botella de litro y medio) y los niños comen además de sano, rico y lo sirven las propias madres que -para más nota-, tienen el humor de disfrazarse de brujas, vampiras etc, con mucha gracia y más imaginación.
Se merecen el cielo.

Consiguen cada año (este es nuestro segundo) reunirnos como digo, en esa nave cuya acústica es inenarrable entre la reverberación infernal de lo que  retumba por los altavoces (no puedo acordarme de ninguna de las “canciones” que pusieron) el grito de niños, madres y padres intentando comunicarnos los unos con los otros y contra los nuestros, pequeños monstruos que vestidos de seres de ultratumba se empeñan en subirse a las barras fijas de las paredes o arrancar los imaginativos adornos que las madres también se procuran.

Con ruido incluido y afonía segura yo me lo paso muy bien, veo a esas madres entusiastas, a los niños con todo tipo de disfraces desde el más elaborado, hasta el más sencillo, todos tienen algo del sello del cariño de los que los disfrazan, nadie se conforma con colocar sin más el vestido tal y como sale de la bolsa del chino de al lado de casa, de Carrefur, Alcampo  o HM, todos llevan un sello particular que los hace originales, diabólicos, monstruosos, infernalmente encantadores.
 Brujas de todos los tipos desde preciosas brujitas buenas hasta brujas maléficas, novias de ultratumba, esqueletos mofletudos, traviesos  diablos y diablesas, Dráculas y draculinas, vampiresas y vampiros, que hacían recordar el poema de Goytisolo:

Erase una vez
un lobito bueno
al que maltrataban
todos los corderos.


Y había también
un príncipe malo,
una bruja hermosa
y un pirata honrado.

Todas estas cosas
había una vez.
Cuando yo soñaba
un mundo al revés.



Me lo pasé de cine , aunque  estoy bastante en contra de importar e implantar tan cinematográfica tradición. A lo mejor el año que viene, recupero a Zorrilla y en vez de cadáveres y diablos voy y les difrazo de Don Juan Tenorio y de Doña  Inés y tal vez hasta les enseñe la versión que en mi infancia recitábamos de la escena del sofá:
“No es verdad ángel de amor que en esta apartada orilla …están friendo una morcilla y hasta aquí llega el olor...?”




Me recuerdo en uniforme con aquella falda de tablas y aquellos horribles calcetines con los zapatos gorila y mis amigas de entonces de la EGB, todas muy  dramáticas, como era colegio sólo de chicas la que que hacía de Don Juan se anudaba el babi al cuello atándose las mangas a modo de capa y la que representaba a Doña Inés se abotonaba la misma prenda enmarcándose la cara como una toca y muy en nuestro papel en el recreo no parábamos de parodiar aquello de la morcilla que tanta gracia nos hacía.

 Lo dicho el próximo año Nacho de Don Juan y Diana de Doña Inés…- si quieren…claro-.