Todos conocemos su existencia, desde el primer día en que nos preparamos para adoptar ya sabíamos de esa realidad tan metafóricamente descrita. Particularmente, la palabra mochila me evoca peso, dolor de hombros, y me trae a la mente aquel anuncio publicitario en que los niños caían de espaldas por culpa del peso de sus mochilas. ¿Que traen en esas Mochilas? ¿Qué no traen? ¿Qué pesa más sus amargas vivencias o sus tremendas carencias? Por muy bien que nuestros hijos se adapten, por bien que parezcan haber superado sus experiencias pasadas, nunca las dejan atrás del todo, esa mochila les acompañará siempre, como a todos nos acompañan nuestras vivencias infantiles. A nosotros nos toca ayudarles a atenuar sus angustias, -lo que se denomina duelo-, acompañarles en él y tratar de que miren al futuro con ojos nuevos y esperanzados. Extracto de la Guía Adoptia de la Dirección de Bienestar Social del Gobierno Vasco: El niño adoptado, la niña adoptada, viene con “mochila” Errores más fre...