Una madre extraordinaria para un hijo extraordinario.


Eneko es un precioso niño, lleno de vida y ganas de luchar. Nació a las 30 semanas de gestación, lo que posiblemente sea el causante de su retraso psicomotor. 
Su madre tiene un blog,  cartas a Eneko ,un cuaderno de bitácora muy especial al que nos invita y os puedo asegurar que es el mejor y más motivacional blog que haya visitado.
También podéis conocerle en facebook. No dejéis de hacerlo.



Yo llegué a él por este precioso decálogo que como carta de presentación lo dice todo:


Decálogo de una madre de un hijo especial. (Mi visión de la maternidad).

1. No te culpes. Tu hijo ha nacido diferente, porque tenía que ser así . Es su identidad. 

2. No te avergüences. Aunque parezca una barbaridad pensar eso, hay padres que sienten que sus hijos son menos válidos por tener una discapacidad. No es falta de amor. Más bien falta de información. 

3. Habla de tu hijo en positivo. No te lances al pesimismo y la lágrima fácil. Tu hijo no se lo merece. Cuéntale a él y al mundo las cosas fantásticas que hace, aunque sean pequeños avances. 

4. Intenta olvidar las etiquetas. Tu hijo, a partir de un diagnóstico, sigue siendo el mismo de antes. Deja a los médicos ejercer su trabajo. Tu haz el tuyo. 

5. No hagas comparaciones. En el mejor de los casos, es una pérdida de tiempo. No vas a encontrar a nadie parecido a tu hijo. Eso es lo maravilloso de tu hijo. De todos los hijos del mundo. De todas las personas del mundo. Todos somos distintos. 

6. Ríete mucho. Tírate al suelo. No hay madre que en el fondo no quiera saltarse las reglas. Date el gusto. Tu hijo necesita una madre, y esto es muy serio, que esté un poco desequilibrada. No está muy bien visto pero aquí no nos importa más que nuestro hijo. 

7. No te canses de decirle "te quiero." Diez, veinte, cuarenta veces. Aunque quieras deportar lo en alguna ocasión. Aunque te gustaría cerrar lo ojos y que cuando los abrieses estuvieras en una playa paradisíaca. Sola. Más sola que la una. Aún en esos momentos. Abrázalo y dile que le quieres. Incluso díselo sin hablar. Con la mirada también se dicen muchas cosas. Aprende a querer con los ojos.

8. No te pongas metas. No quieras ver a tu hijo en su futuro. Te perderás el presente y además puede que pienses lo que pienses te equivoques. 

9. Aléjate de la gente que te debilita. Las personas que te tienen lástima, las que fingen que con ellos no va el tema, los que miran a otro lado y desprecian a tu hijo...todos esos fuera de tu vida. Conserva a los que están ahí cuando los necesitas y siempre tienden sus brazos hacia tu hijo. 

10. Quiere te mucho. Mírate al espejo cada día y repítete que eres la mejor madre, la más guapa. Aunque no te haya dado tiempo ni para peinarte. Y piensa siempre algo muy importante. Los recuerdos de nuestros hijos no serán materiales. Si fuese así solo querrían a sus padres los niños ricos. Intenta dejarles un legado lleno de caricias, conversaciones debajo de una sábana, galletas de chocolate, pompas de jabón, y muchos muchos besos.

Es este un decálogo valiosísimo para todas y cada una de nosotras, madres, porque todos nuestros hijos son especiales.




Guía: "Hablar de adopción, también cuando es difícil"

“¿Por qué una guía para hablar de adopción en estos tiempos, en los que parece que este es un tema ya superado?”


Necesaria y oportuna, esta es una herramienta que ha de servirnos de ayuda a los padres que formamos nuestra familia –o la completamos- por medio de la adopción, para concienciarnos de por qué es tan importante tener presente el hecho adoptivo.

Tengo amigas, personas a las que quiero mucho que creen sinceramente que “tengo muy presente” el tema adoptivo y me dicen incluso que así mis hijos nunca podrán quitárselo de la cabeza… ¡cómo si no lo tuvieran presente de muchas formas y por muchos motivos!

-Mamá ya no me quieres….? ¿Me dejarás de querer? ¿Si te vas -de viaje- te olvidarás de mí?( y si me voy a trabajar o a la peluquería  me dice que me echaran de menos...)

-Mamá y si te olvidas de que me quieres, que pasa?

-Mamá si a vosotros os pasa algo volveremos al orfanato…?

-Mamá yo voy a ser de alta como tú o “no se sabe”…?

-Mamá yo ya no soy adoptada eh? Ya soy tu hija!



Mis hijos, como la gran mayoría de niños tienen una serie de películas y fotos en las que queda recogido cómo los conocimos, cómo fue nuestro encuentro y cómo se formó nuestra familia, pero  eso no es suficiente y cada día lo será menos, porque a medida que crecen necesitan y necesitarán saber más de su vida antes de todo eso, desde ese punto ya la conocen pero su vida anterior a nuestro encuentro también les pertenece, es parte fundamental de su biografía y llegará un momento que las preguntas sin respuesta les espoleen y nos será dificil responder a sus dudas por nuestro absoluto desconocimiento de su pasado, nuestra falta de datos de su familia biológica, de su historia anterior, de sus antepasados… y todas esas páginas en blanco con toda probabilidad les removerán y necesitarán buscar respuestas, porque necesitarán entender su historia previa y tendremos que estar ahí para ayudarles. Esta guía es para ayudarnos a dar contestaciones adecuadas aún si tenemos dudas de como hacerlo o si ignoramos la respuesta.







En esta guía de forma agradable y amena nos aconsejan decir siempre la verdad, hallar las palabras adecuadas, transmitirles el deseo de compartir sus sentimientos, adecuar las explicaciones a la edad, tomar la iniciativa, evitar los juicios de valor, dándonos ideas, trucos y consejos, alternativas y herramientas para contestar a muchas de sus dudas, e incluso estrategias para cuando esto nos pille desprevenidos o nos sobrepase.
En ella nos sugieren  usar recursos como cuentos, historias de otras personas y películas  no sólo para hablar de sus orígenes sino para poder hablar de los sentimientos y emociones que despierten en ellos situaciones que les remuevan. 
”La ficción y sus personajes también permiten a los niños y niñas identificarse, aunque sea temporalmente, con distintos personajes y no siempre y necesariamente con aquel con el que comparten una historia o unas circunstancias.
Ponerse en el lugar o “en los zapatos” de otra persona a través de la ficción permite experimentar sentimientos y sensaciones sin necesidad de pasar por la misma experiencia real, lo que estimula la empatía.”

Es un proyecto impulsado por la Federación de Asociaciones CORA. La Asociación ARFACYL. Desarrollado por el GRUPO AFIN (Universitat Autònoma de Barcelona)Coordinado por Diana Marre y Javier Álvarez-Ossorio.
Está elaborada por grandes profesionales  todas pertenecientes al grupo AFIN, las autoras de los textos son Beatriz San Román (“La aventura de convertirse en familia”,”Adopción y escuela”) Esther Grau del equipo CRIA, y  Natàlia Barcons del  Gabinete de Psicología GRAP y autora de un trabajo fantástico sobre adopción y síndrome alcohólico fetal.

Con sensibilidad  pero de manera realista, presenta situaciones dialécticas que seguramente vamos a tener que enfrentar y al estar más preparados podemos conducirnos con más seguridad y naturalidad con nuestros hijos en nuestras respuestas, algo que además ayudará a normalizar las situaciones y dará pie a que los niños sigan preguntando si reciben de nuestra parte una buena acogida  y disposición para resolver sus inquietudes porque seguramente muchas de sus dudas no podremos resolverlas, pero hasta para estos vacíos hay estrategias y recomendaciones en esta guía tan oportuna.


Mi particular caballo de batalla es la aceptación positiva de su madre biológica.
En este blog ya me he pronunciado sobre ello y sobre todo después de una conversación con Marga Muñiz Aguilar, escritora entre otras muchas cosas del libro “cuando l@s niñ”s no vienen de Paris” mi libro de cabecera y cabezazos durante muchos años, en la que me hizo ver la necesidad de que yo integrara de manera positiva y auténtica  a la madre de mis hijos por el bien de ellos y en plena reflexión me encuentro (porque esto tengo yo que elaborarlo),  esta guía me llegó a través suyo y en ella leo el siguiente párrafo hablando de la madre biológica:

"Es conveniente aclarar que, efectivamente, a lo largo de sus vidas, habrán tenido dos madres y dos padres, aunque no hayan ejercido simultáneamente
ese rol: “Cuando tu mamá de nacimiento te tenía en su barriga,y mientras estuviste con ella, yo no era todavía tu mamá, no te conocía. Después, una vez estuviste con nosotros, y todos los papeles decían que ya éramos tus padres para siempre, ella sigue siendo tu madre de nacimiento aunque no haga de mamá”."


Bueno, parémonos un momento, esperemos a que nuestras tripillas (al menos las mías) se detengan y sigamos reflexionando que con esta guía vamos a poder hacerlo.  Al menos tengo  frases de las que propone la guía para ir interiorizando todo este tema con el que tengo que hacer mudanza, cambiar por dentro toda la decoración y los muebles, porque ya he entendido que mis estancias no están bien compuestas en este sentido. Tengo que hacerlas habitables por y para mis hijos y me detengo en este punto porque sé que es compartido por muchas madres como yo, y porque sé que no va a ser de hoy a mañana. Pero por “ellos” sé que llegaré a hacerlo. 

Pero no es este únicamente el tema punzante que aborda esta guía, sino muchos otros,  por nombrar alguno el de los posibles hermanos biológicos, y si existen preguntas como “¿porqué me abandonaron a mí y no a ellos?” la posibilidad de las adopciones truncadas y “devoluciones” de niños adoptados, o la sospecha de que su adopción no fuera legitima, racismo, adicciones, maltrato y abuso, todas estas contingencias vienen recogidas en la guía y abordadas de forma valiente y abierta.

Además de interesante y práctica  está ilustrada por Antonia Santolaya (a quien pertenecen las ilustraciones que acompañan a esta entrada)y es gratuita. Os la podéis descargar desde el enlace, o haciendo click en la imagen  y os animo a que la difundáis entre quienes creías que puede hacerle falta porque necesitamos toda la ayuda posible y difundiéndola podemos ayudar a otras familias como la nuestra, padres y madres con un camino por recorrer lleno interrogantes y muy poca información. Al menos esto lo supliremos con formación.







Una lectura especial.Detrás de tu mirada. 2ª Parte

Abrir un libro a veces es exponerte, exponerte a abrir algo más que las tapas de un libro (incluso digital) a veces equivale a abrir estancias que dentro de ti permanecen cerradas o apenas visitadas, porque son zonas sombrías, porque son espacios llenos de recuerdos dolorosos que no has sabido elaborar, porque esas vivencias te huelen a rancio y piensas que nada tienen que ver con quien eres ahora, porque todos –y no sólo los niños que han sido adoptados- tenemos nuestra propia “mochila”, el sentimiento de abandono no sólo es privativo del hecho adoptivo, muchos de nosotros hemos sufrido desamparo de una u otra forma  y cómo esto puede afectarnos no sólo a nosotros sino también a nuestros seres queridos, a nuestros hijos, es una de las evidencias más importantes que expone esta novela. 

Es muy posible que te reconozcas en algunas de las circunstancias o te llegues a identificar con algunos de sus personajes, puede ser que por esos “caprichos del azar” asomen a tu vida en momentos oportunos y te impliques aún más profundamente en la trama de la historia y te sientas parte de ella, y entonces aún cuando no estás leyendo sus páginas sigues enganchada en la trama, reflexionando sobre la historia, reflexionando sobre tu historia. 

¿Somos lo que parecemos? ¿Nos creemos nuestra propia vida? ¿Es nuestra vida-para bien o para mal-, lo que creemos que es? ¿Hemos llegado a conseguir la vida que soñamos? ¿Somos los diseñadores de nuestra vida? ¿Nos sentimos responsables de nuestra biografía? Y si la respuesta es negativa... ¿A qué o a quién culpamos? ¿Seremos capaces de asumir como nuestros los errores y aprenderemos  a perdonarnos, sin excusas, sin rencores?

Detrás de tu mirada te conduce a la trastienda de la vida de sus personajes con los que es muy fácil identificarse por su sentimiento de humana fragilidad,  te da pistas y alas para tu propia reflexión, porque sus problemas y sus encrucijadas vitales  te  sitúan frente a los mismos letreros que uno mismo se encuentra en cada cruce de caminos, en cada decisión tomada o por tomar.
Vives al leerla las historias que se cruzan, llegas a conocer y reconocer  las emociones de las personas (en este momento  ya no quiero llamarles personajes) que buscan soluciones a sus conflictos personales, -y algunas las encuentran de manera sorprendente, de la mano de una enigmática figura: Teodora Mun que trasciende fuera de sus páginas-. Con ellos te implicas, empatizas, eres testigo de su búsqueda de soluciones en su fortaleza interior de como aprenden a buscar y hallar dentro de sí mismos lo que necesitan y quieren para sus vidas, para conseguir una vida plena.

Explorar dilemas y alternativas desde detrás de la mirada de otros, equivale en algunos momentos a abrir y ventilar conflictos y dificultades rancios propios, y explorarlos desde otra perspectiva. Ayudan en mi caso, el tiempo pasado y el momento propicio. 

A veces leer un libro te lleva detrás de tu propia mirada y te das cuenta de que después de leerlo muchas cosas no pueden volver a ser igual, tomas conciencia de ello y no  puedes permitirte que nada en ti permanezca estancado y siguiendo con la poética alegoría de la vida como un río, esta novela te impulsa a investigar la manera de conseguir a destilar esas emociones que parecen estancarse o arremolinarse e impiden que tu vida fluya.


Argumento del libro :


Ana es una periodista idealista y comprometida que trabaja como freelance. Clara, más introvertida, dirige una galería de arte. Ambas mantienen una amistad muy especial desde sus años de instituto. Ahora, al final de la treintena, después de haber tenido varias parejas Ana parece haber encontrado su gran amor, Pablo, padre de una niña. Clara, por el contrario, se casó muy joven con el único hombre de su vida, Javier, el alma de cualquier fiesta en sus años de estudiante y ahora un triunfador en los negocios. Ambos forman una pareja envidiable.
La maternidad, algo que no había estado presente en las agendas de ninguna de las dos mujeres, surge en Ana al compartir cada quince días la presencia de Marta, la hija de Pablo. Este hecho se convertirá en el detonante de una serie de conflictos entre ambos, que sólo lograrán superar con la ayuda de una enigmática terapeuta, Teodora Mun, que a través de Constelaciones Familiares, Flores de Bach, Tapping y otras técnicas de crecimiento personal les ayudará a llegar a soluciones totalmente inesperadas.
Entre tanto, Clara se da cuenta de que su relación con Javier, en el fondo, no le satisface, pero a diferencia de Pablo, él no quiere saber nada de terapias, por lo que decide tomar la decisión más difícil de su vida: separarse de Javier, de quien está profundamente enamorada.
El trabajo con Teodora la lleva  a la conclusión de que había vivido una relación tóxica cuando todos, ella incluida, creían que era una relación envidiable. Y ese había sido el principio del fin. Darse cuenta de esa realidad.  Ahora se sentía libre para amar. Sin ataduras, sin dependencias, donde el viento la llevara…Lo curioso fue dónde la llevó.
Al mismo tiempo, la llegada de Yanira y Yosef,  dos pequeños nacidos en un lejano país de África, va a suponer un cambio copernicano en las vidas, no sólo de Pablo y Ana, sino también de Clara y permitirá al lector/a vivir en primera persona las experiencias de una familia adoptiva cuyos hijos son de otra raza. El racismo y la xenofobia latente que viven con mayor crudeza cuando no van de su mano, la diferencia entre cómo se perciben ellos y cómo los perciben los demás… Pero también la fuerza del amor incondicional, la riqueza de la diversidad, el valor de ser quien uno quiere ser más allá de lo que otros quieran ver.
Además, a través de la búsqueda de sus propios orígenes, Ana nos descubrirá una apasionante y casi desconocida página de la historia de España. La de un grupo de mujeres protestantes que pusieron todo su empeño y esfuerzo en acabar con las desigualdades heredadas y, además, lo consiguieron.
La novela, en definitiva, es un canto a la libertad de ser uno mismo, independientemente de la familia, la raza, el género, la religión, o el lugar donde nos haya tocado nacer o crecer.





"Detrás de tu mirada". Una lectura especial. 1ª Parte

De cómo llegué a leerlo.

Desde hace años Marga Muñiz Aguilar ha formado parte de mi vida. 
Antes de adoptar leía cuantos manuales y libros caían en mis manos y andaba detrás de conseguir un libro cuyo título me tenía intrigada y que no podía encontrar ni por la red, ni en mi librería de siempre (luego he sabido que era por problemas de la editorial). Cada vez que salía de viaje preguntaba por él en los Corte inglés y fnacs  y librerías que me encontraba al paso,  "Cuando los niños no vienen de París " de Marga Muñiz Aguilar, encontrar ese libro se convirtió en un objetivo.
Y lo encontré de manera fortuita en Granada. Sucedió que tras dieciséis días sin salir del hospital donde Eduardo había sido operado de cáncer, y fuera ya de peligro, salí a airearme y pasé delante de una librería, me puse a ojear los libros de poesía, buscaba una buena antología poética (leer poesía es una necesidad casi espiritual que desde pequeña me inculcara mi madre) y traspapelado, al lado de “Las cien mejores poesías de la lengua castellana” me encontré de pronto y sin esperarlo “Cuando los niños no vienen de París”, Justo cuando no lo buscaba  porque a Eduardo le habían diagnosticado un cáncer que lo tenía seriamente en jaque, porque junto con otros muchos, nuestro expediente de adopción, llevaba más de once meses secuestrado en el consulado de Kazajistán -algo que al final resulto propicio-, y porque pocos objetivos me quedaban más allá que el de sacar adelante a Eduardo y a mi hermano también diagnosticado de la fatal enfermedad…
Y allí estaba…desde su portada me sonreían tres niños, simpáticamente dibujados  y fue como una señal de que todo iba a ir bien, -así la tomé yo-, de que Eduardo sanaría y que podríamos  seguir adelante con nuestras vidas y nuestros planes como así fue y antes incluso de lo que pensábamos… o no, tal vez como todas las cosas que parece que llegan a destiempo y luego te das cuenta de que cada paso recorrido te ha llevado justo a ese punto y en ese momento. Tal vez.

En estos últimos años he leído manuales, libros y artículos de Marga Muñiz. Soy su fan. En este blog y en algún otro ha quedado reflejado mi admiración por su trabajo, sus publicaciones y muchas de sus opiniones y artículos, gran parte de lo que he aprendido en temas adoptivos y post adoptivos lleva su firma y en los últimos meses si cabe aún más por diferentes circunstancias me han llevado a seguirla, a publicar sobre ella y a publicitarla en las distintas redes y cuando me enteré de que iba a publicar un libro, esta vez una novela, con el sugerente título "Detrás de su mirada" me puse a la espera… 
Llegó el día en que desde su web “Detrásdetumirada.com” se anunció que el libro ya estaba en amazón y me dispuse a comprarlo, mi contraseña de PayPal no funcionaba, ni el teclado, ni el ratón y tuve que posponer la compra y llevar a arreglar el ordenador cuyo disco duro estaba roto, con todo mi trabajo del último mes (curiosamente el mes en el que más había trabajado) y que no había tenido, como suelo hacerlo, la precaución de guardar. (Luego y gracias a un vecino increíblemente experto y amable he conseguido recuperarlo)
Por diversas razones se fue posponiendo la compra del libro y un día  en el que había decidido mirar el mundo con otras gafas decidí darme la mañana para buscarlas. Difícil empeño el mío. No me decidía por ninguna, en realidad no es que no me gustaran las gafas es que no me gustaba yo, desde hace tiempo apenas me paro a mirar mi reflejo y en la óptica el espejo me devolvía una imagen de una señora que no se parecía físicamente a la mujer esbelta y jovial que buscaba y las gafas-todas-, aún acentuaban más ese aspecto más bien apaisado y cetrino. No esperaba milagros -desde luego-, pero si al menos encontrar alguna que me hiciera verme más favorecida.
Desde un teléfono desconocido sonó mi móvil y con un acento geográfico inconfundible alguien me saludó con cercanía, como si me conociera. Era Marga Muñiz Aguilar…
Quería –según me dijo- hablar conmigo y regalarme su novela por la labor de seguimiento y divulgación que había realizado de su trabajo. Me sorprendió, me encantó conocerla, su ofrecimiento me llenó de felicidad, un regalo inducido por  algo que yo había hecho desde la admiración y el corazón, de forma altruista: compartir sus conocimientos precisos y sus reflexiones preciosas, No había barajado la posibilidad de hablar con ella.
A primera hora de esa misma tarde recibí el libro en versión digital en mi correo. Estaba impaciente por leerlo y lo colé inmediatamente al primer puesto de los tres que tenía por leer, pero -algo bastante raro- por alguna razón no encontraba el momento de empezar a leerlo, ni ese libro ni ninguno.
Los niños de vacaciones exigiéndome dedicación exclusiva y una gran decepción en uno de los aspectos que más llenaban mi vida en ese momento, me impedían dedicar mi mente a otra cosa que no fueran ellos: los niños y cuando al fin los acostaba mi cabeza no se concentraba en otra cosa que el buscar sentido a procederes absurdos de personas a las que admiraba y a las que le había entregado lo más preciado que tenía: tiempo e ilusión.
Andaba un poco saturada de temas adoptivos y postadoptivos,  -casi todo lo que leo últimamente son manuales o ensayos- y tenía ganas de perderme en los entresijos de la novela, aunque también tocara el tema de la adopción.

Una tarde incluso llegué a fotocopiar 25 páginas del libro para llevármelas a la playa, las grapé y metí en un sobre de plástico para que no se mojaran…y me las olvidé en casa. Al día siguiente como tuve la precaución de meterlas lo primero en la bolsa de playa, junto con mis viejas gafas y mientras los niños jugaban entre ellos con la arena pude por fin empezar la novela. Enseguida agoté las páginas que llevaba impresas en las que apenas me hacían un a introducción a tres de los personajes principales, me gustó cómo  se iban presentando ante mis ojos, cada uno con su propia voz. Sentí que me iba a atrapar. El gusanillo ya estaba dentro.

Esa tarde un mensaje entró por whatsapp era Marga Muñiz, había leído el post sobre el cumpleaños de Nacho "Cumpleaños, ausencias y presencias" y quería en vez de escribirme un comentario hacérmelo de viva voz. Así es ella, hablamos y en una conversación cargada de cariño y respeto me mandó al rincón de pensar de la mano de sus propias e intensas experiencias. 
Y en otro orden de cosas, cuando le comenté que apenas había podido empezar su novela pese al interés que tenía, me dijo que seguramente aún no había llegado mi momento para leerla, que tal vez necesitaba de esta conversación que habíamos tenido para entenderla mejor…
Y tenía razón.

Reaprender a escuchar jugando


A menudo tenemos la impresión de no ser escuchados, de no ser atendidos, nosotros mismos en cualquier conversación parece que más que a escuchar lo que hemos aprendido es a poner la oreja, dejamos la oreja puesta con la actitud de escucha en piloto automático y o bien nos ponemos a pensar en qué vamos a contestar, o en cómo exponer nosotros nuestra experiencia o volamos con la mente a nuestras cosas o sencillamente, "nos conectamos a masa"...(a veces somos capaces de hacer creer a alguien que le estamos escuchando mientras seguimos atentos a la pantalla de la televisión de un ordenador o una tablet o un periódico)

Partamos de un principio elemental: hay diferencia entre oír y escuchar. El escuchar puede definirse como el proceso por el cual el lenguaje hablado es convertido en significado en la mente.

Escuchar, entender lo que oímos no es fácil, a veces es cuestión de actitud.

Dejándonos aparte nosotros, los adultos -pero no muy aparte- nos asombra que los niños parecen desarrollar una sordera selectiva, escuchan lo que quieren o les interesa y a veces si están jugando o hay tecnología de por medio ni siquiera eso.

Usemos pues los juegos y las nuevas tecnologías para iniciarles en ejercicios de escucha activa y discriminación de sonidos, en la calle, la casa o el campo, juguemos a saber distinguir los sonidos. Juguemos a entender lo que oímos, juguemos a escuchar.


Jugar a adivinar sonidos.

Eres capaz de distinguirlos todos?


Los sonidos del cuerpo humano:









Los sonidos de casa:






Los sonidos de los trasportes:










Aprender a escuchar la naturaleza.






"De todas las funciones lingüísticas básicas, es el escuchar la primera en desarrollarse. Este desarrollo se inicia en el interior del mundo familiar y cuando encuentra en él condiciones favorables, se advierte luego en la comunicación de los niños con sus pares y profesores, una vez iniciada la etapa preescolar y básica. Sin embargo, tal como lo señalan Kean y Personke (1976), el interés de los niños por escuchar decae bastante y “la mayoría que entró en el colegio con un mejor desarrollo del escuchar que del hablar, abandona sus estudios escolares con un mejor desempeño en el hablar que en el escuchar”.(Cecilia Beuchat)


Sabemos cómo ayudar a nuestros hijos en el desarrollo de la escucha activa. ¿A qué niño no le gusta que le cuenten o contar un cuento? Los libros son unas herramientas estupendas para interactuar con los niños. Leerles o contarles cuentos y aún mejor que ellos nos cuenten un cuento a nosotros.  Enseñarles a escuchar, a entender lo que oyen y que aprendan a ordenar las historias para luego contárnoslas, les harán doble beneficio: aprender a organizar sus pensamientos y sentirse escuchados.

Ayudarles a aprender a escuchar y mantener y desarrollar ese aprendizaje de escucha activa en nuestros hijos y de paso tampoco estaría mal el recordarlo y practicarlo los adultos, que a veces parecemos pensar en lo que nos están contando y en realidad estamos pensando en lo que vamos a responder, en el mejor de los casos. Entono el mea culpa.

Sin libros ni vídeos, sólo con la imaginación.

Un juego muy divertido:
A quien le toque (da igual niño o adulto) tiene que levantarse y salir de la habitación o apartarse de la "reunión", piensa en un sonido y hace como que lo esconde en su mano.
Cuando vuelve abre la mano y emite el sonido.
Hay que adivinar de qué se trata y si no  se identifica, el niño tiene que darnos pistas onomatopéyicas acompañadas de mímica.




He encontrado este cuadro , ninguno de los pasos es tan fácil como a simple vista parece, a veces falla uno a veces no pongo en practica ninguno (sobre todo estoy viéndome cuando se me echa la hora encima y estoy haciendo la comida que no está saliendo cómo esperaba o cuando esperaba y que resulta ser siempre el momento favorito para contarme justo las cosas en las que más atención tendría que poner...)




Más sobre escucha activa: http://edukame.com/escucha-activa-ayudar-a-entender-lo-que-le-pasa-al-nino#

En una próxima entrada : 

El libro: "Cómo hablar para que sus hijos escuchen y cómo escuchar para que sus hijos le hablen"








Su historia.Una ardua tarea

Por Brenda Padilla


Brenda es oriunda de de EE.UU. y reside en España desde hace más de 20 años. Trabaja en medios de comunicación e impartiendo cursos de oratoria y formación intercultural, Yo tuve la suerte de conocerla en Granada gracias a un taller que organizó AFAM y que ella impartió que se titulaba "Temas importantes temas difíciles" sobre la historia de nuestros hijos, en aquel taller nos explicaba que Los niños necesitan saber, necesitan conocer su historia por dura y difícil que esta sea, lo fundamental es primero asumirla nosotros para luego poder trasmitírsela a ellos con naturalidad y ofreciendo datos acordes con la edad de nuestros hijos.

Ayer en una conversación, que agradezco profundamente, con Marga Muñiz al hilo de mi último post "Cumpleaños ausencias y presencias" descubrí además que no basta con ser neutral y apartar la carga emocional, ni tratar de ser natural para trasmitirles mis hijos su historia, tengo por el bien de ellos, además que congraciarme con ella, llegar a comprender y ser capaz no ya sólo de no juzgar a la madre biológica de mis hijos sino aprender a integrarla en nuestras vidas sin atisbo de desafecto alguno por mi parte, que esa naturalidad con la que ahora les hablo no sea fingida. Qué difícil misión. A veces creo que para los padres y madres adoptivos hay una exigencia de perfección moral tan grande que aunque aspire a ello -también en otros aspectos de mi vida-  algunos momentos me parece un esfuerzo titánico.




Vídeo procedente del canal Adoptados.org



Hay un ejercicio muy interesante en el libro "Detrás de la Máscara - Comprendiendo a los Adolescentes Adoptados" (sólo en inglés) de Debbie Riley. Según esta experta en adopción es sumamente útil pedir a un adolescente adoptado - sobre todo delante de sus padres - que cuenta la historia de su adopción.


Esto es lo que dice Riley:

"Al contar la historia de la adopción muchas veces se descubre lagunas importantes en la comprensión o la transmisión de información. En algunos casos, es evidente que los padres no han contestado de forma adecuada a las preguntas que han ido surgiendo durante el desarrollo del niño. Demasiadas veces, puede que hayan compartido la información, pero debido a la carga emocional de la información y/o el temperamento o la fase del desarrollo del niño, fo fue procesado o interiorizado por el pequeño. De hecho, lo más frecuente es que el adolescente presenta una historia llena de huecos. Puede que el padre dice, 'María, te dije que si conocí a tu madre biológica cuando naciste y que su nombre es Elena.' El niño puede contestar con indignación, 'No lo hiciste. Nunca me dijiste que sabías su nombre.'"
Es por eso que los expertos nos dicen una y otra vez que tenemos que hablar de la adopción a lo largo de la infancia de nuestros hijos. No puede tratarse de prepararnos por ese gran momento en el que le decimos que es adoptado. Tampoco podemos quedarnos en la etapa del "cuento", ese cuento tan bonito que comienza con nosotros, con nuestro viaje, con el momento en que le conocimos.
Hay que ir más allá para hablar de todo. Hay que comenzar desde el principio, en el momento del nacimiento del niño o antes incluso - para hablar de la concepción, del embarazo, de las posibles circunstancias de sus progenitores, de su familia de origen, de su país de origen, del mundo en el que iba a nacer, en el que nació al final.
Es fácil olvidar lo difícil que es para un niño comprender la vida, los miles de conceptos tan complejos que hace tiempo logramos comprender nosotros. Es difícil imaginar cuantas veces un hijo necesita volver a hablar de los hechos de su vida cuando son tan complicados, llenos de informaciones muy difíciles de asimilar.
Otra cosa muy importante es el factor emocional. Riley habla de la "carga emocional" que tiene la información a veces. Algunos hechos de la vida de nuestros hijos les van a crear un especie de "shock" al oírlos porque no van a ser lo que esperaban ni lo que querían oír.
Hablar no es algo que hacemos una vez, ni dos. Tampoco se trata de buscar momentos "perfectos". Es algo que se hace con normalidad y naturalidad siempre y cuando surga la necesidad. Y si no surga la necesidad de forma natural, como padres, buscaremos la forma de hacer surgir conversaciones importantes y necesarias.
Mejor que lleguen a la adolescencia con una base sólida, comprendiendo bien su historia y fuertemente equipados para interpretar los hechos de la manera más sana, madura y positiva posible. Puede suponer la diferencia entre una adolescencia tormentosa o un periódo quizás un poco más difícil de lo normal, pero que cabe dentro de la normalidad.
Así que, mejor no esperar a la adolescencia para hacer esa pregunta tan importante. Mejor pedir a nuestros hijos de vez en cuando que nos cuenten la historia de su adopción, de su vida. Solo así vamos a conocer lo que realmente saben y lo que de verdad comprenden.