Nos han dado la primera evaluación de nuestra hija Diana, que llegó a España el 23 de diciembre y empezó el colegio el día 11 de enero, con apenas poco más de dos meses de clases a estas alturas del curso, las notas en si podían ser anecdóticas ya que con tan poco tiempo no se puede exigir ni pedir rendimiento académico para una niña que cuando llegó no hablaba español que nunca estuvo escolarizada, que nadie enseñó a escribir, a leer o a contar más allá de los dedos de la mano y que para ponerlo más difícil ni siquiera el alfabeto era el mismo ya que Diana estaba acostumbrada a ver (que no a leer) letras del alfabeto cirílico o kazajo. Han sido y serán sin duda las notas más memorables de mi hija, aun con sus tres suspensos en lenguaje, matemáticas e inglés. Dejaremos a parte el inglés del que nada esperábamos porque por sentido común es una asignatura que debemos posponer. No me llena de orgullo las calificaciones sino las notas al pie que su tutora ha tenido la gentileza de es...