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El mar y la risa

(Fotografía de la obra de Aurora Rumí: http://aurorarumi.blogspot.com/)
Hace unos días Diana, mi hija de 7 años, me preguntaba cuando iríamos a bañarnos al mar, vivimos muy cerca de la playa y está deseando meterse en el agua, yo le explicaba que ahora está muy fría y que tendríamos que esperar a que hiciera calor, que pronto iríamos a jugar a la playa pero que bañarnos sería más adelante en verano. Me dijo que le daba miedo porque no sabía nadar, le explique que le enseñaríamos y que mientras se ayudaría de unos flotadores, que no se preocupara. La verdad es que hace unos meses le daba miedo la ducha y sentía pánico cada vez que le lavaba la cabeza y el agua le caía por las orejas, hasta que comprobó que no pasaba nada porque se le mojaran pasamos unos cuantos malos ratos, -a su hermano todavía le pasa y pilla cada berrinche cuando le tenemos que mojar la cabeza que quien lo oiga pensará que le debemos estar torturando-. Luego me preguntó si había peces en el mar y si eran muy grandes, le dije que si que había pero que eran muy pequeñitos y bonitos y que no hacían daño, ni daban miedo, que los grandes estaban muy muy lejos.
Entonces su preocupación fue la de quien habría en la playa le dije que lo mismo habría mucha gente o poca, dependiendo del sitio, o del día que fuéramos, en seguida me dijo que a ella le daba vergüenza tener que bañarse en braguitas delante de la gente y le dije que no se preocupara que para bañarse había trajes especiales de baño y me dijo ¿en traje? (la verdad esque no pude contener la risa por tanta inocencia), “no hija no, en bikini o bañador”, y le expliqué en que consistía, como todas estas elucubraciones me las estaba haciendo un domingo por la mañana ,las dos remoloneando en la cama, más tarde le enseñé en el ordenador en qué consistía un traje de baño de chica y de chico y está deseando que le compre uno ( ah, y para Nacho también, todo me lo pide también para su hermano)
Ahora estamos considerando el apuntarlos a clases de natación o tratar de enseñarles nosotros, como están recién llegados, nos parece más importante pasar mucho tiempo juntos, y las tardes -que es cuando podríamos llevarles ya que Diana tiene colegio por las mañanas- se nos va en hacer deberes, merendar y jugar porque ahora estamos los cuatro, a finales de abril me incorporo al trabajo y no se si en mayo habrá cursos o lo que haremos entonceso cómo nos organizaremos.

De momento me parece mucho más importante “hacer familia”, el apego y crear vínculos son los temas que me parecen mas primordiales y peliagudos nuestros hijos son muy cariñosos, cariñosos y también muy zalameros en otras ocasiones, esa es la cara amable, luego está la cruz: cuando nos toman el pulso y nos llevan al borde de los nervios y nos dejan allí, con los pies colgando y la frustración asomándose socarrona por los rincones, la firmeza y la disciplina a veces dan mucha pereza, pero la pereza no tiene hueco en esta etapa y aprender a dosificarla y dosificarnos y aplicarla la mayoría de las veces es agotador.
Cuando en lo concerniente al apego leo conceptos como “apego inseguro”, “niños velcro”, “niños teflón” (“La aventura de convertirse en familia” de Beatriz San Román), que ahora mismo reconozco tan claramente en nuestro hijo Nacho, me preocupa muchísimo no conseguir vínculos afectivos sólidos y aunque consigamos establecer vínculos, no conseguir un apego “de calidad” y quedarnos en ese tanto por ciento alto que Ruskai Melina (“Cómo educar al niño adoptado”) define como punto intermedio entre los que no están desvinculados pero tampoco están apegados a sus padres lo que conlleva a veces problemas de índole mas seria sobre todo en la adolescencia (que yo ya no veo tan lejana, por Diana)
Hemos batallado tanto por formar una familia que me doy cuenta de que aquella lucha eran los preliminares, ahora empieza la de verdad sin hipótesis sin espejismos platónicos ni románticas ideas, praxis y solo praxis y mucha ilusión -eso si-, y por descontado el cariño a espuertas.
Ahora hay que “hacer” familia, nosotros como timón y guía y nuestros grumetillos de carne y hueso, nuestras cartas de navegación son nuestros valores y lo que queremos fomentar en nuestros hijos.
Mi madre ( mi timón y mi guía) decía que los hijos, si estaban sanos, venían SOLO con cinco sentidos y que de los padres dependía completarles ayudándoles a desarrollar los otrs dos que completan a un ser humano: el sentido común y el sentido del humor que son distintivos del ser humano.
La verdad es que la risa es el camino mas corto entre dos personas.

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