Nacho se chupa el dedo, bueno, los dedos porque lo mismo le da el derecho que el izquierdo y suele acompañar su paladear con un trasiego en las orejas, casi siempre en la contraria al dedo que se mete en la boca ¿casi siempre? Si, tiene una oreja favorita, así que si la postura le invita a chuparse el dedo contrario a veces se las arregla para agarrársela aún en posturas imposibles, hay ocasiones en que se pasa la mano por detrás de la cabeza y se coge la oreja favorita que me la tiene que parece de goma, da grima ver cómo se la arruga, pliega y retuerce mientras chupetea. Tiene casi tres años y hasta ahí puede parecer algo dentro de lo normal, sobre todo en niños que han vivido en casas cuna, todos los que conozco –exceptuando uno que ahora no recuerdo si lo hace- tienen la misma manía o costumbre en distintas modalidades, por ejemplo Luba y Lucas (los dos kazajos pero de casas cuna, regiones y razas diferentes – esto lo digo por si culturalmente podría influir-) se meten dos de...