Otra forma de aprender es posible.

En la charla  que impartió la psicóloga Elena Borrajo a través del Instituto Familia y Adopción, (y cuyo resumen lo tenéis en la entrada anterior a esta reseña)  nos recomendó tres libros: 

“El niño abandonado” de Niels Peter Rygaard.  De la editorial Gedisa.



Con un tono optimista y esperanzador y su  estilo sencillo y directo, al alcance de todos, la escritora (autora también de ”Cuando l@s niñ@s no vienen de París”) evidencia en este libro, que en el proceso de aprendizaje intervienen dos elementos: el que aprende y el que enseña.. 

“Supuestamente el papel del docente es facilitar el aprendizaje, con lo cual puede concluirse que si no hay aprendizaje, no ha habido enseñanza. 
Sin embargo, la tarea educativa actual no se centra en enseñar ni en aprender sino en evaluar. Y evaluar es importante pero debería servir sólo como diagnóstico para ayudar a aprender.”

Es un libro dirigido sobre todo a los padres y madres  que estén dispuestos a ayudar a sus hijos en el -a veces difícil y asincrónico- proceso de aprendizaje a base de imaginación, creatividad y paciencia, dándo pautas para ayudar a nuestros hijos con tareas cotidianas, a  desarrollar habilidades como la memoria, la concentración o el razonamiento abstracto,(todas ellas tan necesarias )  mediante actividades sencillas y habituales, proponiendo  en el libro muchas de estas actividades - al alcance de todos- y los objetivos que se persiguen al realizarlas y ofreciendo recursos para encontrar muchas otras con direcciones de páginas web, películas, etc. Puntualizando que no se trata de que los padres nos convirtamos  en profesores de apoyo, sino que usemos actividades cotidianas de la familia (un paseo por el campo, por ejemplo) para ayudar al desarrollo de las habilidades cognitivas de nuestros hijos. Buscando sobre todo que el niño aprenda por el gusto de hacerlo y no por recibir recompensas, promoviendo así que nuestros hijos sientan que el aprender es divertido, no algo mecánico o memorístico sino fundamentalmente experimental.
Con este libro la autora nos recuerda que pese a que vivimos en una sociedad cuyo fin es llegar  a objetivos curriculares claros y marcados,  no debemos olvidar la importancia del camino para lograr la meta y que además de los objetivos es importante aprender con risas y juegos, disfrutando en el camino.
Con los recursos de “Aprender de otra forma es posible” Marga Muñiz Aguilar no solamente nos ayuda a entender procesos y problemas que pueden influir en las dificultades de nuestros hijos sino que nos enseña a ayudarles a aprender y nos ayuda a los padres a aprender cómo enseñarles.

Comportamientos inadecuados y déficit en el desarrollo.

El sábado tuve la suerte de asistir online a la charla “¿Qué hay detrás de los pequeños robos/hurtos y las mentiras que algunos niñ@s y adolescentes hacen?” Que impartió de manera virtual la Psicóloga Elena Borrajo por iniciativa del Instituto familia y adopción.
Nos encontrábamos en el aforo madres y padres con hijos de distintas procedencias, de distintas edades y con distintas dificultades que durante tres horas tuvimos la ocasión de escuchar e identificar problemas y dificultades con las que batallamos.
Todos sabemos que la institucionalización es lesiva para los niños, pero tenemos que ser conscientes de que la edad en la que adoptamos a los niños puede no ser privativa de su conducta o de sus problemas de desarrollo. Hasta hace poco creíamos que según la edad  o el tiempo de permanencia en el orfanato, los niños podían haber estado más o menos expuestos a deprivación y podían haber internalizado conductas morales distintas a las nuestras (por ejemplo: robar para vivir es normal)
Pero los problemas de conducta se dan también en niños que apenas han estado en un orfanato y que llegan a la casa adoptiva muy pequeñitos, con apenas meses. ¿Cómo es posible?
Porque la deprivación también puede ser intrauterina.
El cerebro de un bebé que se esté desarrollando en el vientre de una mujer adicta, o que no se cuide en el embarazo puede resultar perjudicado. Es frecuente que niños con un desarrollo emocional o moral o cognitivo deficitario tengan el hipocampo más pequeño que los niños que han tenido unos cuidados prenatales  adecuados.
Recordemos que el hipocampo es la región del cerebro que, entre otras cosas, regula las emociones y para entender bien de que se trata en el Instituto familia y adopción nos remitieron al fantástico libro de Rosa Mª Fernández García. Entre hipocampos y neurogénesis ¿Por eso le cuesta tanto aprender a mi hijo? cuya reseña publiqué recientemente.

Así pues las conductas disrruptivas no tienen en ocasiones, nada que ver con la edad en la que fueron adoptados nuestros hijos.

Quisiera hacer llegar lo que escuché en esa conferencia al mayor número de familias posibles para que -como a mí-, les ayude a entender un poquito mejor a sus hijos, tangan la edad que tengan, llegasen  de donde llegases y a la edad que llegasen.

En ella, la Psicóloga empezó hablando de la empatía y la definió como “la capacidad de sentir el cerebro del que tenemos enfrente”, explicando que, por ejemplo los bebés están tan concentrados en cubrir sus propias necesidades que no pueden ser empáticos y nos explicó también de manera clara el porqué y cómo  ocurre la omisión del proceso de empatización en muchos niños que han sufrido abandono o han estado institucionalizados desde muy pequeños. 
Estos niños permanecían solos en la cuna si lloraban y, a diferencia de los bebés que han sido cuidados por su madre, al llorar no ya sólo son atendidos y consolados cuando lo necesitan, sino que su madre les va a ir reflejando de manera natural sus emociones: cuando llora, cuando ríe, quien le cuida  le va contando lo que le sucede (cuando se asusta por ejemplo le dice “ ¡ay pobre, que susto se ha llevado mi niño!” ) Estos gestos tan naturales van a ayudarle a modular sus emociones, gestos de los que seguramente los niños institucionalizados  no han gozado, por lo que muchos de estos niños ni siquiera son conscientes de sus propias emociones. 
La mayoría de los problemas o dificultades con los que nos encontramos son producto del déficit emocional de nuestros hijos, a veces no es (o no sólo es) un problema de apego, sino que puede tratarse de un problema de desarrollo alterado. Esto significa que su desarrollo físico puede no estar equiparado  con su desarrollo psíquico. Algo que suele resultar bastante desconcertante.
Esto es importante y creo que -como a mí- va a ayudar a arrojar luz en muchas familias que no entienden muy bien que sucede. 
El desarrollo personal se sustenta en campos tales como lo cognitivo, lo social, lo moral, los sexual, lo emocional y por su puesto lo físico.
Pero el gran problema es cuando este desarrollo se encuentra alterado y nos encontramos con un chico de 13 años con un físico de 12 ( o superior) un desarrollo emocional de 4 , uno sexual de 8 y el desarrollo moral que correspondería a un niño de 2 años (recordemos que la charla se trataba de porqué mienten y roban los niños, o sea del aspecto moral del desarrollo)

Tenemos un niño de 13 años  y le pedimos como a un niño de 13 años y obtenemos comportamientos y respuestas completamente asincrónicos, porque se comporta moralmente como un niño de 2 años y  con sus 13 años de vida puede que sea un niño incapaz de mantener la norma más allá de que el adulto esté presente, (por ejemplo: quiere una cosa y la toma y no prevé las consecuencias).
La Psicóloga  nos habló de las fases de desarrollo moral de los niños, nos dijo también que el desarrollo moral está muy unido al cognitivo.
la 1ª fase  es la de los bebés.
El ejemplo anterior  (quiero algo y lo cojo) se ubicaría en una fase 2ª  (propia de niños de hasta más o menos 2  años).
 La 3ª fase  de desarrollo sería aquella en la que se encontrarían los niños que son capaces de no realizar una acción si hay un castigo.
La 4ª fase es en la que son capaces de elaborar el pensamiento “si hago esto y mamá me descubre se va a enfadar “ y por eso dejan de hacerlo. En esta fase empezarían a tener en cuenta a los demás.
Y la fase (y ansiada)  es aquella en la que empiezan a no hacer lo que está mal porque ellos se sienten mal, no hace lo que sabe que es malo sobre todo por él mismo. Fase que suele darse a partir de los 8 años en niños de evolución normal.

Llegado a este punto la psicóloga nos advirtió que para evitar que los niños no hagan lo correcto, independiente de la edad física que tengan, vamos a tener que vivir muy vigilantes para evitarles la ocasión de infringir las normas  y que igual que para un problema de una discapacidad física somos capaces de adaptar nuestra casa, tendremos que adaptar nuestra vida a una incapacidad psíquica, porque es necesario reducir los riesgos al máximo y enseñar a modularse, una manera sería establecer una tabla de consecuencias lógicas que ellos interioricen y así aprendan que sus actos van acompañados de consecuencias y que vayan acompañados a la vez de emociones: si haces esto tú te sientes luego mal y a mí me provoca enfado, tristeza, etc, dándoles constantemente pautas morales, siendo muy conscientes de la moralidad que les inculcamos.
Por supuesto que la comprensión no debe estar reñida con la firmeza y en esto hay que ser muy constantes y  que sus actos siempre tengan consecuencias  (acordes con ellos) sin ceder. Es aconsejable establecer pocas normas y cuando las interioricen pasar a otras, independientemente de la edad.
(Personalmente nunca creí que fuera tan difícil enseñar a un niño la -para mi-, tan clara relación acto-consecuencia, y cuatro años después lo mismo con ,mi hija de 11 que con el pequeño de 6 sigo intentándolo con escaso éxito.)



Es importante valorar el autoconcepto del niño.

Hablando en términos generales, si nuestro hijo tiene un concepto de si mismo pobre, puede hacer “cosas malas”, o suele rendirse porque piensa que el no vale y que es un fracasado así que lo que hace es fracasar.
Por esto hay que reforzarlos mucho en lo positivo, esto suele funcionar mejor que los castigos, aunque esos refuerzos sean en cosas insignificantes para nosotros o aunque nuestros hijos sean mayores. 
Hay que “exponerlos al éxito” es decir, tenemos que identificar las habilidades del niño y si, por ejemplo, dibuja bien apuntarlo a clase de dibujo para que potencie lo bueno y le ayude a remontar su baja autoestima. Trabajar en lo que hace o se le da bien y reforzarlo minimizando lo que hace mal y que no sea transgresivo.
Todos los niños prueban la transgresión de las normas ( tan común sobre todo en la adolescencia) lo que nos tiene que poner en alerta es la frecuencia de esta transgresión y si no funcionan los recursos y estrategias familiares  hay que cambiarlos y pedir ayuda.
Hay que tener especial cuidado con sus mensajes, “soy malo”, “soy tonto” y con nuestros mensajes de refuerzo a esto porque un niño que no se sienta aceptado (y es muy común que así sea) se sentirá excluido, un niño que piense que es malo “ejercerá” de malo. Por ejemplo, y  aunque parezca lo contrario, un niño “chulo” que nos parece engreído, nos está mostrando  un síntoma de baja autoestima.


Es muy importante trabajar con ellos en el “autogobierno” en base a la aceptación y al refuerzo positivo, porque muchos niños no son capaces de autoregularse ellos solos, de organizarse emocionalmente, no son autónomos y tienen que contar con la presencia continua de un cuidador (la constante vigilancia y presencia de la que antes nos había hablado). Por esta razón el paso al instituto puede ser desastroso para un niño que no se autogobierne, porque el instituto pide que te organices solo y no existe una persona de referencia con una fuerte y constante presencia que es la que necesitarían los niños para ayudarles a regularse.
Los niños que sufren problemas de apego o de desarrollo o las dos cosas, independientemente de la edad que tengan, independientemente del momento en el que fueron adoptados necesitan sentirse aceptados, y tienen que ser constantemente supervisados, porque no son capaces de autoregularse, o de interiorizar las normas ni las consecuencias de transgredirlas.
Medir nuestra empatía, ser firmes y constantes, a la vez que sustentadores, apoyo profesional colegios e institutos pequeños y mucha presencia y vigilancia fueron los consejos que esta estupenda profesional nos transmitió así como el mensaje de que “el paso del tiempo ayuda”.
Nos aconsejó la lectura del libro “El niño abandonado” de Niels Peter Rygaard y "Otra forma de aprender es posible", de Marga Muñiz Aguilar, autora a la que en diversas ocasiones hemos hecho referencia por sus publicaciones sobre orientación y recursos  para padres adoptivos y que es escritora también de "Cuando l@s niñ@s no vienen de París".

Espero que quien lea este resumen, le sirva de ayuda , el conocer un poco más sobre las posibles causas de conductas ya no solo morales, sino cotidianas, de nuestros hijos. 
Estoy muy agradecida al Instituto Familia y adopción por organizar esta estupenda charla y a Elena Borrajo por arrojar tanta luz en nuestra a veces un poquito complicada vida familiar.








Éxito escolar y déficit cognoscitivo

Desde que decidimos adoptar siempre ando buscando libros, textos, información sobre temas que podían ayudarme en mi faceta como madre, y muchas de las cosas que leí me han hecho estar más alerta de posibles problemas y dificultades con las que podíamos encontrarnos en esta “pista de dos circos” (no es un lapsus) en la que a veces se convierte nuestra familia. 
A parte de la hipervigilancia con la que viví los primeros tiempos de mi maternidad  todos aquellos libros, toda aquella información me ha servido lo mismo que si me hubiera metido a torera y hubiera aprendido a torear en un curso a distancia. Hasta que no te pones delante de un toro no tienes ni idea de lo que puede pasar…Y yo me puse delante de dos a la vez, y pese a ser hermanos biológicos dos seres con edades distintas, vivencias distintas, caracteres distintos y  diferentes habilidades.
No nos hemos librado de que nos den más de un revolcón por saber colocar perfectamente el capote  ni la espada,  ni por saber mover la cintura para hacerles una verónica o una chicuelina o cualquier otro pase de los muchos que ha habido que hacer durante este tiempo con aguante torero... 
"De nada sirven las lecciones" -escribía hace poco una madre-, y yo llevo poco tiempo lidiando en esta plaza (a veces me parece imposible que sólo haga 4 años que formamos nuestra familia) y aunque leí mucho sobre orientación y recursos  para la post adopción está claro que la suerte de varas,-que es la que se realiza a caballo y sirve para medir la bravura del animal y dosificar sus fuerzas para la lidia…- me la suelen hacer a mí.
Vale, hasta aquí los símiles taurinos, que aunque procedo de familia muy aficionada a los toros yo en cambio siempre  me puse a favor del toro y a la primera corrida que fui me tuve que marchar nada más empezar a sangrar el pobre bicho, pero es que la analogía me viene al pelo, porque mis hijos enseguida me tomaron las medidas y ¡A veces me siento como una vaquilla en plena tienta!
De todas formas lo que leí, lo que leo, sirve más bien para darme cuenta de cuánto ignoro, más que para proporcionarme  estrategias, tal vez por eso les llaman libros de orientación, porque te orientan sobre posibles circunstancias y te dan una idea de lo que puede estar pasando, pero hasta ahí llegan, porque los temas suelen ser tan complejos como lo de aprender a torear.

En el enlace ¿Actitudes o aptitudes? hay una entrada basada en el libro de Marga Muñiz Aguilar “Cuando los niños no vienen de París sobre el “Déficit cognoscitivo acumulativo”, la leí y releí con muchísima atención y porque su libro me parece muy recomendable, utilicé su reseña para  informar en este blog de dicho problema,  como leí ochenta reseñas y artículos que hablaban sobre ello cuando mi hija mayor empezó a tener problemas de aprendizaje en el colegio, tenía 7 años cuando fue escolarizada por primera vez, no hablaba una palabra de español y no conseguimos que nos la escolarizaran en 1º- un año por debajo de su edad-, tal vez si la hubieran escolarizado en ese curso hubiera aprendido a leer, escribir, sumar, restar y todo lo demás, despacio como corresponde a ese curso (en el que hoy se encuentra su hermano) el no hacerlo así nos trajo un millón de complicaciones, todas salvadas gracias al tesón y la valía de su maestra de entonces. (Si os apetece saber más usar  este enlace: nuestras primeras notas.)
Pero tanto esfuerzo fue un mal comienzo y una muy mala base.
Después, poco a poco con mucho trabajo y el esfuerzo de mi hija   ( apoyándonos siempre en unas maestras estupendas) conseguimos superar escollos académicos y hoy  en 6º de primaria, en las puertas del instituto, hemos llegado a tener unas notas por encima de la media ¡Bien!.....¿Bien?... 
Pues no. 
Porque mi hija a base de esfuerzo, a base de estarle muy, pero que muy encima lleva sus deberes al día y saca sus exámenes con buena nota…y eso no significa que mi hija esté aprendiendo, ni que de verdad “esté progresando adecuadamente”.
¿Por qué? Porque fallan los cimientos, porque flaquea la organización de base de su conocimiento. El aprendizaje  sirve  cuando un resultado aprendido en una situación, es recordado y logramos aplicarlo en una situación nueva. Y se aplica a todos los aspectos y estilos cognitivos,  y hay que estar atentos porque muchas veces se llega a confundir  un problema  de déficit con falta de madurez o experiencia.
Me parece que sería importante desligar los éxitos académicos o el fracaso escolar a los déficit que arrastran nuestros hijos en su mochila porque ni todo niño adoptado lo sufre, ni todo el que fracasa lo padece, ni todo el que logra buenos resultados está exento de ello. 


Esto -que espero sea útil a otras madres y padres-, es un ejercicio de interiorización de las dificultades que vengo observando en mi hija, que  por mucho que pueda llegar a llamarse déficit (aún no diagnosticado) no la hace ser una persona menos valiosa sino algo más compleja, y normalizar estas dificultades, no nos hace ser menos conscientes y sí menos vulnerables.



¿Qué hay detrás de los pequeños robos/hurtos y las mentiras...?

¿Qué hay detrás de los pequeños robos/hurtos y las mentiras que algunos niñ@s y adolescentes hacen?








Charla coloquio con Elena BorrajoDesde Barcelona y el ordenador de tu casa

Pequeños o grandes hurtos, mentiras, desafíos, pueden ser la causa de sufrimiento para muchas familias, que ven como sus hijos e hijas no se comportan como ellos consideraban moralmente esperable. Sentimientos de traición, desilusión o enfado, pueden generarse entre papás y mamás a los que no se le han dado más hipótesis explicativas para estas conductas, que las de: “es malo” "no respeta nada ni a nadie" “no nos quiere” o “no le importamos realmente”.

Sin embargo, comprender el desarrollo moral de las niñas y de los niños que no han tenido condiciones óptimas durante su infancia, como un proceso que puede estar alterado, enlentecido o inmaduro, nos ayudará a dar respuestas acertadas para  facilitar la adquisición de los hábitos que ansiamos para vuestros niños y niñas.

La propuesta de esta Charla-Coloquio es la de aportar una lectura diferente de estas conductas, que incorpore la historia del niño y niña, para poder entender el porqué y desde allí, aportar estrategias de afrontamiento adaptadas a la realidad de nuestra familia.
Ponente:
Elena Borrajo
Psicóloga infantil ,especializada en el tratamiento con niños y niñas, adolescentes, que han sufrido desamparo temprano. Formada por la Fundación Exil en el diplomado especializado para niños víctima de maltrato. Con 20 años de experiencia en el ámbito de la protección infantil y la atención en centros de menores y el acogimiento familiar. Fundadora del Centro Alén. Terapeuta EMDR.
Día y hora:
Sábado, 25 de Enero del 2014, de 10 a 13 horas.

Esta conferencia se realizará en conexión remota con el ponente y tiene habilitada la posibilidad de conexión virtual 

Lugar
En Barcelona 
Calle Casanova 55-57  7º 1ª
08011 Barcelona
Ver Mapa
y en el ordenador de tu casa
Plazas limitadas (tanto presenciales como virtuales)
Rogamos os inscribáis rellenando el formulario al final de la página

Precio:
Gratuita para todas las familias socias del Instituto Familia y Adopción

¿Quieres hacerte socio?
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Asistencia Presencial: 10 € por unidad familiar
Asistencia Virtual: 10 € para el derecho de conexión
El día anterior te enviaremos los datos para acceder a la plataforma online.
Sólo necesitas tener acceso a internet y altavoces.




http://www.familiayadopcion.com/actividades-sobre-adopcion/charla-coloquio-con-elena-borrajo/

Transmitiendo, Compartiendo.

En las pestañas de arriba encontraréis una que se llama "Transmitiendo, compartiendo". 
Es una ventana para la comunicación, un rincón para quienes quieran participar compartiendo sus emociones, transmitiendo sus inquietudes o viceversa, es para toda aquella persona que le apetezca escribir un comentario o una opinión, o contar algo que ella sabe puede ayudar o acompañar, o hacernos sonreír. O usarlo como "caja de resonancia". 
Yo uso mucho este blog como "terapia" cuando vierto aquí  lo que siento o escribo  lo que otros ojos (ajenos al mundo de la adopción) sé que no entenderían siempre me he sentido aliviada y, con vuestros comentarios, muy acompañada, y si han sido comentarios o correos expresando desacuerdo, me han hecho reflexionar y me han abierto la mente e incluso me han proporcionado estrategias que no era capaz de encontrar.
Esa parte del blog os la dejo a quien me escribís tanto en los comentarios, como al correo todo lo que queráis aportar -no sólo a mí sino a quien quiera leerlo-, sobre el tema  que nos ocupa y nos preocupa. 
¿Qué como se usa? 
No se trata de un archivo de recopilación de comentarios, sino una página en blanco para la participación, abierta a quien quiera participar, reforzar y enriquecer alguna de mis entradas, o discrepar con  razones elaboradas.
Escribís lo que queráis compartir-transmitir en un comentario y poco después aparecerá publicado. Si no podéis subirlo a "comentarios" -que a veces sucede-, me lo enviáis a m0are@hotmail.com y me indicáis "Para Compartir"  y pronto aparecerá aquí.

Quisiera  empezar con este comentario  a la entrada "¿La familia adoptiva es igual que la biológica?
Porque transmite y comparte.
Gracias Concha, con tu escrito haces  sentir que "Al otro lado del hilo rojo" hay personas de carne y hueso.

He meditado tanto sobre esto que la respuesta la tengo clarísima: NO

Yo soy madre de tres hijos, los dos primeros biológicos y el tercero adoptado. A diferencia de sus hermanos, mi hijo pequeño llegó a mi como consecuencia de un abandono, el de sus padres biológicos. Y eso, a pesar de lo mucho que me duela, será algo que marque el resto de su vida.

Una de las primeras diferencias que tuve que asumir, fue que no solo tendría que ser su madre, sino que además tendría que ejercer una función reparadora, y ahí fue donde se me quedó el culo al aire. 
Resulta que a diferencia de la experiencia con los mayores, que fue plena y feliz, porque todo fluía de manera natural, este hijo pequeño tocaba mis demonios interiores, esos que desde luego estaban ahí y que se habían gestado en mi propia infancia, de los que yo no había sido ni consciente, y que parecían haberse exorcizado en la maternidad biológica. Mis primeros dos hijos me recolocaron, y este me disparaba.

Lo que mi hijo necesitaba sería que yo fuera sublime sin interrupción, y la verdad es que disto mucho de eso. Así que tuve que empezar por ahí, por asumir que las necesidades de este niño son otras, y que si yo no me reinvento difícilmente podré satisfacerlas.

Yo que me reía de aquellos que leían libros para educar a los hijos, porque consideraba que el amor y el sentido común eran los únicos ingredientes que hacían falta para la crianza, me dediqué a devorar información sobre adopción, vinculo, apego, dificultades de aprendizaje y un largo etc., y cuanto mas leía mas desolada me sentía, porque descubría que mi hijo ni había tenido oportunidad de establecer un vinculo de apego seguro, ni unas buenas bases para su desarrollo cognitivo, que sus cimientos no eran sólidos en absoluto, es más en algunos aspectos eran un completo desastre, y sobre ellos había que ir poniendo ladrillos aún a sabiendas de que se puedan ir viniendo abajo.

No empezar de cero, entender que eso ya no es posible, es extraordinariamente duro, por eso es verdad que la maternidad adoptiva va de aceptar, y no es para nada fácil.

Un abrazo
Concha

¿La familia adoptiva es igual que la biológica?

¡Shhhhhhh.....................!
No corras.....
Piénsatelo dos veces cuando vayas a contestar  a la pregunta del título. Te la formulo yo, madre por adopción de dos hijos. No es una pregunta para juzgarte, no es una pregunta para invalidar o menoscabar a tu familia si tu también tienes hijo/s por adopción(estaría menoscabando la mía) es una pregunta para que reflexionemos juntos, y si tú no tienes todavía a tu hijo debes de hacértela igualmente y cuando llegues a la conclusión que llegues, te pido por favor que la revises, como vas a tener que revisar todos tus conceptos a partir de que tengas a tu hijo en casa, como hemos tenido que hacerlo todos los que hemos formado nuestra familia mediante este camino, y no sólo una vez sino muchas veces muchos días.

“ La idea de la adopción puede parecer, cuando se empieza a pensar en ella, algo muy simple, sin mayores complicaciones que las que tiene cualquier familia de las habituales, que ya de por sí tienen suficientes. Significa llegar a formar parte de una familia muy especial para ciertos niños privados de un hogar propio y para ciertos adultos con ansias de paternidad/maternidad.
Pensar en la adopción como una paternidad/maternidad de segunda clase, o ver a las parejas infértiles como incapaces de ser personas completas son ya actualmente prejuicios superados, propios de épocas pasadas; se puede ser familia de muchas formas distintas, todas válidas.
Pero pensar por contra que es lo mismo ser familia adoptiva que familia biológica puede ser, a su vez, otro prejuicio igual de erróneo y de problemático que el anterior. A veces, sobre todo a medio y largo plazo, conlleva inconvenientes incluso mayores. Es preferible ser conscientes de que cada una tiene sus peculiaridades, y poder dedicar un tiempo a reflexionar sobre lo que supone tomar la decisión de ser familia adoptiva.
Claro que esa toma de conciencia nos puede llevar a plantearnos que, si hay que tener en cuenta tantas cosas, añadidas además a las complicaciones normales, la adopción será entonces una carga difícilmente asumible. Se corre el riesgo de caer en el extremo contrario, e incluso llegar a pensar si merecerá la pena el esfuerzo.
[…]Las responsabilidades educativas son las mismas en ambos casos, en cuanto que son padres y madres, pero hay tareas adicionales en la crianza derivadas del origen, de la especificidad, de la génesis de ese tipo concreto de familia: el niño posee, a priori, unas carencias evolutivas y afectivo-emocionales que los padres deben ser capaces de llevar a buen puerto. Son niños que necesitan lo mismo que todos los niños y más. No son un libro que se empieza a escribir, sino que cuentan con una primera página con algunas líneas en blanco o con borrones. La felicidad de los hijos adoptados dependerá en gran medida de la especial capacidad reparadora de su padres….”
VAMOS A SER FAMILIA ADOPTIVA . 
Conselleria de Bienestar Social - Generalitat Valenciana


He puesto estas palabras, que me parecen ciertas y que no son mías, porque creo que para  avanzar por un camino hay que plantearse una ruta.
 Ya me ha pasado en varias ocasiones que me han escrito para felicitarme por los hijos tan ideales que tengo y la preciosa familia que hemos formado al tiempo que para preguntarme los entresijos de la adopción y la post adopción, y cuando les he  respondido, -por decirlo de forma retórica, con el corazón en una mano y la razón en la otra-, que no resulta nada fácil y que “si en todas las casas  se cuecen habas en la mía calderadas”  he recibido la espantada por respuesta, de pronto  lo difícil que resulta, ya no es lo que querían leer, me las imagino pensando –como todos hemos pensado- que a ellas (digo "ellas" porque quienes me han escrito son mujeres) no le pasarían esas cosas -tan de manual- que recomiendo tener en cuenta cuando madres aspirantes me preguntan por mi maternidad y sus entresijos.

No pretendo con ello espantar a nadie del camino elegido, pero yo hubiera agradecido que alguien me hubiera de verdad convencido de que en esta carrera de fondo, los padres y madres que optamos al premio de un hijo por adopción tenemos que tener  una preparación olímpica sin intención de medalla…De acuerdo, nuestra medalla será la de haber criado unos hijos a salvo de la escoliosis con la que amenazaba el excesivo peso su mochila…Ahí es nada!


Adoptar sin condiciones…si...pero…


Para empezar esta nueva etapa del blog quería escribir un post sobre adopción y postadopción pero, ordenando las entradas (ahora creo que será más fácil llegar a ellas por temas buscándolas en el menú de la cabecera o en el apartado de la derecha "Temáticas") me he topado con esto que escribí hace tiempo pero que sigue en vigor para mí y espero que para quien en su día me hizo comentarios.
Cuatro años desde que tenemos a nuestros hijos, más los cuatro años que pasamos buscándolos y peleándonos con la burocracia, también las conversaciones que he tenido con otras madres por adopción y que tanto me han enriquecido y ayudado, la falta tan grande de apoyos y de ayudas, sobre todo cuando aparecen -problemas y dificultades-, creo que en el mundo postadoptivo todavía hay mucho que decir y que aportar, pero sobre todo hay muchas barreras que derrumbar y muchos miedos que desterrar de nosotros, los padres, miedos que nos enseñan a tener cuando esperábamos ser asignados y que  al no atrevernos a expresarlos en voz alta nos hacen sentir en muchas ocasiones como padres de segunda.
Os parecerá fuerte el término, pero no hace mucho que mi hijo pequeño me decía que yo "era su madre favorita aunque fuera su segunda madre", Le tuve que explicar que no, que puede haber juguetes favoritos o camisetas favoritas, pero madres favoritas o segundas madres no hay. Yo soy su madre, y tuvo una madre de nacimiento, si, pero esto no es una competición. No hay favoritas ni campeonas, hay amor y muchas ganas de luchar por él. Porque así lo siento hoy y así quiero transmitírselo, no hace mucho pensaba que madre no hay más que una y hubo quien supo hacerme reflexionar hasta llegar a la conclusión de que no tengo que reivindicarme ante nadie y que todos tenemos un lugar en el corazón de nuestros hijos y hay que acomodarse en el.
Desde que estoy en el camino de la adopción muchísima gente con distintas intenciones me ha hecho la misma pregunta: 
¿Por qué nos decidimos a adoptar?
Por supuesto no me refiero a esa gente que pregunta para saber quién de los dos no podía tener hijos ni a las preguntas con interés malsano. Sino a la pregunta de personas con las que merece la pena pararse a reflexionar, personas que barajan la idea, personas que intentan conocer el verdadero significado de una decisión muy seria y muy personal.
Como con tantas decisiones en la vida hay que darle turno a la cabeza sobre el corazón y ser capaz de argumentar y sobre todo valorar el rumbo que se va a tomar del cual dependen vidas.


 “Adoptar es aceptar como hijo a aquel que no lo es de manera biológica, y si eres mujer, nacido de otra mujer, para formar una familia”.
 Esto dicho así es una definición fría y práctica propia de una guía de adopción, pero es una frase “la frase” sobre la que reflexionar cuando alguien se plantea la adopción como fórmula para crear o ampliar su familia. 
La clave está en la palabra aceptar, porque precisamente es de lo que se trata.
Adoptar y aceptar sin condiciones, ese debía de ser el lema, pero no, para adoptar te ponen un montón de condiciones y los adoptantes no deben –pueden- poner ninguna.
Analicemos cronológicamente las etapas de esa aceptación:
Para Adoptar tienes primero que aceptar un proceso en el que no tienes ningún control. Desde el principio hasta el final…
En un mundo ideal... no habría que hablar de nada de esto..., -mejor dicho- en un orden de cosas normal, se buscan padres para cubrir las necesidades y carencias afectivas y de todo tipo de un niño en situación de desamparo.
 Pero la realidad es muy distinta y hay una lista de padres que esperan en larga cola a que les toque su turno y lo más importante, incontables niños en orfanatos en donde no pueden cubrir sus necesidades más elementales, a los que se les podría evitar mucho tiempo de institucionalización y privaciones.
Un niño necesita sobre todas las cosas: cariño, atención, tiempo, aseo, alimentos...  Pero para llegar a que te coloquen en esa larga lista de espera de padres adoptantes, antes tienes que aceptar y superarn muchas “pruebas” y que examinen tu vida analizando tus circunstancias, sondeando tus aptitudes y capacidades y que te evalúen escudriñando tu intimidad a veces en exceso, y sobre todo una prueba de tolerancia y paciencia descomunal con el sistema.
Aceptar que esto puede seguir siendo así incluso hasta 18 años después de que hayas formado tu familia, sin poder normalizarla, teniendo que dar cuenta -y pagar tasas arbitrarias por ello-, de todo lo que se les ocurra pedir a los burócratas de turno a uno y otro lado de las fronteras –en el caso de la adopción internacional- según se trate del país o la comunidad autónoma donde vivas.
También hay que plantearse preguntas como: 
¿Es la genética y la absoluta desinformación sobre la de mi hijo, un tema que pueda llegar a angustiarme? Y aceptar la respuesta.
¿Son distintos los padres biológicos de los de adopción? Y aceptar la respuesta. 
Porque sí que somos distintos, porque nuestros hijos lo son, y tenemos que aceptarlo y no me refiero sólo a los niños de raza distinta a la de sus padres y/o hermanos.
Es algo que va mucho más allá del porque si adoptas a un niño de otra raza os miran por la calle o tengas que enfrentarte a menudo a preguntas del tipo: ¿es tu hijo.... de verdad…? O ¿son hermanos de verdad…? Porque las familias multirraciales asumimos además la tarea de integrar a nuestros hijos, acompañarlos y darles las herramientas necesarias para que puedan asumir y defender sus diferencias, en el colegio, en la calle, etc.
 -Mamá yo quiero parecerme a ti… 
 (y tu primero te hinchas) ¿Si cariño, y que te gusta de mi? 
-que no te llaman china… 
 -…pues a mí me encantaría tener tus ojos y tu piel y todo por lo que te llaman china.

Una familia adoptiva y una biológica es verdad que desempeñan cometidos similares en la educación y crianza de sus hijos, en cambio son diferentes las fases evolutivas de los niños y de la propia familia, como lo son las necesidades de los niños.
¿Entonces son iguales los niños que viven con sus padres desde el minuto 0 (o menos 9 meses)a los que son adoptados? Es esta una pregunta para mi muy punzante y aun más por la respuesta. 
Pero ACEPTAR esa respuesta es fundamental.
 Las familias adoptivas hemos de enfrentarnos a situaciones emocionales específicas en función de las vivencias, de las carencias y de las características de nuestros hijos y las propias del proceso de adopción (adaptación, apego, vinculación, búsqueda de sus orígenes, etc.) 
Por esto tenemos que aceptar y asumir una crianza de nuestros hijos aún más complicada que la de los hijos biológicos.
La adaptación por ejemplo.
Podemos imaginar la vuelta a casa de unos padres desde la clínica o el hospital donde una cesárea les ha puesto en los brazos a dos preciosos mellizos, organizarse, las malas noches, la incomodidad de los puntos, la lactancia, la locura de tener que desdoblarse hasta llegar a rozar la ubicuidad… 


Nadie cuestiona una maternidad biológica, nadie le preguntará a esa madre si está capacitada o no para criarlos, la madre mira a su bebé y reconoce los rasgos como suyos y si todo va bien y no hay problemas de salud notables los procesos de evolución en los primeros meses son los normales. 
Porque los primeros meses y años de los hijos biológicos de una madre “normal” son sobre todo felices, les enseña a reír, los abraza, les alimenta, las acuna, gatean, les enseña a andar y hasta a besar…
Una de las cosas que descubre una madre adoptiva es que su hijo de 2-3-4… etc. Entre muchas de las cosas que debería saber y desconoce es que no sabe dar besos.(Luego, cuando aprenden sus besos son maravillosamente especiales.)
Yo me convertí en madre a los 46 tras mas de 4 años de espera y tuve suerte porque cuando empezamos el camino de la adopción y tras meditarlo mucho y teniendo muy claro que deseábamos formar una familia, nos decantamos por la adopción internacional, por la adopción plena desde que tienes a tu hijo en casa. 
Pusimos nuestros deseos y nuestro expediente en China, pero empezaba a alargar sus plazos y pronto decidimos poner nuestros ojos y -otro expediente -en otro país, uno del que ni siquiera sabíamos que existía: Kazajstán. Si hubiéramos  seguido con China aún hoy tendríamos que esperar unos tres años más con lo que serían más de diez de espera y yo tendría muy superados los 50, en este tiempo de proceso adoptivo nuestra idoneidad en un principio para un bebé de 0-3 años se convertiría en una idoneidad para un niño preadolescente. 
Que nadie se desgarre las vestiduras. Yo deseaba un bebé. Luego, por supuesto mis aspiraciones fueron cambiando y adaptándose a las circunstancias a medida que pasaban los años, a medida que la vida nos ponía a prueba y nos hacía enfrentarnos a realidades duras de obstáculos y de enfermedades a medida que nos hacíamos mayores.

El hijo que esperas va creciendo contigo, pasa de ser un ser que probablemente aún no ha nacido, (cuando empiezas el proceso) a un niño que está creciendo en algún rincón del planeta con las carencias afectivas y de todo tipo que todos conocemos, y te agobias, porque eres consciente de que el tiempo de institucionalización incide directamente en  el buen desarrollo de los niños, en su psicomotricidad… y a mas tiempo, mas retrasos, es así para todos, y tratas de imaginar al que será tuyo, uno entre los cientos de miles...
Pero la burocracia sigue su curso, los papeles retenidos por trivialidades,: un funcionario despistado...otro de vacaciones, un certificado traspapelado…miles de ridículas mal llamadas razones que separan a padres deseosos de adoptar de niños que necesitan ese amor para crecer, para vivir y que toda esa indolencia que se va multiplicando exponencialmente en los despachos y se convierte en meses de mala alimentación, enfermedades mal atendidas, culitos escocidos, extremidades débiles, retrasos motrices y neuronales y muchísimas carencias para los niños hacinados en instituciones en las que no pueden proporcionarles las atenciones y los cuidados individualizados que tanto necesitan.
 Y lo aceptas, acabas reconcomidas las entrañas pero aceptando que el sistema es así y nada puedes hacer, por mucho que estés pendiente de cada certificado, de cada paso, de cada plazo, es como darse de bruces una y otra vez contra un muro cada vez más sólido e incluso te subes al carro de la providencia: “todo es por algo” “aún no ha llegado el momento porque aún no está para ti ese niño que el destino te tiene preparado”… 
Con tesón, paciencia y mucha fe, de pronto tras años –muchos, demasiados- de no cejar en el empeño, cambian los rumbos y los vientos y ya no es uno sino dos, los que vienen y con edades dispares y sin saber nada, a ciegas aceptáis ir a un país lejano y extraño a 7500 kilómetros y que manejen los hilos de tu vida como si fueras una marioneta y ahora tu futuro depende de personas extrañas, totalmente ajenas y lo más importante de tu vida, tener un hijo, depende de personas a las que tú y tu futuro les tiene sin cuidado, y digo esto porque no tiene explicación que esas personas que te tienen en sus manos, de las que al final depende el hijo que tendrás, permita -como  ha sucedido muchas veces-, que familias adoptivas sin saberlo asuman niños con SAF (síndrome de alcoholismo fetal) una dolencia sobre todo en niños de ascendencia rusa, ucraniana, lituana etc, difícil de detectar incluso por médicos de aquí, que sin embargo ellos conocen y saben sus consecuencias a largo plazo.

Hay muchos padres dispuestos a asumir niños con enfermedades, recuperables o no, pero hay muchos padres que sin saberlo les asignan un niño victima del abuso del alcohol de su madre mientras lo gestaba y los orfanatos y la gente que se encarga de las adopciones sabe detectarlos, conoce el problema a medio y largo plazo, pero siguen asignando esos niños como si estuvieran sanos, porque en algunos casos apenas se nota físicamente, A padres que no pueden asumirlos ( a veces necesitan terápias y tratamientos imposibles de asumir económicamente).
Y por tu deseo de ser madre/padre aceptas sus reglas y superas los miedos y cruzas los dedos y cuando todo pasa tras aquellas no siempre inteligibles fronteras y te encuentras en tu casa con dos niños de mirada rasgada por su raza y por la incertidumbre y es cuando empieza en realidad la auténtica adopción.


 Hasta ahí lo demás "sólo" son papeles y tramites que te conducen hasta los niños, ahora son tus hijos para siempre y para siempre eres responsable de sus vidas, de su seguridad, de su felicidad, para siempre. Al fin somos una familia, cuatro para todo y todo para cuatro.

 Y los miras -no dejas de mirarlos- y no tienen nada tuyo, no poseen tus facciones, y les hablas y no te entienden y lloran y no les entiendes y los quieres, claro que sí, pero todavía no has internalizado esas emociones que tan a flor de piel se suceden. No son dos bebés, son dos niños pequeños indefensos con muchas vivencias ya a sus espaldas y ahora están en un país extraño con dos extraños que hablan extraño de los que dependen para todo. 
Y su corta vida no incluye las palabras “amados” “felices”, “seguridad”, ni todas aquellas que para cualquiera de nosotros esta intrínsecamente unido a la palabra infancia. Todo, lo bueno o malo, lo mucho o lo poco que conocían está a 7500 kilometros de distancia, y pese a todo, aquello que dejaron atrás era la vida que conocían, era su "seguridad".
Seguridad, apego y vínculo son palabras exentas de contenido al principio y son metas necesarias en ambos sentidos y todos nos convertimos a la vez en espectador y protagonista de una vida distinta y difícil.

Todos tenemos que hacer esfuerzos, todos tenemos incertidumbres, miedos e inseguridades. Lo que en Nacho se tradujo en una hipervigilancia y en Diana en rebeldía: un negarse a comer, a vestir la ropa que le preparaba y hasta negarse a ver las películas de walt Disney que le poníamos... Era su manera de expresar el miedo, de ponernos a prueba rebelándose a los cambios aunque fueran buenos...

¡Y parecía fácil cuando lo soñaba! 
Desde ese momento el día a día se complicó para todos, todos inseguros en nuestros nuevos y deseados roles.

 “Creemos que la adopción es el mundo glamuroso de Angelina Jolie y Brad Pitt, Madonna y un largo etcétera. Adoptar es una responsabilidad grande y, sobre todo, saber aceptar que nuestros hijos no nos han pedido que los adoptemos. No hay que desfallecer nunca y hay que pensar que, al igual que los hijos biológicos, no vienen con un manual debajo del brazo.” (Son palabras de una madre que cuenta su experiencia en asturadop.org http://www.asturadop.org)

Antes de adoptar conocía un poco del lado rugoso de la adopción, para el camino hacía nuestros hijos conté con  grandes apoyos : uno inestimable fue Aurora, con dos hijas biológicas y tres adoptadas en China, una mujer incondicional y muy involucrada en el tema adoptivo que ya me hablaba de las carencias y las necesidades particulares que tendríamos que cubrir, sabía que no era un camino fácil (y aun lo es menos desde el momento que tienes a tus hijos contigo) que no era una opción fácil en ningún sentido para formar una familia.
A Aurora le daba igual que no fueran bebés, pero una de las cosas que sé que comparto con muchas otras madres, -y a mi puedo decir que es de las cosas que más me ha costado aceptar-, ha sido el despedirme para siempre de tener un bebé. Una frustración asumida y superada, ya hace tiempo que  no me duele cuando me ponen alguno en los brazos. Después de esto tendría que decir inmediatamente que no cambiaría a mis hijos Nacho y Diana por un bebé, pues si eso pudiera ser sí, los cambiaría, los cambiaría sólo por ellos mismos de bebés, porque sí que me cuesta aceptar no saber nada de esa etapa de mis hijos, me cuesta aceptar haberme perdido sus gateos, sus primeros pasos, sus primeras palabras casi todas las primeras veces de su infancia, no saber si quiera cómo eran.
 Nacho justo me lo dieron saliendo de bebé y todo pasó tan deprisa, teniendo que estar en tantas cosas que apenas lo he disfrutado, me ha sabido a poco, y mi hija Diana de la que me perdido tantos años fundamentales de su vida. 
Todas las familias adoptivas deberían prepararse mucho y además conocer la larga lista de tareas, sobre todo en el plano emocional que van a tener que abordar. Ligar la realidad del pasado de esos niños antes de ser nuestros, con el presente y futuro de nuestros hijos en una sólida historia personal, es una tarea que soporta mucha responsabilidad y que requiere o requerirá aceptar y superar nuestras propias limitaciones, ayudar a que nuestros hijos se reconcilien con su pasado nos obliga a reconciliarnos con el nuestro y tendremos que enfrentar y afrontar todos nuestros miedos para ser capaces de ayudarles a enfrentarse a los suyos.
 Y si en algo se parecen las familias biológicas a las adoptivas y los niños adoptivos o no, es en que no sólo necesitan amor o alimentos para salir adelante. Como para casi todas las cosas importantes de la vida se necesita mucha presencia y coraje.
 Otra gran ayuda: Montse, (http://www.enesteprecisoinstante.) dice que “madre no solo es la que pare sino la que se apunta a serlo…” tiene dos hijos, uno biológico y otra adoptada, así que sabe de lo que habla: se ha apuntado dos veces. 
 Nos hablamos desde hace años –no nos conocimos en persona hasta el verano pasado-. Con ella hablo mucho del camino recorrido y el que nos queda por recorrer y de los obstáculos, también con las preocupaciones nos intercambiamos estrategias , anécdotas, angustias y risas. 
Es una mujer autentica, franca –las cosas las dice como son, te guste o no- es muy inteligente y está muy preparada, como ella, yo también me preparé mucho intelectualmente, pero ella además tiene la experiencia de su hijo y encima está dotada con el don de la perspectiva, al contrario que yo que cuando estoy “toreando en alguna plaza” sólo veo al miura que tengo delante (y para mi casi todos los toros eran al principio miuras), ella es capaz de abarcar muchas más cosas y darse cuenta de detalles que a mí se me pasan por alto.
Es importante contar con una ayuda así, alguien con quien hablar sin poses ni tapujos sobre los esfuerzos y los logros, sobre las desorientaciones y los desalientos, alguien que de verdad entienda que si te quejas no quiere decir que desistas, ni que si estas agotada y al límite estés pensando en desertar, alguien que no se crea en la necesidad de "publicitarme" a mis hijos si me quejo de alguno, ni corra a enumerarme sus bondades si expongo abiertamente mi disgusto por alguna de sus actitudes.

Todos pasamos por momentos malos, por situaciones complicadas con nuestros hijos, porque tenerlos es un reto enorme. Pero si unos padres biológicos se quejan o buscan ayuda o se apuntan a una escuela de padres, nadie pone en tela de juicio su decisión de haber sido padres, nadie pensaría que se han equivocado al haber buscado el ser padres… 
Yo no quiero pertenecer al club de esas familias adoptivas que se sienten aisladas porque se creen que son las únicas que enfrentan problemas derivados de su opción, problemas o angustias que esconden en la trastienda y se comportan en público como la familia de Stuart Little o cierran los ojos a las señales y tratan de autoconvencerse de haber encontrado la puerta que les ha trasportado a los mundos de yupi. 
 Ojalá encuentren apoyo y sean capaces de perder los miedos y compartan sus inquietudes porque es otra manera de aprender a conciliar los muchos momentos de plenitud, con los también muchos momentos de frustración. Y que tengan presente que no se es peor padre/madre ni nuestras familias son de segunda división por afrontar problemas propios de las circunstancias que nuestros hijos han sufrido,  y que a todos -incluidos los niños-, nos cuesta conciliar lo que soñamos con la realidad, pero no solo en esto, sino en muchas áreas de la vida. Y el compartirlo ayuda.
Casa cuna Ust-kamenogorsk
Y por supuesto también me gustaría que quien se plantease la adopción como la manera elegida para formar una familia, lo hiciera desde un punto de vista realista y reflexivo, que asumiera el reto partiendo desde el conocimiento de lo difícil de su elección.
Cada niño, cada familia tiene sus propias batallas, algunos antes otros más tarde, internet está lleno de blogs como este, con anécdotas y capítulos amables y no tanto, donde poder asomarse y conocer las emociones, los avatares, y algunas de las circunstancias cotidianas de una familia por adopción, pero también es necesario asomarse a sitios como y http://rarezasdelaadopcion.blogspot.com.es/ 
y http://www.buenostratos.com/  y muchos otros donde obtener y compartir toda la información posible. 
Recuerdo la etapa preadoptiva, los foros vivos y rebosantes de madres y futuras madres que intercambiábamos datos, información y direcciones. Poco a poco se fueron apagando, el cierre del país, las múltiples ocupaciones y preocupaciones hicieron desaparecer y perderles el rastro a mujeres de esas que echas de menos. ¿Dónde están? ¿Qué les ha pasado a muchas de esas madres que tanto compartían antes de adoptar? 
Siempre he pensado que tendría que existir un foro con aquel mismo espíritu de colaboración, pero con los temas postadoptivos. Incluso he mirado la manera de crearlo y aún no abandono la idea, porque son muchas las madres que me escriben en privado, son muchas las visitas a temas de postadopción, las que más a lo que tiene que ver con "problemas y dificultades", porque haberlas las hay...¡muchas! por eso quiero retomar este blog en ese camino de la postadopción, de sus trabas de sus obstáculos tan en la sombra...


Pero no me las prometo felices, muchos son los factores que hacen que no haya foros, (tal vez por eso apenas aparecen comentarios y en cambio recibo emails) creo que algunos de esos factores ya los he expuesto aquí, pero habrá muchas razones, tantas como familias.


Año nuevo imagen nueva y pronto algo más.


Estoy intentando ordenar los archivos por temáticas para que sea más fácil acceder a ellos, quisiera que mis experiencias, lo que he leído lo que he vivido como y este blog  fuera un lugar de apoyo para los padres que como nosotros lo han sido por adopción.
Me gustaría que este "rincón" sirviera para ayudar a normalizar y a despejar incógnitas sobre el proceso de adopción, sobre todo desde que se consigue adoptar. Aunque la mayoría de los pensamientos y emociones aquí vertidos son personales e intransferibles, es posible que no sean únicos y privativos míos. Compartirlos me ayuda mucho y me gustaría ser capaz de acompañarte y que me acompañes en ese difícil recorrido desde que descubres quien esta al otro lado del hilo rojo.
Mercedes Moya