Diana casi nunca pregunta ni sobre las palabras o las cosas que desconoce, a veces parece no tener curiosidad por las cosas, pero sólo lo parece, yo tengo mi propia teoría: dicen los manuales de psicología que entre los 2 y 5 años es la edad en que los niños desarrollan su personalidad y la mayoría de sus características, es la edad de preguntar, de incentivarles a que desarrollen un sentido de búsqueda, y deseen aprender a lo largo de toda la vida. Conocimos a Diana un mes antes de cumplir los 7 años, y no es difícil imaginar las carencias también de motivación e incentivos que durante esa época tan crucial debió de sufrir. Mi punto de referencia es Nacho, ahora tiene 4 años y no para de preguntar su pregunta favorita es "¿para qué sirve?" y en ocasiones se pone más que pesado con sus inagotables preguntas. ¿Qué sucedería si en vez de respuestas le mandáramos callar, o no le escuchásemos o simplemente no se a...