Ir al contenido principal

Si no fuera por ellos




Me quejo, me quejo constantemente de mis hijos, de la guerra que dan, de los ruidos, de cuando se ponen chinches, se chinchan entre si, Diana a Nacho, Nacho a Diana, los dos constantemente, Nacho y su actitud retadora, echando pulsos continuamente con todos, con sus maestros, con su tía, con su padre, conmigo, a cada paso….pocos momentos de paz ni la hora de la siesta, siempre interrumpida, menos descansada, cada vez más corta,  si acaso llegara a cerrar un ojo parece que lo presienten…
Y cuando consiguen (tantas veces) saltarme los plomos, de manera instantánea me salen los galones, los siento emerger debajo de la piel, también de la de los hombros y me recuerdo a Mazinguer Zeta, en un momento me convierto en un sargento que grita más que ellos, que los reprende, que los castiga, se acaba la tregua  a base de reprimendas  y mandatos regresa la calma tensa…y pasados unos minutos se vuelve a firmar el armisticio.
Vuelven los besos, las risas y los abrazos No podemos vivir enfadados ninguno, aunque Nacho sigue tomándome la medida –no cesa de hacerlo- pero ahora por estos momentos sabe que no puede pasarse mucho…y afloja…
Pienso en que si no fuera por ellos, por sus risas y ocurrencias, por sus ingeniosidades, por las buenas y por las menos buenas también, este duelo, hubiera sido mucho menos soportable, benditos niños y la guerra que nos dan!


Comentarios

  1. Me encanta el collage que has hecho :)
    Me he reido un montón y es verdad de nuestros hijos nos hacen dejar todo en segundo plano, incluso nuestras emociones más intensas. Un placer leerte. Lo hago siempre aunque no comente.
    un abrazo
    Itsaso

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Me encanta que me cuentes lo que piensas

Entradas populares de este blog

Tu hijo y el mío cumplirá años mañana.

Esta noche antes de que tu hijo y el mío cumpla 9 años, -siete de ellos conmigo-, y desde la oscuridad de un recuerdo que ni él ni yo tenemos de ti, quiero reservarte un hueco en mi pensamiento. Cómo no hacerlo en este aniversario de su alumbramiento, en este día en que celebraremos  que vino al mundo, porque lo trajiste tú. Pariste un ser que sin conocerte te quiere, que sin saber apenas de ti se preocupa porque no le olvides, por tus pensamientos y por tus sentimientos y que sin entenderlo, perdona el que no pudieras cuidarlo.  Diste a luz a un ser lleno de luz, un ser especial como pocos que vive y hace vivir intensamente a quien comparte su vida, su espacio o su momento, que te hace mirar un mundo que ilumina con sus ojos y convierte en un sitio mejor y mágico, pero, ¿cómo unos ojos tan pequeñitos y oscuros pueden proyectar tanta luz? Te lo estoy contando y el corazón henchido de orgullo se me escapa por las manos que teclean. No puedo dejar de pensar que esos ojos provienen de t…

Ese duelo que no cesa. El duelo por el vuelo adolescente

En estas fechas hay emociones removidas y duelos que si no se han superado, regresan con una gran fuerza. Aparte de las situaciones de pérdida por muerte de seres queridos o por bancarrota emocional  (en las relaciones sentimentales) en la vida hay muchos momentos de duelo, de riguroso luto interno, que son difíciles de superar. Momentos de pérdida, de desmoronamiento interior que te borra de un plumazo la realidad que tu creías a pies juntillas que de pronto se desdibuja, se evapora, ya no existe y te das cuenta de que aquello que creías que era o que iba a ser, ya ni será nunca ni tal vez existiera, salvo en tu cabeza, aunque para ti fuera la mayor de las realidades y en tu mundo fuera tan real como el aire que respiras, que tampoco lo ves pero existe y sabes que es el que te hace posible vivir cada día. Y sufres, y te apenas, y te bloqueas emocionalmente, y lo peor es que muchas veces lo tienes que hacer en silencio porque a tu alrededor todo el mundo le resta importancia, lo mini…

Maternidad. Conciencia y romanticismo.

Hace nueve años tal día como hoy aterrizábamos en Ust-Kamenogorsk donde comenzaría una nueva etapa de nuestra vida, de la de todos los que formamos desde entonces nuestra unidad familiar. Bueno lo de unidad vino más tarde, incluso hubo ocasiones en que creí que no iba a llegar nunca, pero llegó, aún no sabemos si para quedarse pero trajo una evidencia clara: el amor no es suficiente para criar a un hijo. En los cuatro años que duró mi prematernidad me preparé a conciencia para las complicaciones que podríamos tener y no me refiero a las burocráticas, que también, me leí y seguí todos los blogs, foros, artículos, libros, revistas…incluso creé este, mi propio cuaderno de bitácora, en donde iba compartiendo pensamientos, reflexiones, y toda aquella información que me parecía de interés y que reflejaba mis miedos e ilusiones, mis dudas y un puñado de certezas erróneas que me acompañaron durante el proceso y mucho después.
He escrito y sigo compartiendo mucha información sobre adopción, y…