Esta mañana hemos estado de cumpleaños. Mientras mi hijo y otros amiguillos de su clase jugaban y almorzaban en uno de esos cumpleaños de hamburguesas con firma americana y juegos de trepar, algunas de las madres nos hemos sentado al solecito cerca del enorme dado de columpios de donde nuestros hijos no paraban de entrar y salir. En una ocasión uno de los niños ha salido llorando, parecía que se había hecho daño en la espalda. Nada grave porque al minuto siguiente volvía a entrar a contrapelo con la misma vitalidad que antes del golpe. Tras este incidente, las madres hemos empezado a hablar de las caídas de los niños y del peligro que tenían, algunas las pobres, con niños que empiezan a andar tenían episodios más recientes y que han contado –pese a haberse superado, sin consecuencias- con verdadera angustia. Hablando de los miedos a las caídas todas han coincidido en el que el lugar más temido para eso es el baño. Sobre todo las madres que tienen niños m...