

Justo en este mes hace un año en que nos confirmaron la existencia de las mortíferas células en su garganta, justo hace un año creí que nuestros proyectos e ilusiones, nosotros mismos como hasta entonces éramos, estábamos acabados, justo hace un año entramos en una vorágine de médicos, pruebas y hospitales, de tratamientos salvajes que venían a sumarse a los tratamientos y los médicos y las pruebas y los hospitales de otra de las personas que más quiero en el mundo, todo a la vez, todo junto, mi hermano Carlos y Eduardo a la vez- con un mismo mal pero en diferente sitio, de diferente forma-.
Rebeldes a su destino, increíblemente decididos a superarlo, a los dos les ha tanteado la muerte y los dos le han plantado cara… tengo que admitirlo ambos han superado con creces mi idea de personas valientes.
¡Qué pulso ganado, que cara más bien plantada, que ejemplo para todos aquellos que los conocen!…

Ahora tendremos el resto de nuestras vidas para compensar el no haberlos podido disfrutar antes y a ellos por no haberlos podido encontrar hasta ahora. Una vida larga y estupenda que hoy empieza de nuevo tras el paréntesis de un año que lejos de olvidar recordaremos como un año de recuperación y de encuentro.
