Ir al contenido principal

No es el tamaño lo que importa.


Bueno, se acabó el cole.
Primero fue la despedida del maestro de Nacho, que lo ha sido durante tres años (el primero compartido con la Seño Isabel, que no olvidamos) ha sido alegre, emotiva, divertida y llena de momentazos.


Se acaba un ciclo importante, muy importante en la vida de Nacho …y en la nuestra, en este tiempo ha aprendido a hablar –español-  a trabajar y a compartir (aunque el “esto es mío” sigue constante), también ha aprendido intelectualmente lo que es una familia aunque lo de los abuelos le costó mucho. 



En el cole han trabajado mucho con un personaje llamado Susso que era un abuelo y Nacho el pobre decía que los abuelos no existían, que Suso, Petra, Pedro, Begoña y Eduardo sólo existían en la fantasía –que es donde existe todo lo que no entiende o no ve-hasta que reparó en los abuelos de los demás… y hasta que su tito Carlos se marchó a donde están todos los seres queridos que él no ha conocido, y que el ubica en las estrellas,con  lo que este año también ha aprendido el significado de la muerte y de la despedida de alguien a quien de verdad quería y trataba y ha sido un duro golpe del que nos hemos tenido que reponer todos(algunos seguimos en ello)
Las letras y los números han empezado a formar parte de nuestras vidas y  palabras cuyos contenidos antes no importaban o parecían no importar empiezan a tener la dimensión adecuada.
Una de esas palabras, es “mamá”, hasta hace poco  no tenía el natural significado que todos le damos, por supuesto que si tenía el de cuidadora, el de acompañante, asistente y conseguidora, y el de persona importante, su padre y yo hemos ido ocupando ese puesto poco a poco, y pese a tener el corazón predispuesto, no ha sido una conquista instantánea, como mucha gente cree que sucede en la adopción. El amor que se forja entre padres e hijos por adopción es una conquista donde unos y otros han de luchar con fantasmas, con arquetipos y paradigmas.

Un año más, pero no un año cualquiera, este año ha sido duro para todos por distintos motivos y por los mismos y también para Diana, para la que también todo empieza a normalizarse.Su fin de curso merece un post aparte.


Escribo para mi propia reflexión y por si sirve de algo a quien esté recorriendo un camino que por fuerza yo ya recorrí o me encuentro descubriendo.

Cuando en ocasiones hago una línea de clara distinción entre mis hijos, lo hago de forma consciente, porque mis hijos han sido muy diferentes a la hora de adaptarse y lo que más les diferencia es la edad con que hemos llegado a sus vidas y ellos a las nuestras. 
La edad con que un niño es adoptado importa y mucho, pero seguro que no es  lo que puede decidir o favorecer el vinculo o la adaptación o la felicidad de la familia que se forma.
Hay familias que saben que lo de que “todo es más fácil al adoptar a un bebé” es una verdad a medias, puede que sea más fácil porque desconocemos menos de su biografía, su libro apenas tiene para nosotros paginas en blanco, pero hay muchas cosas que no vamos a descubrir hasta que no los tengamos con nosotros y los niños "mayores" han superado facetas cruciales y no es cierto que "traigan" más problemas, o que resulten más complicados de alguna u otra forma, en algún momento pueden serlo todos, grandes y pequeños, porque su vida mas corta o menos ha sido complicada.Y su infancia primera ha sido dura y con esto no se puede frivolizar.


El tópico de que los niños se adaptan "en seguida" hay que desterrarlo. Aunque son bastante acomodaticios los niños, pequeños y “mayores” hacen un gran  esfuerzo para adaptarse y en algún momento, -no necesariamente al principio- pueden mostrar comportamientos "inexplicables" o que creemos conocer a qué son debidos -que atribuimos-, a un carácter resilente y fuerte,  los niños más “mayores”  tienen muchas más ganas de adaptarse y se esfuerzan y además pueden  expresar mejor lo que les pasa. Los pequeños -hasta los muy pequeños-a veces tienen comportamientos caprichosos , explosiones de furia, que muchas veces no es otra cosa que su manera de expresar su frustración, la fustración de "no entender", y a medida que maduran esa "falta de entendimiento" sobre su biografía puede ser más acusada.



De todos modos no  quiero generalizar, cada niño, con su edad y circunstancias es toda una aventura particular, llena de retos propios y particulares. Y sobre todo, cada padre y madre con sus circunstancias, con su forma de ser y su dificultad o no para adaptarse -a  los padres también nos cuesta adaptarnos-,todo un reto con el que se enfrentan los niños,  y niños y padres serán los que propicien una adaptación y formen una familia completa y feliz, independientemente de las edades de quienes la formen y en el momento que la hayan empezado a formar y las circunstancias que les toque vivir, tengan que ver o no con la adopción, la vida es una noria y es muy cambiante y la edad de los niños es a veces es el elemento  que menos influye a la hora de formar una sólida familia.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Maternidad. Conciencia y romanticismo.

Hace nueve años tal día como hoy aterrizábamos en Ust-Kamenogorsk donde comenzaría una nueva etapa de nuestra vida, de la de todos los que formamos desde entonces nuestra unidad familiar. Bueno lo de unidad vino más tarde, incluso hubo ocasiones en que creí que no iba a llegar nunca, pero llegó, aún no sabemos si para quedarse pero trajo una evidencia clara: el amor no es suficiente para criar a un hijo. En los cuatro años que duró mi prematernidad me preparé a conciencia para las complicaciones que podríamos tener y no me refiero a las burocráticas, que también, me leí y seguí todos los blogs, foros, artículos, libros, revistas…incluso creé este, mi propio cuaderno de bitácora, en donde iba compartiendo pensamientos, reflexiones, y toda aquella información que me parecía de interés y que reflejaba mis miedos e ilusiones, mis dudas y un puñado de certezas erróneas que me acompañaron durante el proceso y mucho después.
He escrito y sigo compartiendo mucha información sobre adopción, y…

Afrontando cambios

¿Qué hacer cuando tienes que dar a un hijo algo que te pide y que es más que razonable pero que al hacerlo a otro hijo “le perjudica”?
No voy a descubrir nada nuevo: para muchos niños los cambios, las novedades, son en muchas ocasiones si no arduos obstáculos, complicados inconvenientes,  a los que enfrentarse, sobre todo para aquellos que necesitan sí o sí saber qué va a suceder, qué vamos a comer, cenar, a dónde vamos, va papá o vas tú -mamá- y con quién,a qué hora llegarás, y qué harán ellos durante tu ausencia, por enumerar unas cuantas preguntasque muchas personas de las qué me estáis leyendo reconoceréis y que otras ajenas a estas inercias pensarán que tenemos pequeños dictadores que nos someten sin piedad al tercer grado cada vez que preparamos una maleta, quesalimos todos o salimos sin los niños, solos o solas, incluso cocinamos algo distinto o estamos previos a hacer alguna actividad que implique un cambio de rutina. Nuestros hijos/as necesitan saber, prepararse, adelantarse, s…

Kintsugi: el arte de hacer bello y fuerte lo frágil.Resiliencia

A todos los que nos movemos por el mundo de la adopción, a todos los que la vida ha roto alguna vez...a todos.


Cuando los japoneses reparan objetos rotos, enaltecen la zona dañada rellenando las grietas con oro. Creen que cuando algo ha sufrido un daño y tiene una historia, se vuelve más hermoso.

El arte tradicional japonés de la reparación de la cerámica rota con un adhesivo fuerte, rociado, luego, con polvo de oro, se llama Kintsugi. El resultado es que la cerámica no sólo queda reparada sino que es aún más fuerte que la original. En lugar de tratar de ocultar los defectos y grietas, estos se acentúan y celebran, ya que ahora se han convertido en la parte más fuerte de la pieza. El kintsugi añade un nuevo nivel de complejidad estética a las piezas reparadas y hace que antiguas vasijas pegadas sean aún más valoradas que las que nunca se han roto. Kintsukuroi es el término japonés que designa al arte de reparar con laca de oro o plata, entendiendo que el objeto es más bello por haber es…