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De chuparse los dedos

Nacho se chupa el dedo, bueno, los dedos porque lo mismo le da el derecho que el izquierdo y suele acompañar su paladear con un trasiego en las orejas, casi siempre en la contraria al dedo que se mete en la boca ¿casi siempre? Si, tiene una oreja favorita, así que si la postura le invita a chuparse el dedo contrario a veces se las arregla para agarrársela aún en posturas imposibles, hay ocasiones en que se pasa la mano por detrás de la cabeza y se coge la oreja favorita que me la tiene que parece de goma, da grima ver cómo se la arruga, pliega y retuerce mientras chupetea. Tiene casi tres años y hasta ahí puede parecer algo dentro de lo normal, sobre todo en niños que han vivido en casas cuna, todos los que conozco –exceptuando uno que ahora no recuerdo si lo hace- tienen la misma manía o costumbre en distintas modalidades, por ejemplo Luba y Lucas (los dos kazajos pero de casas cuna, regiones y razas diferentes – esto lo digo por si culturalmente podría influir-) se meten dos de...

Falta de apego.

El último fin de semana de Mayo fuimos invitados a Marbella a por Gerry y Pilar, padres de Mónica Mei y Lucas. Son una familia –aparte de abierta y simpática- de lo más especial: el galés, ella sevillana, la niña es la china más bonita del mundo y el niño es un precioso kazajo con los ojos más profundos del universo, ambos hermanos además poseen “mucho poderío”. Tanto habíamos hablado Pilar y yo durante el proceso de adopción de ambas, tantas veces habíamos planeado nuestra maternidad (la segunda para ella, la primera para mi) a golpe de correos y llamadas de teléfono que llevábamos tiempo planeando conocernos y llegó el momento. La salida de casa como familia de cuatro, -hacer las maletas y organizarlo todo, aunque fuera para dos días- me suponía un esfuerzo extra, compensado -desde luego- por las ganas de ver en directo a Pilar y a su familia, comparar los llantos de nuestros dos kazajos menores a ver quien se llevaba la palma en sus interminables gimoteos e intercambiar estrat...

Normalizar y comunicar

A raíz del último post “ Doctor Jekyll y Mister Hyde ” he recibido muchas llamadas y correos privados solidarizándose e identificándose con las emociones que allí describo, todas y cada una las agradezco profundamente y trataré de contestar a cada correo porque cada uno tiene sus matices y cuentan sus vivencias, sus emociones –no siempre agradables - lo que ayuda muchísimo a no sentirse un bicho raro ya que lo que por lo que una pasa pasan muchas, muchísimas madres -adoptivas o no-, y de lo que me estoy dando cuenta es que entre las madres la mayoría de las que han adoptado no se atreven a comentar abiertamente sus angustias, sus frustraciones, ni sus sentimientos a no ser que sean de signo positivo. Es una lástima porque compartirlo nos ayudaría a “humanizar” y a normalizar la adaptación, un proceso post adoptivo que cada día estoy más segura que es duro y difícil para todos, no sólo para los niños, Por supuesto que nos preocupa, nos angustia y duele en la adaptación los esfuerzos q...

Doctor Jekyll y Mister Hyde

Los días pasan deprisa, en breve hará 6 meses que los niños están con nosotros. Antes de que llegaran los niños y en su espera, los días y los meses en que aguardábamos tener noticias referentes a la adopción pasaban lentos y parsimoniosos y desde que están aquí de pronto levanto la mirada y habrá volado medio año! Hasta ahora a todo lo que no salía bien o no acababa de “estar en orden” –y no me refiero a la casa que esa creo que no volverá a estar en orden nunca más - se lo podía achacar a que los niños estaban recién llegados, pero en estos meses en los que la gran mayoría me los he pasado de baja maternal y ejerciendo de madre y sólo de madre a tiempo completo y en exclusividad, creo que he tenido tiempo más que de sobra para asentar al menos unas bases …y tengo que reconocer que no estoy contenta. Mi mundo interior está patas arriba: siempre aspirando a ser una persona equilibrada, adoraba la armonía personal y la necesitaba para vivir como quien necesita el aire que respira, h...

Un fin de semana bestial (última parte)

A la mañana siguiente nos despertamos tarde, aunque estaba subida la persiana, la ventana tenía unas cortinas tupidas que apenas dejaban pasar un rayito de luz, suficiente para saber que no era temprano . Me levante rota, me dolía el cuello y la espalda y cuando vi la hora di el toque de queda pues corríamos el riesgo de perdernos el desayuno. Saqué a Bruna a su paseo matutino, como quiera que estábamos enfrente de un camino de tierra la dejé ir sola sin perderla de vista, -un pis y corriendo otra vez para la habitación-. Nacho se negaba a despertarse, lloriqueaba y decía “a mimí” ….“a mimí” todo el rato (en esos momentos te acuerdas hasta de sus ancestros), así que mientras Eduardo se duchaba y Diana se vestía vestí a Nacho medio dormido y protestando…que cuando tiene un mal despertar …bueno su carácter kazajo se pone de manifiesto y es bastante difícil de aguantar el pobrecito de lo cabezota, agota lo que se empeña en llevar la contraria y como grita y llora con todo y por tod...

Todas las madres una madre.

Querida hija mía, estés donde estés: Hoy es el día de la madre y hace tres años que te busco para oír de tus labios llamarme mamá. Mamá es una maravillosa palabra que suena en todos los idiomas igual, pero no en todos los labios, y no hay en el mundo una palabra que suene mejor. Mamá cura el dolor y protege del miedo. Tú no sabes como se pronuncia y yo aún no sé como suena. “Mamá” Es una palabra de dos direcciones y yo necesito encontrarte para que me llames “mamá” y me cures del dolor de no tenerte conmigo y el miedo a no encontrarte. Hoy, día de la madre no voy a oírtelo decir de palabra, pero sé que en tu corazón me estás llamando “mamá” y mi corazón te está escuchando. Esa es mi guía hacia ti, si tú no te cansas, yo tampoco. Mi amor, mi pequeña, te quiero ¿me escuchas? Espérame que quiero regalarte todo lo que contiene la palabra mamá. Y mi corazón sólo espera esa palabra mágica, que está latiendo en tu corazón esperando poder subir a tus labios. Espérame amor mío, no se donde...