Crecer a su ritmo

"En un tiempo no muy lejano, había un campesino que vivía en un pequeño pueblo. Él se levantaba cada mañana muy temprano para ir a trabajar a sus tierras, regresaba a casa por la tarde cuando ya era bastante.

Una primavera , plantó semillas, y pronto comenzaron a salir los brotes. El estaba contentísimo, cada día regaba los plantones, esperaba que así crecieran más altos. Además cada día usaba una regla para medir estos brotes, y ver cuanto habían crecido. Pasaron algunas decenas de días, el pensaba que los brotes crecían muy lentamente, y estaba muy preocupado.

Pensó: ¿que puedo hacer para que estos brotes crezcan más rápido? .

Pensaba y pensaba, y se le ocurrió en una solución: 

-“Si tiro de estos brotes hacía arriba , crecerán un poco, y así ellos serán más altos?” . 
Así que corrió hacia sus tierras y tiró de todos los brotes haciéndolos un poco más altos.

Estuvo tirando hasta la media noche, luego volvió a casa. Aunque estaba muy cansado, estaba muy contento. Por lo que se lo contó a su hijo :

- “ Hoy he ayudado a los brotes de mis tierras a ser más altos “ .

 Su hijo se fue a las tierras para verlo, y sin embargo se encontró con que todos los brotes se habían secado...

Esta fábula nos habla : del desarrollo de las cosas , de que el crecimiento de los seres humanos es gradual. Si no lo respetamos, si forzamos a que crezcan rápidamente como deseamos, los resultados pueden ser nefastos.

Fuente:

Publicado Por Carrie Chen Jun


Cuando "ayudar" puede resultar contraproducente



En mi familia corría una historia parecida, sobre una mariposa que recién salida de su capullo intentaba con gran esfuerzo estirar sus alas, un hombre que la observaba viendo el mucho esfuerzo que le suponía y cargado de buena intención con mucho cuidado tiró de las alas de la mariposa cuando al fin parecía que la mariposa ya estaba lista para volar cayó al suelo sin poder remontar el vuelo, ya que el esfuerzo natural que ella tenía que hacer para desplegar sus alas era necesario para poder desarrollarse de manera adecuada para luego poder volar...



La moraleja de esta historia suscitaría una reflexión sobre que a veces creemos estar prestando ayuda y lo que estamos consiguiendo es que no se cumplan los procesos necesarios para su feliz desarrollo.
Lo difícil es en ocasiones discernir entre la ayuda necesaria y la contraproducente.







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