Ir al contenido principal

El día que supimos de vosotros


Tras las visitas de revisión médicas de Papá en Granada llamamos a nuestra tramitadora Gala que estaba en España y sabíamos que iba a estar la semana de finales de junio en Madrid, allí quedamos con ella el martes día 30 viajamos a Granada la noche del 29 y la mañana del 30 fuimos en coche hasta Antequera en una pequeña odisea pues no había manera de encontrar la estación del Ave, ya que en el navegador del coche nos envió erróneamente a otra estación de tren, hubo un momento que creímos que no podríamos llegar a tiempo a coger nuestro tren, llegamos con el tiempo justo de montarnos en el tren, en el que desayunamos, vimos una película o al menos la miramos, porque yo repasaba una y otra vez la conversación que quería tener con la tramitadora, y llegamos a Madrid a las 12 menos diez, a las doce en punto llamábamos a Gala que nos emplazó para otros veinte minutos mas tarde y cuando volvimos a llamarla quedamos en un centro comercial en la calle Conde Orgaz, por Arturo Soria, allí nos encontramos y nos sentamos en una terraza de una cafetería donde le hablamos de la falta de voz de papá de la enfermedad que había sufrido y de nuestro miedo a no poder continuar con la adopción, Ella despejó nuestros miedos aunque nos comento la dificultad para adoptar pronto por que en Kazajstán estaban con nuevas leyes y todo iba muy despacio, nosotros le preguntamos si habría forma de adoptar hermanos y nos habló de dos niños: un niños de dos años y medio y una niñita de seis kazajitos a los que estaba buscando unos papás.
Papá y yo nos miramos, enseguida sonreímos y dijimos que nos encantaría ser nosotros esos papás. Gala llamó por teléfono a Kazajstán y hablo mucho rato en ruso, luego hablamos de las dificultades que podríamos encontrar para que nos dieran permiso las autoridades en España para adoptar a dos hermanitos ya que nosotros teníamos permiso para adoptar a un niño o niña solamente….
Con la promesa de seguir hablando y de intentar solucionar los problemas que se nos presentaran.
Nos fuimos a comer a un restaurante japonés que conocíamos y luego dimos un paseo por el centro de Madrid, hacía mucho calor y entramos al refugio del aire acondicionado de una tienda donde compramos dos ositos de peluche color azul, luego seguimos nuestro paseo parándonos porque nos llamaba mucho la atención las tiendas de niños y mientras caminábamos mirábamos a los niños y niñas que nos cruzábamos tratando de adivinar qué edades tendrían y si seríais “así” de altos, de pequeños…
A nuestra hora cogimos el tren y volvimos mirando otra película, sin atenderla mucho y luego con el coche a Granada donde llegamos agotaditos, dormimos regular –los nervios, el calor- y a la mañana siguiente retomamos el camino a Almería, en el camino de vuelta justo pasado el desvío que hay en Guadix para ir hacía Murcia o Almería, en una curva grande que hay sostenida por un gran puente, sonó el teléfono: Gala nos confirmaba que seguíais necesitando unos papás y nos recomendaba empezar a mover los permisos.
Recuerdo que la primera preocupación que tuvimos fue el que entendierais en su momento que si tardamos tanto en ser vuestros papás fue porque como me dijo papá “porque no os encontrábamos”, y también porque seguro que antes de encontraros papá tenía que ponerse bueno de lo malito que había estado para poder ocuparse de vosotros.

Estamos seguros que vosotros estabais destinados a nosotros, creemos firmemente en el hilo rojo que nos conecta, como creemos en el hilo rojo que nos conectaba a papá y a mi y gracias a él un día llegamos a conocernos, a encontrarnos y a luchar por estar juntos pese a que vivíamos muy lejos el uno del otro, pues de la misma manera siempre creímos que en algún sitio del mundo, muy muy lejos, había alguien esperando ser encontrado, os buscamos en China, y luego en Kazajstán, y parece que ese hilo rojo nos va a conducir a Ust-kamenogorsk.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Ese duelo que no cesa. El duelo por el vuelo adolescente

En estas fechas hay emociones removidas y duelos que si no se han superado, regresan con una gran fuerza. Aparte de las situaciones de pérdida por muerte de seres queridos o por bancarrota emocional  (en las relaciones sentimentales) en la vida hay muchos momentos de duelo, de riguroso luto interno, que son difíciles de superar. Momentos de pérdida, de desmoronamiento interior que te borra de un plumazo la realidad que tu creías a pies juntillas que de pronto se desdibuja, se evapora, ya no existe y te das cuenta de que aquello que creías que era o que iba a ser, ya ni será nunca ni tal vez existiera, salvo en tu cabeza, aunque para ti fuera la mayor de las realidades y en tu mundo fuera tan real como el aire que respiras, que tampoco lo ves pero existe y sabes que es el que te hace posible vivir cada día. Y sufres, y te apenas, y te bloqueas emocionalmente, y lo peor es que muchas veces lo tienes que hacer en silencio porque a tu alrededor todo el mundo le resta importancia, lo mini…

Maternidad. Conciencia y romanticismo.

Hace nueve años tal día como hoy aterrizábamos en Ust-Kamenogorsk donde comenzaría una nueva etapa de nuestra vida, de la de todos los que formamos desde entonces nuestra unidad familiar. Bueno lo de unidad vino más tarde, incluso hubo ocasiones en que creí que no iba a llegar nunca, pero llegó, aún no sabemos si para quedarse pero trajo una evidencia clara: el amor no es suficiente para criar a un hijo. En los cuatro años que duró mi prematernidad me preparé a conciencia para las complicaciones que podríamos tener y no me refiero a las burocráticas, que también, me leí y seguí todos los blogs, foros, artículos, libros, revistas…incluso creé este, mi propio cuaderno de bitácora, en donde iba compartiendo pensamientos, reflexiones, y toda aquella información que me parecía de interés y que reflejaba mis miedos e ilusiones, mis dudas y un puñado de certezas erróneas que me acompañaron durante el proceso y mucho después.
He escrito y sigo compartiendo mucha información sobre adopción, y…

Afrontando cambios

¿Qué hacer cuando tienes que dar a un hijo algo que te pide y que es más que razonable pero que al hacerlo a otro hijo “le perjudica”?
No voy a descubrir nada nuevo: para muchos niños los cambios, las novedades, son en muchas ocasiones si no arduos obstáculos, complicados inconvenientes,  a los que enfrentarse, sobre todo para aquellos que necesitan sí o sí saber qué va a suceder, qué vamos a comer, cenar, a dónde vamos, va papá o vas tú -mamá- y con quién,a qué hora llegarás, y qué harán ellos durante tu ausencia, por enumerar unas cuantas preguntasque muchas personas de las qué me estáis leyendo reconoceréis y que otras ajenas a estas inercias pensarán que tenemos pequeños dictadores que nos someten sin piedad al tercer grado cada vez que preparamos una maleta, quesalimos todos o salimos sin los niños, solos o solas, incluso cocinamos algo distinto o estamos previos a hacer alguna actividad que implique un cambio de rutina. Nuestros hijos/as necesitan saber, prepararse, adelantarse, s…