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Emociones y sentimientos: La indefensión.

P rimero la teoría:  ¿Qué es la indefensión aprendida? Martín Seligman lo definió en 1975 como un estado de apatía inducido por la experiencia reiterada de la incapacidad de actuar de modo que se logre un resultado deseado o se evite un trauma emocional. Es decir cuando el bebé, o el niño pequeño asume que haga lo que haga nunca logrará lo que se propone o quiere. Los sujetos que sienten eso se abandonan a su suerte y ya no "plantan batalla". Muestran un mecanismo de desfallecimiento cuya función adaptativa podría ser el ahorro de energía ante una situación en que notan que la lucha es inútil. Esta indefensión se puede generalizar a otros ámbitos de la vida del niño (y posteriormente del adulto que será) dando lugar a sujetos extremadamente dóciles, con poca asertividad y baja autoestima. La indefensión aprendida sucede cuando estamos sometidos a una mala situación ante la que nos parece que no podemos hacer nada. Como creemos que es inútil luchar dejamos de hacer...

Diferencia entre madre “verdadera” y madre biológica

-¿En “confianza” qué sabes de su “madre verdadera”? - Su madre verdadera soy yo… -No, ya sabes a qué me refiero… -No, tú no sabes a lo que me refiero yo.  Su madre,  la de verdad, la que mis hijos conocen, a la que acuden con sus males o sus miedos, con sus logros y conquistas,  soy yo, La “otra” , su madre biológica,  es su madre...imaginaria. Porque piensan en ella, claro que sí, y sí, mi hija la recuerda, pero de una manera vaga y borrosa, así que lo que no recuerda , las lagunas que de ella tiene, las salva con su imaginación. Su hermano, mi hijo pequeño, no recuerda nada, no tiene una figura, un retrato en su memoria, pero se la imagina, y se pregunta qué pasó, por qué no pudo cuidarles y si todavía se acordará de ellos y si les seguirá queriendo. No entiende aún muy bien lo que significa extrema pobreza, ni renuncia, pero entiende que nació de otro vientre, un vientre lejano que le albergó y qué ha sido un niño muy deseado, tanto como para recorrer ciel...

Vivido lo vivido y por vivir.

 Recibo este día recordando:  A quien me lo enseñó todo en la vida menos a no añorarla, mi madre, a la que también le costó tanto tener hijos y que disfrutaba de este día para ella tan señalado como uno de los días más bonitos del calendario. A la madre de mis hijos aunque en Kazajistán no celebren este día hoy. Vivido lo vivido, convertirse en madre, no ha resultado tarea fácil. Como una actriz en paro, durante años recorrí oficina tras oficina y viajé miles de kilómetros, persiguiendo un sueño, una oportunidad, -para otros una locura-,   ¿Tanto luchar  por un papel de suplente? Leeré en muchos ojos recelosos. Reinventarme, improvisar, aprender con escaso acompañamiento y limitados medios a desempeñar , que no a representar , un personaje comprometido, tan ansiado como complejo. Creérmelo y hacerlo creíble, del tirón sin ensayos, sin dobles ni especialistas, hacerlo para unos niños descreídos del profundo significado que la palabra madre debe de poseer, y...

Madres presentes, no hiperprotectoras

Educar es una lucha y uno de los campos de batalla más feroces es la escuela. Allí nuestros hijos se enfrentan solos a muchas cosas, a sus compañeros, a sus profesores que no siempre les entienden, a horas de tensión y también a nosotros, sus padres, padres que tenemos que hacer encaje de bolillos para que nuestros hijos ganen en autonomía, en reponsabilidad, que tenemos que marcarnos pulsos con maestros y orientadores, con normas y metodologías que no siempre facilitan las cosas y a veces hasta con la incomprensión de otras madres, porque parece que somos las madres, y como madre hablo, las que acusamos este pecado . Hace muy poco, en una más de las conversaciones que con otras madres como yo, mantenemos con el tema central que más nos preocupa, una de ellas me contaba que en una acampada en el colegio de sus hijos no había dejado quedarse a su hijo pequeño (8 años) a dormir porque no sabía cómo gestionaría su hijo el quedarse "solo" de noche en un escenario tan desconoc...

Hijos y madres de primera

Soy madre de dos niños de primera.Nuestros hijos son pequeños grandes héroes luchadores y supervivientes. Cada niño adoptado tiene en su corta vida una historia previa muy dura.

¿No es acoso...? Es derribo.

Me gustaría empezar esta carta  diciendo queridos “compañeros” pero no puedo. No sé cómo dirigirme a vosotros aunque si tengo claro a quienes me dirijo y porqué. Escribo esta carta para darle voz a alguien que hoy está sufriendo lo que muchos niños en las escuelas, en los institutos, de forma silenciosa están padeciendo. Me lo ha pedido una madre, -de madre a madre-, para intentar parar lo que algunos dicen “son sólo cosas de niños”, pero que con las que día a día sin tregua, lastiman a su hija y que le están amargando la vida. Con esta carta no voy a señalar a nadie,  pero si alguien se siente señalado que sepa que esa es exactamente mi intención y con ella espero hacer visible lo que parece que no se ve y que está a la orden del día, hasta le hemos puesto un nombre extranjero para actualizarlo, para disfrazarlo o encubrirlo más,porque parece invisible para muchos ojos adultos que están más cómodos mirando para otro lado o negándose lo que ven. La hipocres...

Feliz Navidad

Celebrar el compartir.

Hace un año vio la luz “Mariposas en el corazón. La adopción desde dentro”. Un libro que en realidad es la reflexión que cinco mujeres hemos hecho de nuestra maternidad adoptiva, en el que partiendo de un objetivo común: ser madres, cada una de las cinco volcamos nuestra experiencia poniendo énfasis en lo que más nos marcó  en nuestra lucha por conseguirlo. Ser madre y sentirse madre son cosas diferentes, quien adoptó lo sabe. No es un juez o una administración la que te hace sentir madre de un niño que no ha nacido de ti. Eso queda patente en el libro, en cada historia. Está claro que son ellos, los niños y tú misma la que conquistas ese sentimiento, en ellos –si se dejan- y en ti, y  sientes que has llegado a conquistarlo cuando un buen día (no importa el tiempo que pase), te das cuenta de que todo en ti respira y emana maternidad. Técnicamente se dice que el vínculo se ha consolidado. Pero de tecnicismos están las familias adoptivas llenas y lo que más necesitamos ...

Celebrar la vida juntos.

Querido hijo , querida hija, esta noche cuando os de el beso de buenas noches, el penúltimo del día, ese que os doy cuando estáis dormidos justo antes de acostarme, os diré otra vez a cada uno al oído y bajito “te quiero, para siempre”, y digo el penúltimo porque a veces cuando en plena noche me despierto, por la razón que sea, siempre me paso a observaros dormir, los dos tan sosegados, aprovecho ese sueño profundo que tenéis casi siempre para cubriros de besos, besos que sé que vuestro corazón y vuestro cerebro recoge, no ya y sólo por resarciros del tiempo sin arrumacos, sino de manera egoísta también por todo el tiempo que yo estuve sin poder disfrutaros. Este mes cumplimos años juntos, años desde que nos conocimos, y después celebraremos también el aniversario desde que por fin empezamos a vivir todos juntos. No sé quien, ni en donde, si en Kazajistán o en el cielo, -si es que existe más allá de vuestros abrazos-, decidió que estaríamos juntos. No sé qué casualidades nos...

De septiembre a septiembre.

Desde aquella noche, cuántas veces le he preguntado al viento qué hacer en cada decisión importante de mi vida, en cada proyecto, en cada fracaso. Cuanta pena contenida en ese vacío que notas cuando miras alrededor y apenas queda nadie que te sostenga, alguien tan del todo incondicional con toda la paciencia y sin apariencias con quien compartir si o sí las penas y también las risas, las propias y las de mis propios. Esas pequeñas y grandes cosas. Cuánto daría por saber qué piensas de mí ahora que tengo la edad con la que te marchaste. Con tu serena sabiduría, qué me ayudarías a perdonarme y qué me animarías a hacer... T engo t ambién millones de " no hagas esto" que dejaste en mis oídos cuando niña y adolescente y que ahora ya no son tuyos, sino míos, y me toca recibir con  el mismo tono de fastidio los  “vale mamá lo que tú digas” y oigo a mis hijos con mi voz y mi postura de entonces y no te busco porque te llevo dentro, ahora soy madre como tú y te tomo el relev...

Otra vez estamos en otoño.

Google me dice que este es el primer día de otoño. Donde vivimos apenas tenemos estaciones, aparte de las de servicio. Me da miedo el otoño. Es esta una de esas etapas que te sacuden la vida, te la mudan de hojas y te dejan pelado, emocionalmente desnudo ante los fríos de los inviernos más desoladores, más solitarios, los del corazón.  A pesar de todo, siempre me gustó el otoño pese a sus zancadillas, pese a que en sus días se concentran mis despedidas más dolorosas. Pero también, con esos contrapuntos brutales que te otorga la vida para que la sigas admirando, mis mejores recuerdos, cuando la vida me ha hecho un antes y un después, también se han creado en esta estación de cambios, que cuando ha tocado cambiar ha sido a lo bestia.Tanto para mal como para bien. Esperemos que en este otoño no haya que añadir recuerdos amargos al álbum de recuerdos. Cruzo los dedos (hasta los de los pies) para que sea un otoño tranquilo. Tengo confianza aunque esté algo desgastada a fuerza...

Tu hijo y el mío cumplirá años mañana.

Esta noche antes de que tu hijo y el mío cumpla 9 años, -siete de ellos conmigo-, y desde la oscuridad de un recuerdo que ni él ni yo tenemos de ti, quiero reservarte un hueco en mi pensamiento. Cómo no hacerlo en este aniversario de su alumbramiento, en este día en que celebraremos  que vino al mundo, porque lo trajiste tú. Pariste un ser que sin conocerte te quiere, que sin saber apenas de ti se preocupa porque no le olvides, por tus pensamientos y por tus sentimientos y que sin entenderlo, perdona el que no pudieras cuidarlo.  Diste a luz a un ser lleno de luz, un ser especial como pocos que vive y hace vivir intensamente a quien comparte su vida, su espacio o su momento, que te hace mirar un mundo que ilumina con sus ojos y convierte en un sitio mejor y mágico, pero, ¿cómo unos ojos tan pequeñitos y oscuros pueden proyectar tanta luz? Te lo estoy contando y el corazón henchido de orgullo se me escapa por las manos que teclean. No puedo dejar de pensar que esos ojos pr...

Explicar la muerte a los niños

Mi hermano pequeño falleció en Noviembre del año 2012. Nuestros hijos sabían que su tío Carlos estaba malito, no porque fuera evidente, que la mayoría del tiempo no lo era, salvo hacía poco tiempo, ni porque mi hermano se quejara jamás.  Estaba hecho un campeón. Unos días antes de marcharse fuimos a verle, al final si que le agotaban las visitas... pero no quiso perderse el truco o trato de Nacho y Diana y cuando la tarde posterior a Halloween le mandé las fotos de nosotros en casa disfrazados, enseguida me mandó un wasap para que fuéramos a verle y darles a los niños los caramelos que les tenían preparados... Fuimos y pasamos un rato genial, Nacho inclusive le ayudó a pelar un caramelo "mira tito es muy fácil  ves?" y se lo puso en la boca con un cariño y una delicadeza que suele guardar para momentos que convierte en tiernos, entrañables e inolvidables. El día que mi hermano se marchó mis hijos presenciaron sin remedio el trajín d...