Ir al contenido principal

Información, comprensión, integración (I parte)

¿No os pasa? Leemos tantas cosas que a veces nos saturamos. Las palabras se agolpan en nuestra cabeza y  chocan unas con otras y a veces las frases se desbaratan, y las palabras se vacían de sentido. Lo noto sobre todo con mis hijos, quiero explicarles algo y al momento sus ojillos divagan por la habitación en busca de algo más interesante que les llame la atención y siempre lo encuentran, casi al instante, porque hay cosas que no son divertidas o fáciles de explicar, yo misma me lío y aún más cuando me doy cuenta de que se extravían  de mi voz dejan su cuerpo ahí delante y se fugan a sus propios pensamientos, lo noto en su mirada: no me entienden, no me escuchan, ya no están... 
Así que cuando quiero explicarles algo que con mis  palabras no les llega, busco un cuento o un corto, algo que les cuente lo que quiero trasmitirles. También yo he aprendido que es esa una manera entretenida y visual de aprender y sobre todo de comprender. Además luego les puedo preguntar sobre lo que han visto o qué han entendido o qué les parece y están mucho más dispuestos a hablar.

Así les muestro aptitudes, situaciones de peligro, valores, e incluso otras circunstancias que les ayuden a entender lo que les rodea. Por cómo me responden se me ha ocurrido que tal vez también podría de esa misma manera compartir vídeos que hablen o expliquen dificultades con las que me tropiezo mucho sobre todo en el ámbito adoptivo pero también fuera de él, problemas como el TDAH, el Síndrome de Asperguer, el autismo, de todas sabemos,  de todas todos conocemos  algo, poco, mucho o regular, pero no siempre comprendemos su realidad...  A lo mejor resulta más fácil a través de estos cortos. Ojalá que sí.
Para empezar creo que no hay mejor corto que el del montaje del libro de Isabel Carrier, "el cazo de Lorenzo", un cuento que habla de precisamente de eso, de entender y respetar a las personas y sus diferencias.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Maternidad. Conciencia y romanticismo.

Hace nueve años tal día como hoy aterrizábamos en Ust-Kamenogorsk donde comenzaría una nueva etapa de nuestra vida, de la de todos los que formamos desde entonces nuestra unidad familiar. Bueno lo de unidad vino más tarde, incluso hubo ocasiones en que creí que no iba a llegar nunca, pero llegó, aún no sabemos si para quedarse pero trajo una evidencia clara: el amor no es suficiente para criar a un hijo. En los cuatro años que duró mi prematernidad me preparé a conciencia para las complicaciones que podríamos tener y no me refiero a las burocráticas, que también, me leí y seguí todos los blogs, foros, artículos, libros, revistas…incluso creé este, mi propio cuaderno de bitácora, en donde iba compartiendo pensamientos, reflexiones, y toda aquella información que me parecía de interés y que reflejaba mis miedos e ilusiones, mis dudas y un puñado de certezas erróneas que me acompañaron durante el proceso y mucho después.
He escrito y sigo compartiendo mucha información sobre adopción, y…

Afrontando cambios

¿Qué hacer cuando tienes que dar a un hijo algo que te pide y que es más que razonable pero que al hacerlo a otro hijo “le perjudica”?
No voy a descubrir nada nuevo: para muchos niños los cambios, las novedades, son en muchas ocasiones si no arduos obstáculos, complicados inconvenientes,  a los que enfrentarse, sobre todo para aquellos que necesitan sí o sí saber qué va a suceder, qué vamos a comer, cenar, a dónde vamos, va papá o vas tú -mamá- y con quién,a qué hora llegarás, y qué harán ellos durante tu ausencia, por enumerar unas cuantas preguntasque muchas personas de las qué me estáis leyendo reconoceréis y que otras ajenas a estas inercias pensarán que tenemos pequeños dictadores que nos someten sin piedad al tercer grado cada vez que preparamos una maleta, quesalimos todos o salimos sin los niños, solos o solas, incluso cocinamos algo distinto o estamos previos a hacer alguna actividad que implique un cambio de rutina. Nuestros hijos/as necesitan saber, prepararse, adelantarse, s…

Kintsugi: el arte de hacer bello y fuerte lo frágil.Resiliencia

A todos los que nos movemos por el mundo de la adopción, a todos los que la vida ha roto alguna vez...a todos.


Cuando los japoneses reparan objetos rotos, enaltecen la zona dañada rellenando las grietas con oro. Creen que cuando algo ha sufrido un daño y tiene una historia, se vuelve más hermoso.

El arte tradicional japonés de la reparación de la cerámica rota con un adhesivo fuerte, rociado, luego, con polvo de oro, se llama Kintsugi. El resultado es que la cerámica no sólo queda reparada sino que es aún más fuerte que la original. En lugar de tratar de ocultar los defectos y grietas, estos se acentúan y celebran, ya que ahora se han convertido en la parte más fuerte de la pieza. El kintsugi añade un nuevo nivel de complejidad estética a las piezas reparadas y hace que antiguas vasijas pegadas sean aún más valoradas que las que nunca se han roto. Kintsukuroi es el término japonés que designa al arte de reparar con laca de oro o plata, entendiendo que el objeto es más bello por haber es…